Cheb Rubën – Vestido con chilaba

No siempre es mejor pintor el que mejor dibuja ni tampoco mejor escultor el que lega las obras más realistas sobre un trozo de piedra. En ocasiones en el arte la técnica no lo es

Vestido-con-chilaba

No siempre es mejor pintor el que mejor dibuja ni tampoco mejor escultor el que lega las obras más realistas sobre un trozo de piedra. En ocasiones en el arte la técnica no lo es todo y sí lo que transmite, además de la forma en la que lo hace, una obra. Es el caso de Cheb Rubën, que regresa con su segundo álbum de larga duración: Vestido con chilaba (autoeditado, 2016).

Su flow no será el mejor en la escena, pero sí uno de los más reconocibles; asimismo, su manera de entender el mundo y de exponer los problemas, personales e íntimos en la mayoría de los casos, no es la más usual pero ha conseguido calar como pocos entre sus oyentes; al igual que su enfoque, sin medias tintas, totalmente explícito y sin complejos. Porque Cheb Rubën dice lo que muchos piensan y no se atreven a expresar.

La cama la deshago que parezca que he dormido
(…)
La cama la deshago que parezca que has estado por aquí

Vestido con chilaba es una prolongación de lo que viene siendo habitual en el MC. Es un álbum continuista, pero a la par su progreso se hace latente e incluso en esta ocasión se atreve a introducir nuevos sonidos. Como ejemplo más palpable de ello encontramos ‘Nadie me explicó’, en la que también colabora Maka, que aporta un aire renovado con tintes aflamencados. No faltan tampoco cortes que aludan al Cheb Rubën de las maquetas, sobre todo aquellas producidas por Manu Beats –’Quería darte (todo el mundo)’– y El Niño Trapani –‘Si encontrara’-, beatmakers ligados al rapero desde sus primeros trabajos y cuya mezcolanza nos invita, irremediablemente, a recordar sus primeras referencias.

Aunque a su favor también juega que el resto de productores, entre los que cabe destacar a Sceno -presente en más del 50% de los tracks-, se amoldan perfectamente a su estilo y preferencias, al igual que las colaboraciones vocales con las que cuenta el disco. La otra cara, también favorable, es que consiguen aportar brisa fresca con su sello propio. La temática del álbum no dista mucho de sus antecesores: conversaciones consigo mismo, confesiones de sus penas y miedos, cocaína, cierto sentido misántropo, contradicciones y relatos de amor y odio. Cuenta con el añadido de haber dado un apreciable salto de calidad y con un transfondo que sigue siendo el mismo. La esencia de Cheb Rubën no se ha alterado ni un ápice.

Chica dame tregua
No quieras imponer tu primavera si ves que llevo paraguas
(…)
“Ya no molas como antes”, me dicen
Me alegra, ni quiero gustarles ni quise

Un detalle que no es ajeno a Cheb Rubën y que le gusta recordar. En su primer LP, el cual data de hace dos años, ya hacía mención a su crecimiento como artista: “Aún escuchan los boleros, cuando los boleros fueron mierda”. En este tampoco faltan alusiones a su anterior obra aunque el mensaje ya no es el mismo. Se siente orgulloso de su progresivo avance, de su escalada. Es reseñable su punto de vista, pues siempre se ha mostrado muy realista y muy autocrítico, sin embargo, en esta ocasión -en ‘A lo nuestro’ para ser concretos- expone su última referencia como una marca a batir: “Después de Kinda Saddnes es normal que se me exija”.

7,3/10

Cheb Rubën vuelve a canalizar sus demonios y a compartirlos en forma de música con el público, aquel que ha logrado establecer una fuerte empatía con el artista pese a que quizá sus realidades sean diferentes. Pero es ahí donde reside una de las virtudes del MC. Vestido con chilaba es puro Cheb Rubën, imposible de dejarte indiferente. Ataviado con una engañosa simplicidad, que en el fondo es una enmarañado laberinto, el de Ciudad Real escupe al micro Vestido con chilaba lo que otros ni siquiera se plantean.