Zackey Force Funk – Electro Don

Mira cómo baila la cabeza de Prince en formol.

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Una discoteca. Oscuridad completa. Sin haces de luz para rebotar en el cubata de turno, ni en el detergente usado en las camisetas blancas ajustadas, convertidas en fluorescentes andantes. La bola de cristales sigue girando sin que nadie la vea, mientras chirría y recuerda los buenos tiempos del Electro House de International DeeJay Gigolo Records.

La pista de baile en que se mueve Zackey Force Funk asfixia. ¿Calefacción a tope? ¿Sexualidad a prueba de plásticos anti niños? ¿Dónde guarda la cabeza de William Bootsy Collins? ¿Y la de Prince? Tienen que estar ahí, en su arcón, mordiéndose la una a la otra el ojo mientras suena ‘Sexxxy’.

El Synth Funk actual tiene en Electro Don (HIT+RUN, 2016) un buen álbum que recopila temas inéditos y otros ya publicados con anterioridad entre 2009 y 2011 (agotado. Con hits como ‘Leeches’ o ‘100 Snakes’ que cogen la densidad del P-Funk de antaño y la condensan en beats de aparente simplicidad pero con pegada.

Lo mejor de este productor de Arizona, Estados Unidos, es su dominio del tempo en pequeñas píldoras más propias del Punk. Mientras lo habitual en este campo suele ser encontrarse con eternos discursos instrumentales donde no importa cuánto marque el cuentakilómetros, aquí se condensa lo mejor con éxito. La discoteca servida en un tupper para consumo casero.

7/10

El propio Zeckey Force Funk menciona su música como G-Lectro, una etiqueta que resume bien sus posos y presente. Del G-Funk que transformó el Hip Hop a finales de los 80 y principios de los 90 al Electro que podría transportarnos a los 80. En los últimos años estamos viendo cómo el G-Funk resurge con gusto gracias a la unión entre los Kendrick Lamar y Lupi Fiasco de turno con sus compañeros del otro lado: los Thundercat y Flying Lotus respectivos. Ahí es donde Zeckey Force Funk podría tener su sitio de lograr el salto en relevancia.