Hot Chip y la máquina de hacer jitazos [Camino al Low 2016]

Dame pepinazos y dime tonto

Hot-Chip
Contenido ofrecido por el Low Festival.

Todos tenemos en mente a esos grupos que conocemos por haber sacado su one hit wonder y desaparecer acto seguido o difuminarse en un pozo de mediocridad. Y después están las bandas que conocemos popularmente como “de singles”; “el problema de X es que es una banda de singles”, que es una frase cuñada pero que queda la mar de bien en una conversación musical. Sobre todo si es cierta. En el caso de la simpática gente de Hot Chip es totalmente cierto. Llevan seis álbumes en algo más de diez años y los conocerás por ser esa máquina de hits que te soluciona ese set gris en el que no consigues agitar al personal.

¿Es que nadie piensa nunca en los discos?

Pero un momento, ¿y los discos? ¿Es que nadie piensa nunca en los discos? En casos de éxitos tan abrumadores como el de los londinenses, parece que no. Y sin embargo, es la historia de su discografía, álbumes que en general son normalitos o tirando a un discreto “está bien”, “está guay”, que se escucha tan habitualmente, pero que tienen dos o tres temas que literalmente lo petan. Aunque no hace falta demostrar esto, porque es una perogrullada, por si hay algún incauto que aún no sabe de qué hablamos, basta con entrar en spotify y ver las escuchas que tiene cada una de las canciones que aparecen en el top ten. Millones de escuchas. Millones. Algo al alcance de pocos dentro de la electrónica, incluso de los que como ellos se acercan más a coordenadas sonoras del synth pop y la estrecha relación con la indietrónica.

A la pregunta que abría el párrafo anterior, no, parece que no. Y tampoco está mal así, con todo a la distancia de un clic, y sobre todo de cara a los directos, el pueblo pide jitazos. Y Hot Chip da jitazos. Son una máquina de hacer jitazos. Desde entonces estamos en este bucle vicioso sin salida, aunque sobre todo últimamente. Hubo un tiempo en que Hot Chip casi hacían discos para dejar de arriba abajo. No lo fue en su debut, Coming on Strong (Moshi Moshi, 2004), pero sí en el siguiente, The Warning (EMI, 2006), casualmente en una multinacional. Y al contrario que tantas otras historias de carreras que venían del underground y acabaron mal, ellos se mimetizaron con la nueva situación y ya tenían la infraestructura para llegar a las masas, puesto que su música ya tenía asentadas unas bases que hacían fácil que esa explosión llegara de la mano de una multi. Y desde entonces han estado en continuo proceso de auto exprimirse, para bien y para mal. Este segundo LP no sólo tiene el primer megahit, ‘Over and Over‘, que es pura diversión, también tiene temas no tan potentes pero sí de los que te hacen mover el bullarengue fácilmente. Y con razón. Ahí están ‘Boy From School‘ y sobre todo ‘No Fit State‘, un tema de synth pop ochentero fabuloso. De lo mejor que han hecho.

Jitazos a granel

La barra libre había empezado y la tónica cíclica también estaba en marcha. En Made in the Dark (EMI, 2008), sólo dos años después, Hot Chip seguían sin hacer un discazo, ni siquiera uno bastante completo, pero esta vez algo más que lo anterior. De nuevo llegaba el tema que se comía todas las visitas, ‘Ready For The Floor‘, pero esta vez contaba con cortes de segunda de más pegada, indispensables para mantener el tono en el álbum. Ahí estaban el frenetismo buenrrollista que abría este tercer LP con ‘Out At The Pictures‘, temas tan coloridos y alegres como ‘Touch Too Much‘ o el ritmazo de ‘One Pure Thought‘. El tercio final del trabajo palidecía un poco por no tener canciones tan pegadizas como las que iban antes, pero cualquiera se acordaría de eso teniendo un jitazo y tres o cuatro temas que hacían olvidar el resto.

Siguiendo la línea de nuevo disco cada dos años, en 2010 tocó otra referencia, aunque esta vez con Parlophone. Sería One Life Strand (Parlophone, 2010), un LP que por supuesto cuenta con el éxito de marras que siempre cae, ‘I Feel Better‘, con la habitual atmósfera colorida y delicada de los londinenses. Sin embargo, en este álbum, sobre todo en las primeras canciones, parecía que por fin iban a dar con la tecla de un trabajo de verdad completo. Incluso acortaron el tracklist para llegar a ese punto. Sin embargo, se quedaron a mitad de gas. Y es una lástima, porque la primera mitad del mismo es un electropop fulgurante, con temas que ya te enchufan desde el inicio con el ritmo decidido de ‘Thieves In The Night‘ o esa buenas vibraciones que llegan con ‘Hand Me Down Your Love‘, la que da nombre al disco… Sin embargo, esa primera fase era tan efectiva que la segunda quedó totalmente desarmada, salvo algún par de momentos, al no tener esas piezas imponentes que fueran capaces de levantar pasiones.

El gran pinchazo y la vuelta a casilla de salida

Un par de años, como marcaba la tradición nuevo larga duración, In Our Heads (Domino, 2012) y cambio de discográfica. Para entonces, algunos ya teníamos cierto hastío con el grupo, al ver que su evolución era incapaz de llegar a ese disco que poder dejar del tirón para disfrutarlo. Para colmo, aquí faltaba el tema de cabecera, que quizá podríamos asignar a ‘Flutes‘, pero que desde luego no es ese hit redondo que podría invadir la radiofórmula. Es además un trabajo en el que el grupo va con el automático puesto, con recursos y efectos demasiado vistos, y con composiciones muy tranquilas que no son las que pedirías a un grupo de indietronica/synthpop. Era momento de reflexionar y esmerarse para salir del estanque.

Tampoco está tan mal que Hot Chip no sea grupo de discos, con todo a la distancia de un clic, y sobre todo de cara a los directos, el pueblo pide jitazos. Y Hot Chip da jitazos. Son una máquina de hacer jitazos

Contra todo pronóstico, ¡en 2014 no hay nuevo disco! ¡Ni cambio de discográfica! Lo que nos trae a una reciente parte de la historia, al año pasado, donde llega Why Make Sense? (Domino, 2015). Un álbum del que empezábamos a ponernos impacientes cuandos nos iban llegando los singles, aunque eso sí, siendo cautos y conociendo el marco general del grupo: jits sí, discos no. Y hay que reconocer que hacía tiempo que los ingleses no se sacaban de la chistera en un mismo álbum pepinos del calibre de ‘Huarache Lights‘ o ‘Need You Now‘, auténticos rompepistas que podrían poner patas arriba cualquier recinto de masas a buenas horas de la noche. ¿Lo habrían logrado Hot Chip? ¿Habrían hecho un disco capaz de arropar a esos dos megajitazos? Muy a nuestro pesar, no. Están atascados en su álbum de siempre: uno o dos temazos, un par de canciones lentas, alguna medianía y un cierre digno con aristas sonoras aceptables como la de ‘Why Make Sense?‘. La fuerza de esas dos bombas teledirigidas había absorbido la energía de la formación para el resto de temas.

Pero es la historia de siempre. La historia de Hot Chip, en concreto. La historia de un grupo de singles —salvo su etapa más interesante, a mediados de los 2000 y principios de la actual década—. Lo que les hace algo frustrantes para quienes buscamos discos relativamente completos o con pocos altibajos, de forma que podamos dejarlo sonando del tirón. Sin embargo, esa condición de grupo de jits y de jitazos, les hace especialmente efectivos en un directo. Si tocan lo que hay que tocar, que es lo que suelen hacer como he tenido la oportunidad de comprobar, sobre el escenario son infalibles. Por último, también hay que hacer mención a que esos exitazos no se hacen solos, está el apoyo de la multi, sí, pero hay que ser muy creativo para tener esa capacidad de facturarlos y de seguir sobreviviendo gracias a ellos discos tras disco. Y cuando llevas tantos a tus espaldas, no es fácil.

Hot Chip estarán presentes en la edición de este año del Low Festival. En Benidorm, entre los días 29 y 31 de julio.

Me gusta el chunda-chunda.