Fatima Al Qadiri – Brute

Un disco dedicado a las ejemplares detenciones que llegan desde la idílica EEUU

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Acostumbrados a las canciones protesta explícitas, a las letras fáciles que atraviesan demasiados puntos en común, no es muy habitual econtrar trabajos electrónicos que tengan un discurso político sin vocales, únicamente en su sonido. Aquí suele ser el artista quien ofrece el contexto para que entres en la materia, aunque en algunos casos, como el que nos ocupa, esas sensaciones pueden saltar fácilmente en tu cabeza sin tener que recurrir a esa contextualización. La senegalesa Fatima Al Qadiri, afincada ahora en Nueva York, ha vuelto este año con Brute (Hyperdub, 2016), despojándose de las secciones vocales y los aderezos orientales que jalonaban su debut.

Si en su primer álbum la artista de Dakar criticaba cómo Occidente se había apropiado de esa cultura oriental, en Brute ha sido ella quien ha abrazado el clima que se vive en su actual residencia para componer este segundo LP. Este explora la relación entre la policía, la ciudadanía y las protestas en todo el mundo, aunque particularmente en EEUU, explicaron desde el sello. Es un tema permeable a todo el concepto de esta nueva obra, desde los propios temas con esos ambientes agónicos y los sampleados de protestas o discursos, hasta la estética, como se ve en la portada, con un teletubbie convertido en antidisturbios.

Detenciones y protestas sobre al misma bruma

Mientras que Asiatisch (Hyperdub, 2014) era un disco con mayor peso del grime, pero más desenfocado, aquí el UK Bass es el principal agente hegemónico, acudiendo constantemente a bases graves y entornos opresivos que son los que precisamente se encargan de trasladar esa sensación de represión de la protesta social que la artista quiere expresar. Hay constantes samples de esas movilizaciones, e incluso cargas, en temas agobiantes como ‘Endzone‘ y buenas formas de utilizar esas sirenas de policía de ‘Curfew‘ como un arreglo más para la base del tema. Además, los títulos de los temas son bastante explícitos a la hora de representar el concepto que ha trasladado al disco. Y no siempre están esas atmósferas tormentosas, aunque en ningún caso hay hueco para el optimismo. Canciones menos pesimistas como ‘Oubliette‘ también tienen ese toque de desesperanza por culpa del buen efecto de esos coros que se disipan entre efectos de teclado.

6.4/10

El haber apostado por este minimalismo, focalizando mejor su sonido, hace que este álbum sea superior al anterior. Sin embargo, la falta de un desarrollo más rico y de la homogeneidad de los patrones que utiliza en prácticamente todo el disco, hacen desfallecer una propuesta que por su contenido y la idea opresiva que tiene detrás podría haber sido mucho más potente. Algo más en la línea del mejor tema de este Brute, que es ‘Power‘, un título que habla por sí sólo y que también es el más inspirado. Tiene un discurso sonoro más rico, tanto por los samples y el speech como por esas percusiones más vigorosas y ese eje melódico que rompe considerablemente con la oscuridad más pura que rige el disco y que no acaba de imponer como sí hace en este final. En resumidas cuentas, una buena propuesta artística por la causa que quería poner de relieve, pero que se ha quedado corta a la hora de su expresión. No obstante, es un paso adelante en su carrera, así que hay que seguir esperando buenas cosas de Fatima.

Me gusta el chunda-chunda.