Kinder Malo y Pimp Flaco en concierto en Zaragoza (La Casa del Loco, 16-04-2016)

La escena Hip Hop española lleva un par de años convulsa por la entrada de una pujante nueva generación

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Comencé a escuchar Hip Hop un día de finales de los años 90 cuando un compañero de clase me pasó grabada en una cinta de casette la maqueta de Kase.ODos Rombos<‘. Con esto quiero decir que llevo algo de tiempo siguiendo el género pero también que esta crónica la escribe un dinosaurio que quizá ya está fuera de onda con las nuevas tendencias.

La escena Hip Hop española lleva un par de años convulsa por la entrada de una pujante nueva generación. Este grupo, aunque variopinto, comparte varias características. La adopción del trap, o lo que se llama trap, como la corriente más influyente, una actitud iconoclasta hacia las generaciones pasadas y la importación de algunas de las peores actitudes del Hip Hop estadounidense.

Se puede deducir que no soy muy proclive hacia esta nueva ola pero quería forzarme a darle una oportunidad y me impuse ir a ver en concierto a dos de los artistas más representativos de este movimiento: Kinder Malo y Pimp Flaco. La preparación del concierto ya me dejó claro que era un tanto inusual. Había oído nombrar a estos chavales numerosas veces pero al buscar información sobre ellos vi que ninguno de los dos tenía una cuenta en Spotify, una entrada en Wikipedia o un disco como tal publicado.

En cambio aquí estaba esta pareja viniendo a mi ciudad como una etapa más dentro de una gira por toda España. Así que me pregunté de dónde salía su fama hasta que encontré sus canciones en You Tube y me di cuenta de que alguna superaban el medio millón de visitas. Una nueva forma de darse a conocer para una nueva generación criada en un entorno digital. Una vez dentro de la sala donde se iba a hacer el concierto comprobé que la entrada apenas había pasado la mitad del aforo de unas 300 personas pero que lo que predominaba eran los chavales de veintipocos años, aunque no era lo único que había.

El encargado de abrir la velada fue Zomb91. Éste desplegó un estilo denso, serio y oscuro en una actuación correcta pero sin llegar a conseguir mover a la sala. Mucho más éxito cosechó el segundo telonero Dicc. A pesar de que gran parte del público no parecía conocerlo con anterioridad sonidos más reconocibles, como su remix de Drake, le ayudaron a conectar con la audiencia y ganar su confianza. Tanto fue así, que con una buena dosis de actitud, seguridad y vacile se atrevió a explotar el supuesto pique entre Aragón y Cataluña para anunciar que iba a cantarse un tema en catalán. El cual fue disfrutado por el público completamente.

Y finalmente, con la sala ya caldeada, salieron al escenario Kinder Malo y Pimp Flaco. Estos lo hicieron de una forma que me sorprendió porque dieron un concierto conjunto donde los dos compartieron escenario y canciones. El resultado fue una actuación más que correcta. El dúo me sigue pareciendo que técnicamente no ha demostrado todavía que posea un gran nivel, aunque en un estilo tan lento y entrecortado como el que practican es difícil coger una recta donde demostrar hasta que velocidad puede llegar tu lengua. En cualquier caso, no estuvieron carentes de intensidad porque se notó que se toman en serio sus actuaciones y no les falta actitud sobre las tablas. La guinda del show la pusieron las bases. El pesado estilo electrónico apoyado en un sonido contundente hizo que el público ya entregado acabara de desmadrarse en una noche que la mayoría disfrutó.

Mi experiencia personal: me sigue costando conectar con su mensaje de macarrismo y nihilismo, pero si hicieron un buen concierto, al César lo que es del César.

  • Pit LastDanz

    Hay que tirarse desde la más tierna adolescencia (o incluso infancia) chutándose de todo para que el trap te guste.