Kaitlyn Aurelia Smith – Ears

De orgías con el Buchla

Kaitlyn-Aurelia-Smith-EARS

Moverse en terrenos sintéticos en los que las sensaciones que se buscan suelen ser de un carácter evocativo puede traer resultados bastante buenos, cuando no sorprendentes, si se utilizan herramientas primigenias al estilo de los sintetizadores modulares como el Buchla, que es del que se sirve la americana Kaitlyn Aurelia Smith para sus producciones. A pesar del interés que despierta su propuesta, en sus dos álbumes anteriores no estuvo atinada; los ejes vertebradores de su sonido eran líneas melódicas bastante oníricas pero que acababan flojeando, en Tides (Western Vinyl, 2014) por plano y en Euclid (Western Vinyl, 2015) por disperso e irregular. Ha sido en el presente curso, con Ears (Western Vinyl, 2016), cuando la productora afincada en Los Angeles ha logrado componer un LP acorde a lo que se esperaba de ella. Influida por Moebius y Miyazaki —y especialmente en Nausicaä, lo que se nota por esa atmósfera natural—, este tercer disco es un trabajo mucho más completo y rico en todos los sentidos: a nivel de texturas, de progresiones electrónicas, de uso de la voz… La portada del disco ya avisa.

Siguiendo el ritmo de un disco al año del que estaba haciendo gala, otro pinchazo en su tercera entrega podría haber pesado como una losa, pero el efecto ha sido justo el contrario. En Ears encontramos prácticamente todo lo que le faltaban a los dos largos anteriores, y esta vez con un minutaje más asequible, más corto, en el que emplear todo lo que tiene que expresar. Sin relleno. Precisamente que ahora tengamos ante nosotros un LP más compacto hace su propuesta mucho más interesante. De hecho, el año pasado con Euclid empezaba más o menos en las mismas coordenadas sonoras que este nuevo volumen, pero pronto se difuminaba por caminos modulares bastante planos. Aquí en cambio, encontramos pequeñas joyas que discurren entre el art pop de ‘Arthropoda‘ —que bien podría ser un tema firmado por Julia Holter— y las progresiones electrónicas como la del primer tema, ‘First Flight‘, donde se ensalza el fascinante sonido que pueden ofrecer los sintetizadores modulares.

La orquesta modular

Y común a la mayoría de las canciones que forman el álbum no se puede obviar uno de los puntos fuertes del mismo, que es la sección vocal de Kaitlyn, generalmente con vocoder, en la que ofrece una extraña pero bonita y mística voz, encargada de dar el toque final a esas evocadoras melodías. Recuerda por momentos a la de Karin Dreijer con los ya retirados The Knife. Por otra parte, esas melodías también están jalonadas con excelentes arreglos no electrónicos —a veces más propios del folk y de instrumentos de cámara— que le dan esa riqueza sonora tan amplia —y ahí está el ejemplo de ‘Envelop‘ o ‘Stratus‘ y sus secciones de viento— y a la par una simbiosis tan llamativa con sonidos que se salen de los sintes analógicos. Estudió composición y con esta cacharrería está logrando ni más ni menos que componer su propia orquesta; el resultado es magnífico.

8.2/10

Pero sin duda el punto fuerte del disco es en el que el Buchla es el protagonista, con pistas algo más experimentales y que tienen tantas aristas sonoras como las de ‘Rare Things Grow‘. Aunque sin duda, la joya de la corona de este Ears es ‘Existence in the Unfurling‘, el adelanto que ya nos ponía en alerta de que este podía ser un trabajo muy a tener en cuenta. Su progresión electrónica, más en segunda línea mientras la voz te susurra al oído, resucita con un zarpazo que rompe con esa línea calmada del principio, dando como lugar una trabajada y orgiástica sinfonía sonora en la que convergen todos los recursos que Kaitlyn Aurelia Smith ha utilizado para este tercer y gratísimo trabajo. Una excelente forma de culminar un disco fascinante que discurre entre el art pop, las evocaciones naturales, un fabuloso filtro vocal y los elocuentes sonidos que sólo se pueden esculpir con el virtuosismo analógico de Kaitlyn. Bravísimo.

Me gusta el chunda-chunda.