Ty Segall – Emotional Mugger

Hola, ¿tienen hoja de reclamaciones de estribillos?

emotional mugger

Hace año y medio nos preguntábamos si no había Ty Segall agotado todas las vías creativas que, desde el inicio de su carrera, habían definido su personalidad artística. O al menos, si aquella primera recta de excelentes canciones encadenadas tendría mejores continuaciones en el futuro, o si por el contrario quedaría reducida a los momentos menos brillantes, que los había, de su segunda mitad. Emotional Mugger (Drag City, 2016) debía, pues, mostrar si allí donde algunos vimos tendencia, sólo había una pequeña píldora indulgente, un homenaje a uno mismo sin importancia. Planteado desde diversos puntos de vista, el enésimo disco publicado en solitario por Ty Segall es una rotunda y absoluta decepción. O lo que es peor: un mal disco.

Segall se ha agotado a sí mismo. En perspectiva, sí es evidente que su cima creativa se circunscribe a aquellos maravillosos 2012 y 2013, donde publicó cinco discos bajo diferentes personalidades creativas, a cada cual más brillante que el anterior. Lo hizo, precisamente, porque tanto en Ty Segall Band como en Fuzz, amén de su colaboración con White Fence y de su salida folkie vía Sleeper (Drag City, 2013), ajustó el canon de lo que debía ser la escena californiana y se moldeó a sí mismo como un compositor capaz de romper sus propios esquemas. Parecía, entonces, que Segall había entendido que Melted (Goner, 2010), en términos garage + psicodelia, iba a ser su canto de cisne, el punto de no retorno de una fórmula ya inmejorable.

¡Estribillos, canciones planas, soporíferas! A Segall cada uno podía interpretarlo como deseara, ya fuera como un farsante o como un genio, pero resultaba complicado negarle su capacidad para resultar entretenido. Hoy, en Emotional Mugger, ya no lo es

Y, oh, qué amargo regusto aquel cuando Manipulator (Drag City, 2014) optó por los mismos trucos, mejores producidos, con algunos detalles mucho más interesantes y, ok, está bien, con un puñado de canciones inigualables en su carrera en solitario. Es cierto que se pueden reprochar muchas cosas a Manipulator, pero también lo es que bajo ningún concepto, en ningún momento se permitía ser un disco aburrido. Qué diferencia con este Emotional Mugger donde resulta complejo encontrar un simple estribillo. ¡Estribillos, canciones planas, soporíferas! A Segall cada uno podía interpretarlo como deseara, ya fuera como un farsante o como un genio, pero resultaba complicado negarle su capacidad para resultar entretenido pese a la vertiginosa y altísima producción a la que se sometía.

A Emotional Mugger cuesta atribuirle las virtudes de sus predecesores, y resulta problemático que la misma fórmula que empleas ahora alcanzara su meta imposible en 2010. ¡2010! Es una eternidad, y, lo peor, un inverosímil desarrollo de los acontecimientos para alguien, Segall, que tan bien y con tanta capacidad se había reinventado. Emotional Mugger es un triste retroceso.

Habrá quien no lo interprete de ese modo, sin embargo, y encuentre en ‘Diversion’, posiblemente la mejor canción del lote, los motivos para rendirse a Segall de antaño. Resulta raro, sin embargo, que ‘Emotional Mugger’ y ‘Breakfast Eggs’ parezcan exactamente la misma canción que ‘Diversion’, pero algo peor, y que las tres estén encadenadas de forma consecutiva, redundando en sus habituales repeticiones —y parecidas sensaciones—. Más desconcertante aún resulta que Segall, cuyo personaje casi siempre ha estado en consonancia a su persona, haya decidido interpretar en sus actuaciones en directo a un despreciable bebé adulto. Emotional Mugger es un disco que opta de forma descarada por lo grotesco, saturando guitarras, adoptando un tono más decadente y psiquiátrico, dejando de lado la que, hasta hace no mucho, era la principal virtud de Segall: hacerlo todo desde un prisma pop.

Todo lo que tocaba Segall se convertía en una fantástica canción pop que se deslizaba por el cerebro sembrándolo todo de estímulos y endorfinas. Emotional Mugger sólo siembra en mi cabeza plomo y la misma paleta de colores grises de su portada

Porque incluso en Ty Segall Band, incluso en Fuzz —aunque menos en su segunda encarnación—, todo lo que tocaba Segall se convertía en una fantástica canción pop, una pieza de un puñado de minutos que, al contrario que las contenidas en Emotional Mugger, se deslizaba por el cerebro sembrándolo todo de estímulos y endorfinas. ‘Mandy Cream’ o ‘Californian Hills’ sólo siembran en mi cabeza plomo y la misma paleta de colores grises de su portada. Cabe preguntarse, además, qué ha sucedido en la cabeza de Segall para creer que este disco es el más apto, carente de melodías pop, para que Mikal Cronin y King Tuff lo interpreten en directo. Deben pasárselo muy bien, pero cada vez que observo a los tres interpretando sus temas en vivo me pregunto qué-estáis-haciendo.

Ahí tenemos, a tres de las mejores mentes compositivas del último lustro en la escena power-pop-garage-psicodelia-de-baja-estofa optando por un disco abiertamente plomizo. Tiempo ha ya de aquel periodo de hiperproductividad de Segall, donde todo lo que tocaba se convertía en oro. Tres años se cumplirán, en concreto, este mismo 2016. Desde entonces, no ha sido capaz de publicar un sólo disco que supere a cualquiera de los lanzados en aquel periodo. Adiós, beneficio de la duda.

5.8/10

Hardcore will never die, but you will.

  • Hace 5 meses le pusiste un 8.3 a Fuzz II y hoy dices que “adiós, beneficio de la duda”.

    dafuq

  • Moran

    La tunda que le has metido y le pones un 5.8.

    • Marcog

      Es lo que tiene ser fan, ¿cierto, Mohorte? 😉

    • ¡Jajaja!. Absolutamente.

    • Porque el disco no es un espanto y sí tiene dos o tres canciones que le salvan la cara. Pero sí, ha quedado desacompasado con el texto.

  • Alberto Miquelez Sanz

    Pues a mi me suena a ButtHole Surffers (que es algo que me parece estupendo)

  • Un churro de disco.

  • Manu Boado Martín

    Después del acontecimiento histórico que supone esta crítica, pienso sentarme delante de la pantalla con un bol de palomitas a esperar que Hipersónica implosione y se convierta en un agujero negro de dolor, decepción, desesperanza y algo más con d.

  • Glazin’ Ghozt

    Emotional Mugger es un album genial qué te pasa.
    Igual, todo es subjetivo en este plano existencial.

  • José Sanz

    Me has jodido la noche 🙀

  • Pues sí, su disco más flojo… Ha sido una decepción, pero bueno, un patinazo es perdonable, no hay por qué rasgarse las vestiduras. ‘Diversion’ mola un cojón, y a mí ‘Mandy Cream’ sí que me gusta; es repetitiva pero es precisamente en ese martilleo constante y neurótico donde reside su gracia.