Caxade – E isto é o amor

El siempre difícil segundo disco era, en este caso, más difícil si cabe

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No sé si os pasará a los demás, pero a mí con cierta frecuencia: disfruto mucho de algo en concreto y, con todo, no puedo evitar angustiarme por el futuro. Algo así como un “sí, esto está muy bien, pero ya verás como dentro de dos años la cosa se jode”. Forma parte de un conjunto de funcionamientos que detesto dentro de mi personalidad, pero ya me pilla viejo para luchar contra eso. Así cuando me entero de que alguna película que me ha gustado ha firmado una segunda parte, me angustio. Ni os cuento con bandas icónicas que se reúnen, o con primeros discos que me han conquistado, pero a los que les adivino un futuro incierto.

E isto é o amor: ¿cuál es su recorrido exacto?

Eso me ha venido ocurriendo desde el debut de Caxade, hace un par de años, con un A dança dos moscas (Discos da máquina, 2014) que llegó a colarse en nuestra lista de mejores discos nacionales del 2014. Los gallegos, liderados por el acordeonista Alonso Caxade (básicamente, se trata de su proyecto personal, pero acompañado de una banda más que notable), sedujeron a muchos con esa apuesta por fusionar de forma muy natural el folk tradicional gallego con un sonido más cercano al pop. Aunque se pueden buscar muchas referencias, siempre me ha parecido que la más obvia, para quien no los hubiese escuchado, era presentarlos como “los Beirut de aquí”. Todo era muy bonito, como digo, pero a mí lo de limitarme a disfrutar del presente solo me sale bien a veces, y me preguntaba si el recorrido de esa propuesta sería el suficiente como para que un segundo disco me pudiese gustar también. Parecía que la capacidad de evolución y mutación iba a ser escasísima.

Así que miraba a este E isto é o amor (Discos da máquina, 2016) con mezcla de esperanza, ilusión y desconfianza. Pero su escucha me ha dejado un sabor de boca estupendo. Diez canciones en las que, sin volvernos locos, sí se encuentra cierta evolución en el sonido de Caxade, a pesar de la dificultad que para ello muestra su apuesta musical. Repitiendo él mismo como productor y con Dr. Chou (otro Dr. Chou, puedo prometer y prometo que no soy yo) en el mastering. Pero repitiendo para que muchas cosas no sean similares. Ahí está por ejemplo la inicial ‘O homem bala’, la que quizás en este momento sea mi canción favorita del disco, y en la que llama la atención el protagonismo de los sintetizadores y más todavía la ausencia del acordeón, protagonista irrenunciable de la música de Caxade hasta el momento.

Diez canciones en las que, sin volvernos locos, sí se encuentra cierta evolución en el sonido de Caxade, a pesar de la dificultad que para ello muestra su apuesta musical

No se convierte esto en norma. El acordeón vuelve, aunque los sintetizadores están presentes de nuevo, especialmente en una primera mitad del disco en la que se adivina un acercamiento más pronunciado a una propuesta más contemporánea, algo menos tradicional. Para muestra, además de la ya nombrada ‘O homem bala’, la también estupenda ‘Nábia’, con especial protagonismo de la sección de vientos (en Hipersónica lloramos hasta el infinito la ausencia de bombardino en esta ocasión) de Manuel Espinho y Manuel Paino. Crescendo al que colabora estupendamente Xosé Tunhas en las percusiones. Una canción mágica y adictiva. Más incluso que ese agradable adelanto en forma de ‘E isto é o amor’, un single enormemente adecuado para hacer feliz a tu abuela bailándolo con ella agarrado, o a tu hija, arrancándole una sonrisa. Caxade vistiéndose del músico ambulante, que va de feria en feria con poca ambición más allá de conseguir que la gente disfrute de una jornada agradable.

7,9/10

Las letras sí siguen una línea claramente continuista. Reivindicación de la cultura (e idioma) gallega ‘Independence Day’, lucha de clases, denuncia de los abusos del poderoso, con mención especial en el cierre a ‘Botín’, ese buen hombre que caminaba en vida de circuito de F1 en circuito de F1, hasta que nos recordó que los ricos también lloran. Un tramo final que recupera la esencia más folk de Caxade, que incluso nos trae a la memoria en ‘Sanduicheira’ las composiciones de las bandas sonoras de Yann Tiersen o la recuperación de conceptos como la gente pota o los capadores de extraterrestres en la tradicional ‘O tojo prende’. Un disco que disuelve las dudas de aquellos a los que el carpe diem nos parece una idea maravillosa, pero extraordinariamente difícil de llevar a la práctica, y nos temíamos un trabajo que decepcionase. Seguiré trabajando en mi optimismo vital.