Ihsahn – Arktis

Sigue siendo infalible.

Arktis

Es complicado llegar a saborear completamente las mieles del éxito. Lograr, a base de duro trabajo y constancia, alcanzar la cumbre de tu disciplina y codearte allí con los más grandes, dejar de admirarlos desde la distancia y empezar a mirarles a los ojos, pasar a sentirte uno de ellos. Pero existe algo incluso más complejo y difícil que conseguir alcanzar a la élite: mantenerse en la misma durante un periodo de tiempo prolongado. Consolidar tu posición para reafirmarte definitivamente como uno de los más grandes. Seguir exhibiendo un fantástico nivel que te equipare con esos a los que has llegado a tratar de tú a tú, formar un legado que llegue a ser envidiable, algo a lo que aspirar con deseo.

Alcanzar trascendencia.

Pocos han realizado trabajos tan minuciosos y extraordinarios con la misma naturalidad con la que la hace Ihsahn. Para el que fuera líder de los blackers Emperor, sacar un discazo de notable alto le sale solo, como si fuera rutinario, algo que hace tan tranquilamente después de darse una ducha y tomar un buen desayuno. Escuchando cuidadosamente su trabajo, cuesta imaginar una gota de sudor en su frente a la hora de componer sus trabajos en solitario, ya que (casi) todos desprenden una maestría para nada forzada o buscada con mucho fervor, sino que se aprecian completamente frescos, espontáneos y congénitos. Lograr todo eso, incluso después de lo logrado con su banda anterior, que no es moco de pavo, requiere de auténtica genialidad, de talento innato.

Ihsahn, infalible en cualquier contexto

No existe otra manera de explicar cómo es posible que, cada vez que el noruego anuncia un nuevo álbum dispuesto a ser entregado, lo estemos esperando con expectación y ganas de saber por dónde nos va a salir. Porque además es incapaz de acomodarse demasiado tiempo en una misma cosa y sí capaz de romper sus propios esquemas y ponerse a sacar un disco como Das Seelenbrechen (Candlelight, 2013). Y ahora vuelve a romper la tendencia para entregar un disco diametralmente opuesto a lo experimental y oscuro de su predecesor y también diferente en planteamiento a buena parte de su carrera en solitario.

Vuelve a romper la tendencia para entregar un disco diametralmente opuesto a lo experimental y oscuro de su predecesor

Lo fácil sería resumir lo que encontramos en Arktis (Candlelight, 2016) a un regreso al black metal progresivo más característico de la carrera en solitario del frontman de Emperor. Pero eso sería quedarse en la superficie del álbum, y quedarse ahí en un trabajo de Ihsahn es cometer un error de bulto. Podemos apreciar aquí que el espíritu progresivo late con mucha fuerza y se hace palpable a cada minuto, como si el propio Ihsahn hubiera profundizado en las raíces del género, se hubiera nutrido de ellas, y extrapolase esa esencia hacia el metal extremo. Pasar de hacer discos de black metal pasados por el filtro del progresivo a un álbum de progresivo revestido por el metal extremo o incluso anterior al mismo, bordeando la etiqueta del heavy metal.

Pero lo que realmente marca la diferencia entre Arktis y otros trabajos progresivos del noruego está en la manera de plantear estas canciones. El toque casi heavy e inmediato que busca convierte estos temas en potenciales jitazos del género que nos ocupa. Les aporta personalidad, garra, individualidad, su propia esencia que logra caracterizarlas con respecto al resto. Y todas -o al menos la mayoría, porque me cuesta aún asimilar esa ‘Til Tor Ulven (Sppelsolen)’- presentando un nivel fabuloso, sublime, suficiente para que estas sigan resonando en nuestra memoria incluso aunque llevemos buen rato sin escuchar el disco. Un logro que hasta ahora no había conseguido en su carrera en solitario. Porque en discos anteriores ha presentado grandes canciones, sí, pero nunca había logrado un disco tan de canciones como este, donde todas ellas adquieren una importancia tan capital, muy superior a la propia idea de conjunto.

8.2/10

Otro triunfo más a estas alturas, haciéndolo además de la forma en la que lo hace, es sencillamente escandaloso. La efectividad de Ihsahn está ya fuera de toda duda, pero hacerlo consiguiendo desafiarse a sí mismo continuamente lo eleva a la altura de los más grandes. Tanto si se propone sumergirse en el avant-garde como si elige hacer su propio disco de jitazos de metal progresivo extremo, logra triunfar. Me podría parar a citar momentos estelares, las canciones más espectaculares que recoge este Arktis, pero son tantos los aciertos que es mejor que cada uno escuche por su cuenta y escoja sus predilectas. Difícilmente se equivocará.

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  • JFC

    Menos experimental de lo esperado, pero no menos inspirado. Einar Solberg también brilla con luz propia, una joya Celestial Violence. Totalmente de acuerdo con la crítica.

  • Ale

    Com que haya invitado a Einar Solberg me alcanza para escucharlo.

  • JF

    Mass Darkness y su Power Metal

  • Keyser Cobb

    de principio a fin… discazo!

  • Y os olvidáis (aposta?) de Matt Heafy que también colabora. Por cierto las voces limpias las hace todas él. Según he leído solo en una canción, pero y la demás no os suenan a él?

  • Madre como he escrito, repito: Y os olvidáis (aposta?) de Matt Heafy que también colabora. Por cierto las voces limpias las hace todas él? Según he leído solo en una canción…. Pero y las demás no os suenan a él?

    • JFC

      Yo no lo menciono porque no estoy seguro de que voces son suyas y cuales no, no lo conozco mucho. Pero creo que tienes razón, colabora en mas de una, puede que en casi todas

    • Keyser Cobb

      No, Matt sólo colabora en una, Mass Darkness. Einar Solberg de Leprous colabora en Disassembled y en Celestial Violence. Jørgen Munkeby de Shining en Crooked Red Line y en la bonus track: Til Tor Ulven (Søppelsolen) colabora un tal Hans Herbjørnsrud, que es un escritor noruego de historietas cortas, leyendo en noruego un texto. Para mi que la colaboración de Matt Heafy en Mass Darkness es más anecdótica que otra cosa por que creo que sólo hace o dice o canta los “give in” del chorus en la canción…