Novedades Carminha – Campeones del mundo

Un disco para bailar descoordinado, hacer el gilipollas, y que nada de ello importe

novedades_carminha_campeones_del_mundo-portada

Una noche de verano, seguramente a finales de instituto, viví uno de los momentos de mayor fortuna de mi vida. Uno de esos que salieron bien, pero que a punto estuvieron de resultar ser un desastre. Antes de contarlo, debéis enmarcarlo en una edad de inconsciencia y cierta estupidez. Yo ya no soy aquella persona. La cuestión es que mi pueblo estaba en fiestas, y entre las varias atracciones que intentaban ganarse la vida de pueblo en pueblo, había una que, básicamente, consistía en dar vueltas a mucha altura, subiendo y bajando todo el rato, dibujando ceros en el aire. En un momento puntual, por el cual pido perdón mil veces, se me ocurrió, a mí, que estaba sentado en la esquina superior de los asientos de la atracción, que sería una gran idea escupir hacia el aire (no había nadie abajo, no es eso). La cuestión es que una lección de física se mostró ante mí cuando, un par de ceros después, mi saliva se depositó sobre el hombro de la señora que estaba a mi lado. Ella no se dió cuenta, y yo me quedé muerto de vergüenza, pero libre del bofetón que me habría merecido.

Campeones del mundo: música para que el corazón te lata bien fuerte

Otra cosa que hubiese merecido sería que el escupitajo me cayese a mí mismo en un ojo. No escupas para arriba, decían. Años después soy un tipo majo, que no escupe y que cumple con los criterios suficientes para que la sociedad lo valore e, incluso, lo quiera. A pesar de todo, me sigo equivocando. Alguna vez. Como aquella en la que taché a Novedades Carminha de haberse vendido a la madurez y a las cosas bien hechas en Juventud Infinita (Ernie Records, 2014). No es que esa idea se me haya ido del todo de la cabeza, pero llegó el momento de reconciliarme con ellos en directo. Porque allí su esencia seguía intacta. Y no podré decir que Novedades han dado alguno de los mejores conciertos en los que he estado, porque sería exagerar enormemente, pero sí alguno de los que más sudor me han hecho derramar. Me encontraba entonces en ese cruce de caminos en el que hacia un lado estaba mandarlos a tomar por saco un poco si su nueva entrega, Campeones del Mundo (Ernie Records, 2016) no me hacía later bien fuerte el corazón, o entregarme definitivamente a ellos y que me hiciesen suyo. No sabía cuál sería su actitud en el disco, ni la mía propia con su trabajo.

Por no jugar demasiado a esto de mantener y aumentar suspense, dejaré bien claro que aquí Novedades Carminha ya tienen a un seguidor que ha dejado la incredulidad atrás. Campeones del mundo me ha descolocado. No me esperaba un disco así, en el que su sonido sigue evolucionando, sigue siendo mucho más cuidado por momentos, más profesional (ellos mismos dicen que ha sido su disco más caro), con la producción de un Hevi mucho más cercano al hip-hop que… bueno, a lo que sea que suenan Novedades Carminha. Y con todo, con esa presunta madurez que venían mostrando en su disco anterior, y a pesar de que os cuente que Campeones del mundo no suena en absoluto con el amateurismo que nos cautivó a muchos en un inicio, no he podido evitar divertirme enormemente escuchándolo. Sentir ganas de reírme, encontrar gamberrismo por cada esquina y dejarme llevar, aunque la vida me haya convertido poco a poco en uno de esos tristes que siempre está de vuelta de todo. Asumo el bofetón que se me da (a ti también, que aquí imbéciles somos unos cuantos) en ‘De vuelta de todo’, el segundo corte del disco, que llega tras la ya conocida ‘Que Dios reparta fuerte’, y que ya incitaba a dejarse llevar, poniendo caras de gilipollas enormemente satisfactorias y redentoras.

Con esa presunta madurez que venían mostrando en su disco anterior, y a pesar de que os cuente que Campeones del mundo no suena en absoluto con el amateurismo que nos cautivó a muchos en un inicio, no he podido evitar divertirme enormemente escuchándolo

Campeones del mundo es un disco que hay que entender como aquel que busca inspiraciones en todos los rincones del mundo, muchos de ellos en Sudamérica y México, pero en el que el punk marca de la casa, sin estar muy presente en el sonido, sí se ve por todas partes en la actitud. De nueno chulos, traviesos y desvergonzados. De nuevo como más nos gustan. Y tras entenderlo así, con todo el intelecto que queráis poner en el análisis, al final debemos mandar todo eso a la mierda y saber que Campeones del mundo es un disco para divertirse. Sin amago de duda ni intención de ponerse digno. Absténganse todos aquellos que se vengan de estirados. Expulsémoslos de la sala en la que queremos bailar ‘Lento’, y volvernos locos, algo frenéticos, recordando a mitos de la talla del inmortal Pucho Boedo y solicitando aquello de ‘Dame veneno’, que quiero morir bailando. Campeones del mundo es un disco para disfrutar, tanto si te abstienes del consumo de drogras durante su escucha, como si prefieres optar por ella por si la lisergia consigue que te enamores más de piezas como ese aroma de hombre de voz gruesa que aparece en ‘La mejor de Europa’.

8/10

Y, seguramente, ante todo Campeones del mundo es un disco para dejarse de chorradas y ponerse cachondos. Un disco para follar (o prepararlo), vamos. Que gustan y siempre son necesarios. Mientras esperamos el calor necesario para gozar al 100% de ‘Todo bajo el Sol’, mientras en ‘Chispas Relax’ es el Devendra Banhart más hedonista el que puede aparecer en cualquier momento. Campeones del mundo arriesga con el eclecticismo, con el casi abandono del garage y la entrega a los coco-locos en una piscina ilegal montada en una pequeña finca de Bertamiráns. Un disco que se olvida absolutamente de posturas impostadas y que considera mucho más interesante eso de sudar, tocarse, derretirse, beber y fusionarse. Un señor disco que tiene todo lo que muchos necesitamos de cuando en cuando.

  • R2D2

    A mi me parece una puta mierda, con algún tema que te saca media sonrisilla pero nada más, y no porque hayan cambiado que ya antes no me parecían gran cosa, pero vamos cada un@…