PJ Harvey – The Hope Six Demolition Project

Distintas armas, mismos resultados

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…and watch them fade out

Existen muchas pruebas para determinar la inteligencia en los adultos, aunque seguramente la más conocida sea la Escala WAIS, una prueba que exige cierta paciencia tanto para el que la aplica como para el sujeto prueba, ya que suele durar un buen rato. Por otra parte, y aunque no sean tan fiables como el resultado de un WAIS al completo, hay otras formas de intuir si el coeficiente intelectual de una persona está en un rango bajo, medio o alto. La cultura general, la memoria visual o el razonamiento lógico son algunas de ellas, y entre mis preferidas están las series numéricas. Es decir, mirando una serie dada de 4-5 números, intentar adivinar cuál es el siguiente. Algunas de ellas tienen una dificultad manifiesta. Otras, como puede ser la archiconocida Sucesión de Fibonacci, resultan mucho más simples.

PJ Harvey, más fiable que las matemáticas

Siguiendo una de esas series numéricas simples, y aunque ignoramos el CI de la autora (me da que algo), a PJ Harvey le tocaba en esta ocasión sacar un disco flojo. Hablamos de su noveno álbum de estudio, The Hope Six Demolition Project (Island Records, 2016), y, aunque todo es opinable, existe una corriente más o menos generalizada que sitúa al tercero, Is This Desire? (Island Records, 1998) (Fe de erratas: un avispado lector me ha soltado la pertinente colleja y hecho ver que Is This Desire? es el cuarto disco de PJ, no el tercero, con lo cual mi entradilla se va al garete, pero la mantengo, porque si la clase política española basa su carrera en mentiras, ¿por qué no nosotros?) y al sexto, Uh Huh Her (Island Records, 2004), como sus trabamos más prescindibles. Múltiplos de tres. Toca disco “malo”. Y casi más todavía teniendo en cuenta lo magnífico de su predecesor, un Let England Shake (Island Records, 2011) que copó los puestos más altos de lo mejor de aquel año en incontables listas. La comparación más reciente era también la más peligrosa.

Este peligro se acentuaba si, como hacían entrever los adelantos de The Hope Six Demolition Project, podía existir una línea más o menos continuista. No lo dejaba meridianamente claro una ‘The Community of Hope’ que abre el álbum, con una de las canciones más genuina y puramente pop que se le recuerdan a la de Yeovil, pero sí el primer adelanto, la magnífica ‘The Wheel’. Ambos singles habían empezado a esfumar el temor inicial: quizás tocase disco malo, pero no parecía que lo fuese a haber.

PJ Harvey ha tardado cinco años en hacernos llegar este trabajo. Los que ha dedicado a viajar, no precisamente a destinos paradisiacos, sino a dejarse llevar por la mano y la cámara de Seamus Murphy, fotógrafo que ha dirigido sus videoclips de adelanto y con el que ha recorrido Kosovo y Afganistán entre otros lugares. Ambas localizaciones, junto con Washington, son las que parecen estar detras de la inspiración y las letras (también melodías en ocasiones) de este trabajo. Además de un disco al uso, Polly Jean y Seamus se juntan en el libro, mitad álbum fotográfico, mitad poemario, The Hollow of the Hand. Parece que la artista volvía a necesitar una de sus habituales escapadas del ruido, en esta ocasión precisamente hacia un ruido más monstruoso en ocasiones.

PJ Harvey nunca ha sido amiga de la farándula. Más bien del recogimiento. Ha abrazado esa opción como, quizás, la única en la que podría haber sobrevivido, principalmente al inicio de su carrera. Entre un mundo interior probablemente atormentado, The Hope Six Demolition Project refleja varios mundos de miseria sobrecogedora. Letras que en ocasiones dejan sin aliento.

Now you see them, now you don’t.
Children vanish ‘hind vehicle.
Now you see them, now you don’t.
Faces, limbs, a bouncing skull.

Y canciones. Porque al final esto va de canciones, conducidas por la producción de Flood y John Parish, extensiones ya del propio cuerpo de Harvey, y colaboradores necesarios para que el resultado final de este disco vuelva a ser bueno. Muy bueno.

Los coros ya presentes en trabajos previos y las secciones de viento son las grandes protagonistas en buena parte del álbum. Un trabajo con enorme influencia de la música negra, desde esa congregación funeraria de ‘River Anacostia’, con las oscurísimas voces del ‘Wade in the Water’ de fondo, al blues casi final que se saca de la manga con ‘Ministry of Social Affairs’. PJ se ha ido de viaje, y el poso de esas vivencias ha sido algo más que testimonial. Ha encontrado muchas cosas, y algunas de ellas le han llevado a su pasado. Incluso a aquel en el que PJ, antes de ser PJ, se dedicaba a tocar el saxofón, instrumento protagonista inequívoco en The Hope Six Demolition Project.

Parece rutinario. Quizás lo sea. No se le ha olvidado crear ambientes mucho más crudos y orgánicos a base de riffs de guitarra arrebatadores, como en ‘Ministry of Defence’, una canción que me tiene definitivamente secuestrada el alma. O esa voz en falsete que recuerda a aquel bofetón que supuso para en su carrera White Chalk, en esta ocasión de la mano de ‘A Line in the Sand’. The Hope Six Demolition Project atesora quilates incontables de solvencia, calidad y brillantez musical. Y muestra una PJ con una capacidad vocal, quizás, más sobresaliente que nunca. Ahí están para demostrarlo ‘Medicinals‘ u otro adelanto, ‘The Orange Monkey’.

8,4/10

Ha tardado cinco años en llegar el día. La ansiedad secundaria a tan larga espera, y el propio calado de la artista en cuestión, nos hacía poner el listón, aunque fuese inconscientemente, muy alto. Pero si hay alguien que se crece ante los retos, o bien a quien los retos le importan ya un carajo, es PJ Harvey. Si hay alguien por quien apostarlo todo a ciegas, es ella. Desde la fragilidad, la crudeza, el luto, la locura o el compromiso. Polly Jean va adoptando cien formas distintas, cien versiones sonoras diferentes, sumando ingredientes a cada una de sus propuestas, y el resultado es el de siempre: un disco fantástico. Tendremos que inventarnos una nueva serie numérica para explicarlo. Probablemente ella las haya roto todas.

  • Saludos…

    Pues aunque sólo van un par de escuchas, a mi me está pareciendo flojito, flojito… claro que a mi el ‘White Chalk’ me pareció infumable, el primero de PJ donde no tenía nada donde agarrarme. Este me temo que va a quedar cerca… a años luz del ‘Let England Shake’.

    Nos vemos.

    • dr.chou

      Hay otros lugares en los que piensan como tú, pero lo cierto es que por aquí hay bastante consenso con el disco: ha gustado mucho. Yo sí lo pongo un poco por debajo del Let England Shake, pero no a años luz, ni de lejos. Victoria a los puntos.

    • Yo valoro la sensación general que me deja en el cuerpo, porque agarrarme, me agarro a cosas, unas cuántas. Pero termino la escucha, y hay algo…desangelado en la música, un feeling del que no me puedo sacudir. No termina de llenarme.

      Igual después de 5 años, esperaba una vuelta de tuerca más (no digo radical, ni que vuelva a épocas más primigenias, ni mucho menos), como nos tenía acostumbrado antaño. No dejo de pensar que éste disco sigue la estela fantasmagórica de “Let England Shake”, sin llegarle.

      Pero válido. De Polly no hay cosa mala.

      • Saludos…

        Vaya, iba a contestar a Doc y te me has adelantado en el argumento. Es difícil de explicar. ‘Let England Shake’ no es el estilo que hubiera deseado en PJ, ni digamos mi estilo y aún así, esa ‘sensación general’ a la que haces referencia y de la que me apropio fue de que me acabó llevando rotundamente al huerto. Las canciones me transmiten, me emocionan, dejando de lado arreglos, coros o otros matices o momentos puntuales, desde el primer momento. En este nuevo disco están los mismos planteamientos o el mismo estilo más o menos y sin embargo la sensación es la de tibieza, la de falta de emoción, de inspiración o de canciones o de lo que tuviera ‘Let England Shake’ para convencerme. No me produce el rechazo frontal del ‘White Chalk’ pero tampoco las ganas adictivas de volver a escucharlo del ‘Let England Shake’… y en mi baremo, casi es mejor el rechazo que la indiferencia.

        Nos vemos.

    • Carliwi Kingkiwi

      Tranqui Pachi, no eres el único que no se tragó el White Chalk, pero aún así debo decir -para que me descalifiquéis- que tampoco me tragué el Uh Uh Her. Ambos me parecen aburridos hasta decir basta. Precisamente a quienes les encanta es a mis amigos hipsters. Asco.

      Sobre este disco, aún no lo he oído, pero le tengo ganas porque Let England Shake me dejó flipado.

      Por otra parte, ¿qué me decís de “A Woman a Man Walked By”? Nunca me he atrevido con él por mi trauma de la colaboración entre Parish y la Poliyín, ¿me lo aconsejáis?

      • Saludos…

        ‘A Woman a Man Walked By’ creo recordar que no estaba nada mal. El inicio con ‘Black Hearted Love’ es lo que más me viene a la cabeza. Gran tema. El resto no llegaba al nivel pero se dejaba escuchar. Pero hablo de memoria. Además, si tienes curiosidad, lo mejor es que saques tus propias conclusiones. Tampoco es tan grande el esfuerzo si te gusta PJ…

        Nos vemos.

  • Esteban Martínez

    Qué se acerca a Let England Shake?
    Wow… habrá que oírlo. Yo he evitado este nuevo precisamente por eso, es que el de 2011 es tan pero tan grande que cualquier cosa quedará enana al lado de eso. Pero en fin, como dijo Mc Arthur: “Volveré…”
    Saludos.

  • Luis C. González

    Is this desire, además de que de prescindible nada, es el cuarto. Puedes borrar los dos primeros párrafos…

    • dr.chou

      Seguro que en alguna serie matemática era el tercero. En una de nuevo acuñamiento.

    • dr.chou

      Corregido… más o menos. Gracias.

  • Existen muchas pruebas para determinar la inteligencia de un adulto. Construir una crítica en torno a un error tontuno es una de ellas

    xoxo

    • dr.chou

      Pero tú tienes ventaja. Sabes que soy listo porque me conoces de hace tiempo, ya.

  • Serge

    A mi me ha entrado bastante fácil y bien, y sí, que mucho “Let England Shake” y todo eso, pero a mi el anterior no me pareció para tanto (eso no quiere decir que no sea un trabajo notable), y este lo considero a la altura.

  • Bauhauser

    Esta crítica será el flop del año. A mí tampoco me cuajaba que Is This Desire? fuera el tercero. En cuanto al disco, si bien algunas canciones son salvadas por el saxo de Terry Edwards, las letras son malísimas. Como si PJ no hubiese salido nunca de su casa en Londres y de un día para otro se hubiese ido a pasear por el mundo y descubierto todas las penumbras del hombre moderno. Que todos sabemos de qué va el rollo, no es necesario explicarlo (véase la letra de The Orange Monkey).

    Si viajó por el mundo 5 años y este fue el resultado de su inspiración… ay mamita.

  • Marcog

    No creo que esté al nivel de Let England Shake básicamente porque ese me sigue pareciendo una de los mejores discos de los últimos años (psst de la historia, pero debo evitar la tendencia a hacer estos comentarios). Voy en las primeras escuchas pero lo que más me llamó la atención de tu crítica es el comentario sobre Ministry of Defence. A mí también me tiene arrebatada el alma, como lo hicieron In the Dark Places y All and Everyone. Debe ser que también soy un triste.