¿Por dónde empiezo con… At the Drive-In?

Uno de los regresos más importantes de 2016.

At-the-Drive-In

La cosa ya parecía ir cogiendo forma más allá de una mera reunión puntual y, visto con perspectiva, es fácil asumir que la creación de un proyecto como el de Antemasque podría haber contribuido a lo que estamos viviendo estos días: At the Drive-In de vuelta a los escenarios y con una posibilidad bastante real de nueva música en el horizonte. Impensable parecía hasta no hace muchos años, pero la última aventura conjunta de Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler-Zavala, apostando por un estilo más directo y sencillo que se contrapone a las experimentaciones y progresiones que venían haciendo hasta no hace mucho, podría haber abierto esa puerta que hoy vemos abierta de par en par.

Qué mejor momento que ahora, estando su actuación del próximo 10 de abril en la sala Razzmatazz de Barcelona a la vuelta de la esquina, para echar la vista atrás y recordar lo que ha dado de sí una de las trayectorias más breves pero que más huella han dejado en eso que llamamos post-hardcore. Recordar una de esas historias de un grupo de gente que se pasan años sin comerse un colín hasta que, de repente, pegan un petardazo enorme sacando un disco seminal y, poco más tarde, el propio grupo estalla y se disuelve justo en medio de su mejor momento. Poco sabemos sobre lo que nos pueda esperar de esta gente en directo, sobre todo tras la reciente baja de Jim Ward, o de su futurible trabajo en el estudio, pero lo que sí tenemos por seguro es lo recorrido hasta ahora, dispuesto a ser repasado por un servidor para que algún neófito tenga la oportunidad de entrar en el mundo de At the Drive-In y para que algún veterano tenga la oportunidad de volver a meterse en el mismo.

At the Drive-In contra todos (incluso ellos mismos)

At-the-Drive-In-1

La historia de este grupo comienza con el propio Ward y Bizler-Zavala, que estando en su instituto de El Paso deciden juntarse para formar un grupo de música. Unidos por su amor por grupos como Indian Summer, Fugazi o Sunny Day Real Estate, referencias principales en las que se fijaron para ir formando su sonido, Cedric sugiere el nombre de “At the Movies” en honor a la canción de sus admirados Bad Brains -que ya sacaron su nombre de una canción de los Ramones– y Ward lo modifica por At the Drive-In (¿quizás por algún oscuro y sórdido motivo?). A partir de ahí, el grupo se va completando y haciendo un nombre con algunos EPs y varios directos intensos y llenos de energía.

Tras un tour por su país natal en el que casi se separan, la banda graba su primer trabajo, un Acrobatic Tenement (Flipside, 1996) que es lo más arquetípico, lo más deudor de sus influencias y hasta lo más pop de lo que tienen en su catálogo. Su post-hardcore algo verde y de manual, con cierto regusto a midwest emo en algunos puntos, no logró calar demasiado en cuanto a repercusión, pero el grupo se dejaba tanto la piel sobre los escenarios que, en alguno de esos conciertos a los que iban cuatro personas, habían un par que trabajaban en el sello Flipside, que no sólo les ofrece editar su primer larga duración sino también publicar su continuación. Pero cuando el grupo está preparado para sacar el acordado segundo disco, el sello hace la cobra y dice que ya no se quiere meter en eso de sacar discos.

El grupo se dejaba tanto la piel sobre los escenarios que, en alguno de esos conciertos a los que iban cuatro personas, se toparon dos veces con gente de un sello discográfico que acababa fichándolos

Los texanos pasan directamente a buscar desesperadamente algún sitio que les tienda la mano. Y justo cuando piensan que no van a encontrar dónde caerse muertos, gente del sello Fearless Records accede a ficharlos tras ver uno de sus electrizantes directos. Una vez logrado eso y tras hacer unos cambios en la agrupación -Omar cambiaría el bajo por la guitarra y se incorporarían Paul Hinojos y Tony Hajjar, bajista y batería respectivamente- que les llevarían a formar su alineación definitiva, la clásica vaya, con la que grabaron In/Casino/Out (Fearless, 1998), un avance con respecto a su predecesor en la formación de un sonido más propio y con una producción mejorada que buscaba captar el espíritu y la energía de sus actuaciones en directo.

Pero el momento en el que rompen verdaderamente la baraja llegaría un par de años después. El grupo apostó fuerte a la hora de grabar su tercer disco, apadrinados por el productor Ross Robinson -descubridor de muchas de las bandas más relevantes en aquellos años- y contando hasta con Iggy Pop como colaborador en un par de temas. Relationship of Command (Gran Royal, 2000) logra un éxito sin precedentes para la banda, que pasa de estar luchando para que alguien les saque discos a colarse en varias listas de ventas con su trabajo, recibido de manera muy positiva en lo que a crítica respecta. Pero poco disfrutarían de las mieles del “éxito” ya que, tras un exigente tour mundial y varias disputas entre los miembros -diferencias creativas, los problemas de drogas de Bixler-Zavala y Rodríguez-López-, el grupo anunció el cese de su actividad musical de manera indefinida.

La historia posterior más o menos la conocemos: Cedric y Omar se juntarían para dar rienda a su vena más experimental y marciana en The Mars Volta y Ward se juntaría con el resto para formar otro grupo que siguiera la faceta más punk y rock de la banda como era Sparta.

Un disco para empezar: Relationship of Command (2000)

Relationship-of-Command

Y cuando un disco alcanza semejante repercusión suele ser por algo. En este caso concreto, At the Drive-In no se sacarían de la manga únicamente un obra cumbre para su carrera, sino que su impacto se amplificó a su género, a la música de comienzos de siglo. Llevando su estilo, su post-hardcore, a un nivel incomparable al de sus anteriores trabajos, superando la adrenalina de sus directos y demostrando que el estilo tiene mucho más que ofrecer aparte de berridos e instrumentos escupiendo punk por toda la habitación.

Relationship of Command reúne en su interior cosas poco mostradas hasta entonces pero que hoy en día tenemos completamente asimiladas como propias del post-hardcore

Relationship of Command reúne en su interior cosas poco mostradas hasta entonces pero que hoy en día tenemos completamente asimiladas como propias del post-hardcore. Al mismo tiempo que ofrecen estallidos de furia y guitarrazos que estallan en tu cara, el grupo se abre a terrenos más melódicos, plasmando en sus canciones un espíritu pop hasta ahora poco demostrado en ellos. También dejan en las mismas canciones unas estructuras y unos juegos con las guitarras realmente impresionantes, mostrando un nivel técnico asombroso que te deja completamente descolocado, sobre todo cuando hablamos de un disco de estas características.

El disco se despliega con un arsenal de explosiones muy completo que desde el mismo comienzo ya te estalla en la cara. ‘Arcasenal’ te va dando la bienvenida con energía y luego ya no existe defensa posible. ‘Pattern Against User’, PUM, ‘One Armed Scissor’ -jitazo supremo del grupo-, ‘Sleepwalk Capsules’, PUM, ‘Invalid Litter Dept.’, PUM-PUM. La encadenación de semejantes cañonazos ya es suficiente para rendirse sin condiciones a este álbum, pero luego se ensañan y vuelven a atacar con ‘Enfilade’ -un prólogo de lo que más tarde harían The Mars Volta en De-Loused in the Comatorium (Universal, 2003)-, con ‘Rolodex Propaganda’ o con ‘Cosmonaut’. Decidme cómo es posible resistirse a todo eso, a mí desde luego me es imposible.

Un disco de esos que rozan la perfección, incluso aunque no la busquen de manera evidente

Un disco de esos que rozan la perfección, incluso aunque no la busquen de manera evidente. De esos en los que su conjunto funciona con una precisión suiza, que a nivel sonoro suponen un hito y en el que (casi) todas sus canciones bordean la categoría de “himno”, aunque más de una se gana el galardón con honores. La historia ha sabido ser justa con este trabajo, infinitamente reverenciado con los años, citado como una enorme influencia para centeranes, millares de bandas de un estilo de post-hardcore y también una fantástica puerta de entrada para el citado género.

  • Josemimmm

    Ese disco es oro puro. Empecé con Omar y Cedric con su De-Loused at the Comatorium, de The Mars Volta, disco del que más tarde incluso renegaron, y quise seguir con toda la discografía voltiana. Pero cuando descubrí que venían de este grupo, y que existía el maravilloso Relationship of Command, lo flipé. Un discazo. Personalmente, prefiero el estilo de los 2-3 primeros discos de TMV, pero la calidad de cada uno de los cortes del disco estrella de At the Drive In es pasmosa.

  • Carliwi Kingkiwi

    “el grupo se abre a terrenos más melódicos, plasmando en sus canciones un espíritu pop hasta ahora poco demostrado en ellos”
    No estoy de acuerdo con esa afirmación. Pienso que “In Casino Out” reunía más elementos pop que en “Relationship of Command”. Éste es mucho más original, cuya magia radica en mezclar tan bien una actitud tan “agresiva” con la psicodelia. Un trallazo de principio a fin.

    También me gustaría destacar su segundo LP, In Casino Out era ya un disco redondo, lleno de grandes canciones que aunque se queda un paso por detrás del tercer álbum, no deja de ser una exquisitez. Os lo recomiendo si no lo habéis escuchado. De hecho, pienso que Sparta bebe fundamentalmente de aquel “malogrado” álbum.

    • black_gallego

      No lo veo tan redondo, pero sí es un muy buen disco.

  • Kharmatastiko

    ¿Hay un Por Donde Empiezo de Swans?

    • black_gallego

      No, pero podría haberlo. Es complejo, porque es un grupo que ha tenido varias etapas, pero se puede estudiar.

    • Yo estoy inmerso en sus primeros discos, que ya me tocaba nadar en ese fango, y eso es canela nihilista. Voy en progresión.
      Creo que recomendaría “Filth” a mi peor enemigo. Lo tortuaría con esa banda sonora.

  • Aún recuerdo llevar el disc-man bien atado a la huevera para que no saltase, con la copia del “Relationship of Command”. En esa época cómo echaban humo las grabadoras… En fin, qué mejor comienzo que con ese. “One armed scissor” fue la cosa más adictiva antes de que comenzase a fumar.

    Igualmente creo que no hay que dejar pasar “In Casino Out”, que está un peldaño abajo. Aún tengo que rascar más del material más primigenio.