Juventud Juché, prendiendo fuego con cerillas marca Entertainment! [Camino al Low 2016]

Siguen añadiendo lecturas a su música, haciéndose cada vez más un grupo esencial.

Juventud-Juche
Contenido ofrecido por el Low Festival.

Parece mentira que aún hoy, con toda la cantidad de críticas y artículos que les hemos dedicado aquí en Hipersónica, aún le podamos buscar nuevas lecturas a la música de Juventud Juché. Y aun así, aquí estamos, dando paso a otra pieza periodística dispuesta a relatar la gran cantidad de virtudes que atesoran los madrileños y buscando explicar por qué son una de esas bandas que ninguno de nosotros debe perderse por nada del mundo en el próximo Low Festival. Que nos vaciemos en halagos de esta manera ante una banda nacional sólo puede significar una cosa: son un grupazo con todas las letras.

Nos hemos cansado aquí de poner por las nubes a esos grupos de post-punk que mejor han comprendido que el propio post-punk también es punk. Y Juventud Juché entienden muy bien este concepto. Uno de sus principales referentes son uno de esos grupos que fueron dando forma a ese género mientras mantenían varios de los rasgos del anterior. De los que jugaban con diversos conceptos, cierto espíritu pop, otras maneras de emplear el bajo u otro sonido con la guitarra, pero sin dejar de lado su faceta salvaje y animal.

Es difícil no escuchar ese EP homónimo (Sonido Muchacho, 2012) del trío madrileño y no acordarse en cierto grado de unos grandes de la vida como eran Gang of Four. Cojamos, por ejemplo, esa ‘John Wayne’ que ya es todo un himno para los de la capital del reino. Una guitarra encendida, fogosa, rabiosa y que arde todo el rato durante ese minuto de duración, acompañada por un bajo saltarín y retumbante y una batería que se mete en tu esqueleto y te invita a moverte. Mientras tanto, Javier Molina escupe al micrófono su particular oda al único hombre de verdad.

La esencia de todo un cañonazo como Entertainment! (EMI, 1979) se puede palpar en ese tema, al igual que en casi todo Quemadero (Sonido Muchacho, 2013). Ellos heredan y comprenden mejor que nadie esa furia que explota en cada momento, con las guitarras afiladas al máximo y unos ritmos que, sin darte cuenta, te están haciendo menearte sin control. Ahí que te encuentras, haciendo la mantis y headbangueando con pepinazos de la entidad de ‘Defensa’, ‘Restos de un incendio’, ‘Dispara’ o ‘Lacras’. ¿Existe algo que se puede hacer? No, porque no hay defensa posible, el enemigo está en todos lados, sobre todo en uno mismo.

En esto último inciden en un disco como Movimientos (Sonido Muchacho, 2016). Si antes apuntaban y escupían hacia todos lados, ahora lo hacen más contra ellos mismos y nos animan a todos a hacer lo mismo. Letras algo más nihilistas y un avance importante en su evolución, desarrollando más su estilo, manejándose en más registros e incorporando interesantes matices como los que aportan los sintetizadores. Preguntaba al inicio del artículo si se podían hacer más lecturas ya a la música del grupo. ya es obvio que la respuesta es afirmativa, se han encargado ellos mismos de dárnoslas.

Este nuevo disco nos muestra a una banda capaz de superarse a sí misma, tanto a nivel sonoro como de canciones. Que no teme ponerse retos y rechaza ponerse limitaciones, conscientes de que ahora mismo están con la confianza y, más importante, la capacidad para salir triunfantes de cualquier cosa que se propongan. Como decía Mohorte hace menos de un año, están en ese momento. Movimientos confirma lo que muchos ya podíamos apreciar en sus incendiarios directos: son una banda esencial. Son el aquí y ahora. Disfrutemoslos todo lo que podamos.

‘**Juventud Juché estarán presentes en la edición de este año del Low Festival. En Benidorm, entre los días 29 y 31 de julio.’