Graves at Sea – The Curse That Is

Doom vigoroso y guarro directo a tu cara.

The-Curse-that-Is

El doom metal no sólo peca a veces de monolítico, sino que la mayoría de veces es su auténtica idiosincrasia. Pero ha sabido mantenerse más que vigente aún con todo lo que se ha retroalimentado a sí mismo, con todas las veces que se han dado vueltas a una idea que residía de manera embrionaria en la cabeza de Tony Iommi y que luego los Candlemass, Saint Vitus y demás amamantarían y criarían con orgullo.Por eso aquí estamos, listos para prestar atención a otro grupo bien aceptado que presenta el gusto por el buen doom entre sus credenciales.

Tiempo hace desde que los arizonianos Graves at Sea se formaran y sacasen su primer disco. Trece años de esto último concretamente. Hoy vemos cómo su regreso se ha afrontado con cierta aunque ligera ilusión por parte de los círculos más próximos. Las primeras muestras iban dejando buen sabor de boca, pero la confirmación definitiva ha sido la gota necesaria para colmar el vaso y celebrar el segundo trabajo del cuarteto. No es para menos, especialmente si eres bastante aficionado a la fuerte densidad y opresión del doom metal.

Graves at Sea sumergiéndose en un pozo de brea

Porque lo que nos encontramos en este The Curse That Is (Relapse, 2016) responde totalmente a la idea mental que tenemos del doom. Guitarras que sacuden zarpazos, riffs que te rompen los esquemas de sobremanera, explotación intensa de una misma idea con las variaciones mínimas y minutadas en los temas para poder explayarse todo lo posible con sus ideas. Y luego incorporan lo más importante: calidad en su trabajo suficiente para que la repetición no sature en exceso y disfrutemos observando cómo meten su música en todo un pozo de brea y nos lo lanzan con fuerza a la cara.

Lo que nos encontramos en este The Curse That Is responde totalmente a la idea mental que tenemos del doom

Como ya digo, son capaces de incluir las suficientes variaciones en sus canciones y en su estilo para que no terminemos agotados con su esfuerzo a las primeras de cambio. A lo largo de esta más de hora y cuarto de disco nos dejan toques de sludge feroz y salvaje, con algún eco de todos unos emblemas como Acid Bath, y también ornamentación clásica que aporta solemnidad y hasta elegancia en ciertos puntos. Lo cual resulta un aliciente más que necesario ante un trabajo que en ocasiones acaba empecinado en seguir dando vueltas alrededor de lo mismo durante once minutos y al final uno pide un poco de avance.

7.8/10

No obstante, The Curse That Is no cuenta con ningún pecado adicional que no pueda tener cualquier otro buen disco de doom metal y sí con muchas de las virtudes que hacen que agitemos el cuello ante riffs vigorosos como los de Monolord o Pallbearer. Quizá Graves at Sea, además de hacerlo desde un prisma distinto a estas bandas, lo haga con algo menos de acierto y rotundidad, pero su esfuerzo sigue siendo encomiable. Una parada imprescindible para todo aquel que disfrute de este género, ya que no va a hacer otra cosa que encontrar bastante satisfacción con este álbum.