León Benavente – 2 [Camino al Low 2016]

Su segundo disco garantiza continuidad en el éxito, y pasará criba de crítica y fans

Leon-Benavente-2
Contenido ofrecido por el Low Festival.

La historia está llena de fracasados en vida, que se convierten en leyendas después de muertos. A menudo, mucho después. Ejemplos hay docenas, aunque ante tal afirmación siempre me venga a la mente el caso paradigmático de Vincent Van Gogh, que murió tan solo añorado por su hermano, tras largas estancias en centros psiquiátricos y escasísimo reconocimiento artístico durante su corta vida. Por no tener, el pobre no tuvo suerte ni a la hora de matarse, ni a la hora de palmar. Parece que en vida solo consiguió cobijo en el cariño de su hermano Theo. En fin, que duele verlo en él, como imaginárselo en Kafka, en Cervantes, o en tantos otros. La injusticia de no sentirse valorado, pagado y alimentado en el ego en vida, como si tras muerto pudieses saborear las mieles del éxito. Una pena. Por suerte hay un Ministerio del Tiempo que redime a toda esa pobre gente, y le da su momento de gloria, vestido con ropajes contemporáneos.

León Benavente ante el SSD (Síndrome del segundo disco)

A León Benavente parecía que la gloria podía pillarles en cualquier lugar, pero desde luego no en vida. Curtidos en mil y una batallas de la escena independiente española, provenientes de muchos proyectos previos, no parecía que ninguno de los cuatro pudiese, a estas alturas, pegar un pelotazo. La cuestión es que eso no los echó para atrás, y montaron el enésimo supergrupo indie para debutar con su álbum homónimo hace un par de años. Y lo petaron cosa fina. Un ascenso meteórico. De la nada (bueno, de lo poco), a ser uno de los grupos españoles más demandados por parte de los festivales, para tener un tamaño de fuente ya considerable en la impresión de los carteles. León Benavente han conseguido, en solo un disco y un EP, colocarse en el escalón inmediatamente inferior a los reyes del mainstream patrio, léase Vetusta Morla, Izal, Supersubmarina y demás. La diferencia, sobre todo con los dos segundos, es que da la impresión de que la propuesta artística de este cuarteto iba un poco más allá. Que estos molaban, vaya. O al menos hasta la llegada de 2 (Warner Music, 2016). Ahora llegaba la prueba del segundo disco.

Antes del advenimiento del mismo, León Benavente ya había confirmado su presencia en varios festivales este verano, entre ellos el Low Festival, en Benidorm entre los días 29 y 31 de julio. Mucha gente quiere verlos en directo, probablemente repetir concierto. No es extraño, sus recitales son realmente disfrutables y eficientes. Aquí hay banda y muchos kilómetros de furgoneta a cuestas, de salas pequeñas y horas de música en directo. Como frontman o músico de apoyo. Unos currantes de esto, que ahora se han convertido en jefes a base de canciones tan tarareadas como ‘Ser Brigada’, ‘Ánimo valiente’ o ‘Todos contra todos’. Y ese es el camino que sigue 2. Si acaso, el que sigue en exceso. El de la búsqueda del hit, insistente. La senda para encontrar letras, estribillos, que sus fans puedan cantar a voz en grito durante los conciertos. 2 es un disco que alimentará el setlist de León Benavente, y que surtirá de más ingredientes a los que quieran volverse locos con ellos.

A León Benavente no le ha temblado el pulso, y, tras una ‘Tipo D’ enormemente errática, que fue elegida para presentar el disco y que dejaba asomar unas dudas enormes, la sensación una vez se acaban esos 35 minutos es que continuarán entreteniéndonos sin caer demasiado en fórmulas masticadas y regurgitadas hasta la saciedad

Y, además, 2 es un buen disco. No un disco sobresaliente, pero sí un disco que va a soportar sin problema alguno la presión de necesitar confirmarse, a estas alturas, tras tantos años. A León Benavente no le ha temblado el pulso, y, tras una ‘Tipo D’ enormemente errática, que fue elegida para presentar el disco y que dejaba asomar unas dudas enormes, la sensación una vez se acaban esos 35 minutos es que continuarán entreteniéndonos sin caer demasiado en fórmulas masticadas y regurgitadas hasta la saciedad. Quizás con dudas iniciales, pero con firmeza posterior. Los riffs de guitarra pegadizos, empezando con ese comienzo y ‘California’, son una constante. El recuerdo a bandas como Triángulo de amor bizarro o a El columpio asesino en ‘Nuevas tierras’, también. Entre medias, canciones realmente disfrutables como ‘La Ribera’, segundo adelanto de 2, que gana por varios cuerpos de distancia a ‘Tipo D’ o ‘Gloria’, de cierto tufillo moralista en las letras, pero melodía idónea para mover las cachas.

6,9/10

Tras un bajón de calidad en ‘Nuevas tierras’ y ‘Aún no ha salido el Sol’, bastante aburrida e insustancial (aunque intuyo que también funcionará estupendamente en directo), León Benavente consiguen retomar el rumbo a tiempo, y mantener el buen nivel inicial en un tramo final en el que destaca especialmente la final ‘Habitación 615’ con una composición mucho más arriesgada y extensa, e incluso con Abraham Boba jugando a rapear. No es lo único remarcable en ese arreón, donde también ralla a gran altura ‘La vida errando’, un tema algo más oscuro y pausado que el hilo conductor del disco, y que sin embargo sienta estupendamente como contrapunto. Confirmamos, pues, que la reválida de un grupo que llevaba en esto muchísimo más de dos años se ha solventado con gran eficacia, y que parece que continuarán aumentando el peso de la hucha. Y nosotros que nos alegramos.

** Contenido ofrecido por el Low Festival. León Benavente estará presente en la edición este año. En Benidorm, entre los días 29 y 31 de julio.