Tim Hecker – Love Streams

Temblad, impíos

Tim Hecker Love Streams

Es difícil afrontar los trabajos de gente de la que esperas lo más alto. Por un lado, te enfrentas a las expectativas que te genera de uno de esos artistas diferentes, y por otro, además está ese respeto que guardas al disco anterior, que era casi una joya. Se entremezcla la previsible fascinación de volver a enfrentarse a un trabajo repleto de aristas con el miedo a que este no dé la talla. Algo así es lo que pasaba por mi cabeza en los momentos antes de darle al play. Lo nuevo de Tim Hecker siempre llega con ese difícil envoltorio en el que quieres lo máximo pero sabes que quizá eso ya no es posible. O no. Love Streams (4AD, 2016) es un álbum complicado de abarcar por todo lo que lleva en su interior.

Explorar el siglo XV para impresionar en 2016

Venimos de un Tim Hecker que ha ido deshaciéndose progresivamente de las capas densas de drone que erosionaban tus oídos poco a poco. La cúspide de esa evolución culminó en un disco bárbaro como lo es Virgins (Kranky, 2013), absolutamente maravilloso. Después de sacar una obra de estas características, ¿qué se puede esperar? ¿Es posible sobrevivir artísticamente a un disco así? Claro. De hecho, es algo que Hecker ha hecho a lo largo de su trayectoria discográfica, acostumbrándonos a álbumes mayúsculos que venían a superar o igualar el listón fijado por su hermano mayor. Y eso, por sorprendente que parezca, es lo que ha hecho con Love Streams, algo casi impensable tras vivir la omnipresencia de Virgins. Pero esa capacidad de sorpresa y de saber reciclarse lo necesario es la que distingue a los artistas sobresalientes de las mentes privilegiadas. La suya es una de ellas.

Pocos artistas llegan al nivel de sensaciones y sonoridad que él alcanza. Mediante disonancias, superposiciones y otros aspectos, sigue poniendo orden al caos y acongojando como nadie

Para su LP de 2013, tiró de pianistas para darle mayor poso a su disco. Ahora, de aquél toque clasicista ha ido más allá aún, inspirándose en la música sacra del siglo XV y XVI, de los que extrajo obras corales que se encargaría de traducir sonoramente un conjunto de voces islandés —el que vemos en portada—. Esta es la primera vez que el canadiense trabaja con voces humanas y no sintéticas, y para las grabaciones y producción de las mismas se ayudó de otros dos colegas que todos conoceréis, Jóhan Johansonn y Ben Frost. Currando juntos en un disco que se preveía diferente. Porque lo es. Sólo el proceso productivo, que ha sido posible gracias al melodyne , una herramienta del software que convierte los archivos de audio en partituras, lo que ha permitido a Hecker ser más escrupuloso con el acabado de esta fabulosa composición. Este proceso sólo ya es una muestra de la complejidad y la precisión quirúrjica de esta obra. Y de cómo la tecnología es un factor fundamental para alcanzar obras cada vez más avanzadas. Frente a la democratización de los medios de producción musicales —software y demás— con los que cualquiera puede crear su propia música, algo que puede acarrear mediocridad y muchas zonas de confort, él mismo reivindica la capacidad que ofrecen estos medios para ir más allá musicalmente.

Y esto es Love Streams, una fabulosa composición de once temas en las que se aleja de la densidad de Virgins, y que sin ser tan voluptuoso, sigue apelando a capas y capas que a pesar de ser minimalistas, juntas logran muchas más texturas y por ende, edificar una pieza más compleja en su conjunto. Aun así, sigue manteniendo vigentes muchos de los rasgos característicos que han hecho de Hecker uno de los arquitectos indispensables en la electrónica —y más concretamente el ambient, el drone o el glitch— de los últimos tiempos. Seguimos encontrando la intensidad arrebatadora por momentos de su anterior LP, esos arpegios propios de los mejores momentos de Laraaji y al mismo tiempo la sencillez arrebatadora y preciosa de mentores como Eno. Y por encima de todos estos factores, las voces. Esas voces. Le dan el toque celestial que va mucho más allá del lejano R Plus Seven (Warp, 2013) de Oneohtrix Point Never —con el que también se puede conectar este disco por sus reminiscencias— y que trae al 2016, de alguna forma, ese aura majestuosa de piezas sagradas de otros tiempos en los que la fe era otra cosa. Tim Hecker ha vuelto a entrar a una iglesia aquí.

Otra obra abrumadora al alcance de pocos

Y tú también al entrar por la puerta de la imponente ‘Obsidian Counterpoint‘ y su arrollador final. Podríamos describir todos y cada uno de los cortes, porque tienen aristas y detalles lo suficientemente pulidos como para pararse a contemplarlos detenidamente. Pero la fuerza de Love Streams reside en su conjunto, en su desarrollo discursivo a través de esas odas ambientales como las de ‘Music of the Air‘, en la experimentación de la clásica serie de temas titulados I y II de cada álbum, en la exquisitez de los matices sonoros de ‘Castrati Stack‘ o en los digitales recursos glitch de ‘Voice Crack‘ —y su paleta vocal a dos niveles— que recuerdan a obras recientes de otros artistas de vanguardia actuales como Daniel Lopatin. Pocos artistas llegan al nivel de sensaciones y sonoridad que él alcanza. Mediante disonancias, superposiciones y otros aspectos, sigue poniendo orden al caos y acongojando como nadie.

8.6/10

Incluso para quienes son seguidores de Tim Hecker, puede que sea un álbum que cueste más de entrar por no tener esa poderosa capa de noise y drone que en su último disco seguía atenazando. Sin embargo, el arquitecto canadiense sigue presionando nuestros oídos con otros métodos, tejiendo esas redes de detallismo glitch, y supremacía ambiental, sumergido en estructuras de hace varios siglos con la tecnología de hoy. Siempre ha estado obsesionado con la exploración del sonido —ya hizo estudios al respecto— y si en Virgins rompía esquemas por la complejidad de su propuesta, con Love Streams ha vuelto a hacerlo. Un maravilloso debut en 4AD y de nuevo su apabullante capacidad de innovación y creatividad para darle una vuelta a sus discursos, por sorprendentes que estos sean.

Sólo a la altura de los genios.

Me gusta el chunda-chunda.

  • XtatcVoid

    Creo que es la crítica más rápida que te he visto publicar jajaja… se nota que Tim es mucho Tim. A mi también se me vino rápidamente a la cabeza R Plus Seven cuando lo estaba escuchando. Grandísimo disco, a la altura de la relevancia de su autor. Deseando que llegue el próximo Viernes para ver como lo presenta, primera vez que voy a poder verlo.

    • Hombre por supuesto, con los preferidos siempre hay que hacer un esfuerzo de puntualidad, como con Roly Porter.

      ¿Dónde lo ves? Tiene que ser una flipada en directo.

      • XtatcVoid

        Pues ahora mismo vivo en Chicago y el Viernes se pasa por aquí. Ganazas!