Hola, soy Johnny Knoxville y esto fueron los Black Lips [Camino al GetMAD! 2016]

Ningún animal escénico ha muerto en la elaboración de este post. O eso creemos, que hace mucho que no se le ve.

Black Lips
Contenido ofrecido por el GetMAD! Festival.

Hubo un momento, tal vez cinco minutos, quizás diez, en que Black Lips lo tuvieron todo. Eran el mejor grupo en directo del nuevo garage, sea lo que significase aquello; uno al que ibas a ver por si acaso se producía todo aquello que decían las leyendas. Que si vomitaban encima del escenario, que si se meaban unos a otros… Eran las suyas historias hechas del material con el que se hacen los sueños punk, los remakes en vivo de ‘Mátame, por favor’. Niños de provincias (o no tanto, que son de Atlanta, la patria de Coca Cola; el epicentro de la globalización, pues) jugando a imitar a sus propios héroes.

Los definimos una vez por aquí como Troggs de cuarta generación, nuggets en mal estado que nos seguimos comiendo, víctimas de un muy mal viaje… Y ninguno de esos apelativos lo decíamos a mal. De hecho, mi principal problema con Black Lips es cuando decidieron parar de ser la puñetera banda más salvaje del sur y se conformaron con ser “esos tipos que llegaron antes”. Antes que la hiperactividad talentosa de Ty Segall, antes que diosito Jay Reatard (we still miss you), antes que la perfección hecha veleta de Thee Oh Sees.

Sí, vale, no se puede decir que Black Lips llegasen antes que todo, y menos en un género que lleva 50 y pico años dándole vueltas a la misma estricnina, pero al menos durante cinco minutos (¿los de Let It Bloom o los de We Did Not Know? Eso ya os lo dejo decidir a vosotros) tuvieron ahí, en sus manos, todo lo que merece la pena escuchar y ver.

Ahora son un grupo que, creo, nunca acabará de discernir qué banda quiere ser. Y, bajo la perniciosa influencia de Patrick Carney (el peor productor de discos ajenos que me pueda imaginar ahora mismo), nos legaron ese terrible Underneath The Rainbow de hace ya dos años que, sinceramente, parecía el epitafio triste de un grupo evidentemente menor, pero majo. Majo-majo y en vivo casi siempre divertido e infalible.

¿Podemos esperar algún tipo de resurrección a estas alturas? No parece que Black Lips vayan a ser el Jon Snow de la temporada (antes de llegar hasta aquí, los verdaderos ellos y no estas vainas en las que se han convertido habrían hecho cubitos de hielo con el Muro y se lo habrían bebido, la verdad).

¿Os estamos hablando mal de un grupo que actúa en un festival para que no vayáis a verlo? Pues tampoco: porque uno conserva la esperanza de que en vivo, donde te has ganado toda la reputación, siempre vuelvas a ser el mismo puertacaída que fuiste. Que te acuerdes de que tramps like us, baby, we were born to die, por mucho que Red Bull te suba a un autobús de mierda a las afueras del Primavera Sound para tocar a pleno sol (o precisamente por eso). Y que decidas que para lo que te queda en el convento…

Cuando uno se ha meado en la boca de otro mientras toca, madurar es muy jodido. Visto así, estos Black Lips son los jackass del revival garaje. ¿2016 es un año para ellos? No. Pero tampoco ninguno lo fue en su momento… Y, sin embargo, lo tuvieron. Claro que lo tuvieron.

Black Lips estarán presentes en la edición de este año del GetMAD! Festival. En Madrid, entre los días 27 y 28 de mayo. Su espíritu… no lo sabremos hasta que empiecen a tocar.