El tamaño sí importa (LXXIII): ‘P-Funk (Wants to get Funked-Up)’, de Parliament

La canción que definió el estilo de una banda imprescindible

1

James Brown siempre poseerá la carta de paternidad del funk, aunque también fue conocido como “el padrino del soul” porque éste fue el género en el que comenzó su carrera. Pero si la paternidad sólo puede tener un dueño, hubo otros que al menos adquirieron el nivel de pioneros y exploradores que lo llevaron más allá. El líder de Parliament, George Clinton, fue uno de estos.

La década de los 70 fue toda una locura para este hombre (no hay más que ver cómo aparece en las fotografías de la época) y aún así inexplicablemente era capaz de dirigir dos bandas como los citados Parliament y, además, Funkadelic. Estos dos colectivos estuvieron tan llenos de talento como de componentes. Por cada uno pasaron literalmente decenas de miembros, muchos participando en ambos proyectos.

A mitad de la década, en 1975, Parliament, publicaron la obra más inspirada de la enorme carrera de Clinton: Mothership Connection (Casablanca, 1975) y la canción que la abría fue ‘P-Funk (Wants to get Funked-Up)’. Ésta fue un manifiesto que definía el estilo con el que Parliament llevaban años experimentando: el pure funk.

Como el propio Clinton explica en la introducción, este estilo es “Home of the extraterrestrial brothers dealers of funky music, P-Funk, uncut funk, the bomb”. A primera vista esta frase puede parecer un galimatías indescifrable pero está lleno de sentido y definía los pilares de su obra. En primer lugar “brothers”, porque Parliament estaba compuesta por músicos de raza negra y su música era una expresión de la cultura de esta comunidad y su pérdida de prejuicios a expresarla. En segundo lugar “extraterrestrial”, porque los componentes de Parliament eran unos auténticos alienígenas y no sólo por sus estrafalarias pintas. En los conciertos que organizaba Clinton gustaba de desplegar unas espectaculares puestas en escena que incluían naves espaciales. Y en tercer lugar el P-Funk. Funk puro, la supremacia del ritmo. Música diseñada de tal manera que si no eres capaz de bailar con ella tienes un serio problema.

P-Funk tiene una duración de siete minutos durante los que a los músicos les da tiempo a exigir en un estribillo que es repetido ocho veces “make my funk the P-Funk, I want my funk uncut”. Para montar una opereta de tal calibre el tamaño importa.

Ya sólo por todo lo anterior esta canción debería ser apreciada por sus cualidades intrínsecas pero, además, ha ejercido una influencia que hace dificíl entender el devenir posterior de la música negra estadounidense sin ella. El ejemplo más claro es The Roach (The Chronic Outro) de Dr Dre, que en su disco The Chronic (Death Row Records, 1992) básicamente se dedicó a saquear, en el mejor de los sentidos, la obra de Clinton. Y llegando a la actualidad la colaboración entre Kendrick Lamar y Funkadelic.

En definitiva un tamaño enorme el de esta canción y su alargada sombra.

  • Este año uno de los mejores momentos del festival de Glastombury, a juzgar por los videos, debió de ser la actuación de Clinton y el no va mas para Mike Ronson cuando Clinton salió a colaborar con el. En estética y en actitud “alienigena” tienen un precedente en el jazz y es el gran Sun Ra, otro que venía de Saturno.

    • David Sediles

      Sí, había mucho “rollo espacial” en los 70, especialmente entre el rock más grandillocuente. Lo que me gustaba de Clinton y compañía es que se lo tomaban completamente a risa.