Primal Scream – Chaosmosis

Esta vez toca bailoteo.

Chaosmosis

El proceso yo lo imagino más o menos así: cada tres-cuatro años Bobby Gillespie se coge la tarde libre y escoge dos posibles opciones en función de su estado de ánimo, la cantidad de drogas consumidas (o no) en los últimos doce meses y lo que estén poniendo de fondo en la tele en ese momento. A continuación lanza una moneda al aire y el resultado será lo que defina el estilo de Primal Scream en su siguiente álbum, que será compuesto en un plazo máximo de otros nueve-doce meses, al término de los cuales se entregará, esté como esté, caiga quien caiga. Hace unos meses volvió a hacerlo, le salió “pop para la pista de baile” y de ahí, un embarazo largo después, nació Chaosmosis.

La impresión que da, eso sí, es que a los veinte minutos el tipo se arrepintió de la elección, pero como cambiar de técnica le daba todavía más pereza, decidió tirar p’alante. Por suerte para él, en esos veinte minutos le dio tiempo de terminar ‘Where The Light Gets In‘, un single apañao cuyo mayor enemigo está en casa y se llama ‘Some Velvet Morning‘. 2002 ya no volverá y hemos tenido 14 ediciones de Gran Hermano desde entonces, así que para intentar disimular el fulano llama a Sky Ferreira por aquello de darse un baño de contemporaneidad: sólo le deja limpio a medias, pero bah, suficiente para ir tirando.

Después de ese momento… Joder, qué pereza, por qué no trucaría yo la moneda de las narices, se pregunta, si esto ya lo hicimos en 2008 y nos salió fatal. Mientras su capacidad de concentración todavía se lo permite, va rematando ‘(Feeling Like A) Demon Again‘ y alguna otra cosita, tampoco mucho, no vaya a ser que tal. Y después todo ya le resbala cantidad, coloca descartes de Screamadelica que tenía en la caja de los VHS del trastero como ‘Trippin’ On Your Love‘ y al final acaba componiendo canciones como ‘Private Wars‘ que probablemente ni siquiera él ha escuchado nunca hasta el final.

5.9/10

Me imagino a Gillespie grabando la mayoría de este Chaosmosis como a Clint Eastwood rodando la escena del bebé de American Sniper: un poco en plan “venga, va, vamos a acabar la cosa esta rapidito y nos vamos a casa”. Salvando un par de momentos puntuales, transmite una desgana tal que cuesta creer que no existiera en realidad por su parte, que sea sólo una elucubración de crítico sin nada mejor que hacer. Si con More Light consiguieron hacer algo vigente de nuevo en 2013, ahora vuelven a lanzarse a los brazos de la irrelevancia, no sé si muy conscientes de que cada vez tienen menos oportunidades, de que su fama de banda perezosa, bipolar e irregular los va a acabar condenando al rincón del “ya ni me molesto”. Y lo peor es que parece que les da más bien igual.

  • Pues sí… Como bien dices escuchar un disco de Primal Scream es como tirar una moneda al aire, y esta vez ha tocado una de cal (o una de arena, cualquiera que sea la mala). Flojo, flojo, flojo… Parece mentira que publiquen esta patata justo después del estupendo ‘More Light’, un disco que disfruté un montón. Por no haber no hay ni tan siquiera algún hit molón de verdad. En fin, a ver si de aquí 3 años la moneda cae como tiene que caer y sacan algo mejor…