Kevin Morby – Singing Saw

Pocos discos tristes encontraréis mejores que este en 2016

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Hace poco vi una película, que os recomiendo, y que me recordó en buena medida al disco sobre el que os quiero hablar hoy. La película se llama Anomalisa, y es una preciosidad en stop-motion creada por Charlie Kaufman. Sin destripar nada, el protagonista sufre un proceso que en psiquiatría es conocido como Delirio de Fregoli. En cristiano: ve distintas personas, pero todas con la misma cara, con la misma voz, con el mismo comportamiento. Como si solo existiese una persona en el mundo. Al final la peli no tiene nada que ver realmente con eso, pero bueno, ya la veréis. En el otro extremo estaría el Delirio de Capgras, que consiste en que quien lo padece puede reconocer las distintias caras y aspectos de todo el mundo, pero tiene la certeza de que tras cada apariencia diferenciada se esconde, en realidad, la misma persona.

Kevin Morby: mil artistas dentro de un solo disco

Esto segundo es lo que me pasa al escuchar el tercer disco en solitario de Kevin Morby (salvo por la diferencia de quien padece el Delirio no es consciente de padecer alteración alguna), antiguo bajista de Woods, y líder también de The Babies. Si su nombre no te decía nada, el de las bandas a las que pertenecía ya empiezan a poner al personaje en la categoría que merece. Y digo que escuchando Singing Saw (Dead Oceans, 2016) veo muchas caras tras las cuales está siempre la misma persona: Kevin Morby. Pero Kevin es en muchos momentos Bob Dylan, aunque por desgracia Dylan lleve más de una década sin hacer un disco que esté a la altura de éste. Veo también a Leonard Cohen, por la sobriedad que destila a pesar de su aspecto demente. Veo a Bon Iver, a Cat Power, a Don McLean, a Sufjan Stevens o (y mucho) a The Tallest Man on Earth.

El nombre de Dylan en las comparaciones quizás no sea el que más se corresponde con la realidad, la tentación de dejarnos llevar por ella cuando suenan los primeros acordes de la acústica de ‘Cut Me Down’, y el timbre de la voz de Morby, es casi irrefrenable. Decir que el Texas está a la altura del mito sería una chorrada sin sentido, pero desde luego es uno de sus alumnos más aventajados en la actualidad. Pero no nos quedemos en la visión reduccionista de un cantautor folk con estrecho margen de maniobra. ‘I Have Been to the Mountain’ irradia energía y tardes soleadas, además de conjugar con maestría los vientos y los coros a los componentes más habituales de Singing Saw. El tema homónimo rezuma maestría compositiva y poder para que todo un ejército se contagie de tu vesania y la convierta en colectiva.

Singing Saw es uno de esos discos tan brillantes que elevan hasta cotas muy altas la etiqueta del indie folk

Y sí, la propuesta que Morby es sencillísima. Con unos arreglos muy poco rebuscados y una insistencia en la fórmula de instrumentaciones austeras y voz cálida y acogedora. Pero a veces esas cosas tan simples funcionan tan a la perfección como lo hacen ‘Drunk and on a Star’, o el corte más pop y, por decirlo de alguna manera, bailable de Singing Saw, ‘Dorothy’. Una fórmula absolutamente llena de encanto, del genuino, del que no permitirá que muchos puedan poner peros a su apuesta, vengan del lugar del que vengan. La música de Morby es realmente brillante, acogedora y seductora. Poco podremos hacer para resistirnos. En realidad, ni ganas tenemos de hacerlo. Estamos encantados de dejarnos llevar por pequeños tesoros como ‘Destroyer’. Encantados de encontrarnos discos tan brillantes, que dignifiquen eleven hasta tales cotas la etiqueta del indie folk.

8.5/10

Y falta el fin de fiesta con ‘Water’, ahora sí innegablemente (y sin intención de disimularlo) dylaniano. Kevin Morby resucitando al mejor Dylan, y haciéndolo tan bien. Poniendo el lacrado señorial a un disco que se merece todos los elogios del mundo. Un hombre que ya había dado muestras de categoría enorme, que estuvo entre presente de forma directa en varios de los mejores discos que, según esta casa, se han hecho en los últimos años. Y que en su continuación de carrera en solitario no da síntomas de que la inspiración empiece a desaparecer, más bien al contrario. Kevin Morby parece estar viviendo una época en la que todo lo que compone o graba de la mano de otros tiene una calidad incontestable. Singing Saw es solo un ejemplo más, pero uno de enorme calado. De los que genera una espléndida adicción. De los que uno quiere, necesita más bien, escuchar una y otra vez.

  • Mr T

    Esta vez sí estoy contigo, amigo Chou. Álbum de muchos quilates, y aunque en ocasiones tiene esa forma de cantar tan dylaniana, la oscuridad de algunas de sus canciones y los coros femeninos me atraen más a Leonard Cohen. ‘I have Been to The Mountain’ es uno de los temas más redondos de 2016 sin duda.

  • fredderes

    Chou, genial descubrimiento. Me costó (un poquito) hacerme a él, pero ahora me tiene completamente enganchado. Gracias!