Joe Bonamassa – Blues of Desperation

Blues of Desperation nos trae de vuelta al mejor Joe Bonamassa cuando ya casi nadie lo esperaba.

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Hay momentos en la vida de un músico en los que el ansia por alcanzar la inmortalidad se torna en autocomplacencia y esta última en una rutina que casi siempre acaba jugando en contra de lo que está por venir. De esto parece saber mucho nuestro Joe Bonamassa, pues tras lo ha vivido en sus carnes y en su undécimo y duodécimo disco parece haber dado los pasos oportunos para escapar de esa espiral de álbumes en directo y proyectos paralelos en los que se había enredado quién sabe si pretendiendo huir de un hastío fruto de su prolificidad en el estudio o como un mero ejercicio de egolatría mal entendido.

El caso es que sí, el neoyorkino, sabedor de que su punto fuerte es el directo y todo lo que tenga que ver con la espontaneidad y la improvisación le han convertido en lo que hoy es, se embarcó en la travesía hacia la eternidad pero navegando en el barco equivocado. Los mil y un DVDs en directo ofrecidos en los últimos 7 años fueron bien acogidos por sus fans y lo confirmaban como el gran maestro del blues de nuestra era, pero independientemente de si fueron causa o consecuencia, no lograron enmascarar por mucho tiempo la notable bajada en la calidad de las composiciones que el guitar hero había venido presentando.

Por esto es que Joe Bonamassa decidió romper con todo durante el año 2014 y volver la vista hacia las raíces, buscando la inspiración y la energía allá donde siempre están. A un lado quedaron los experimentos junto a Glenn Hughes (ojo que aquí dicen que regresan aunque yo no me lo creo) o Beth Hart, y en su viaje hacia los orígenes se escondió en la América profunda como el que transita por la Ruta 66 visitando los lugares de los que proceden la dureza, la aspereza y la emotividad de un lenguaje algo rudimentario pero más emotivo que todas esas lenguas gráciles y sutiles de nuevo cuño que estos tiempos campan por ahí como si de la última esperanza del Rock se tratasen.

Al fin Joe Bonamassa ha entendido que el directo no te da la gloria, sino que a ésta se llega llevando el espíritu del directo al estudio

La segunda estación en este camino a fin de reencontrarse a sí mismo ha sido grabada en Nashville y se llama Blues of Desperation (Provogue, 2016). Y a pesar de ser sólo una segunda parada de una travesía que se antoja bastante larga, ya ha servido para demostrar no ya sólo quién es el rey, sino también de que es capaz de brillar hoy, en pleno 2016, con la misma fuerza con lo que lo hizo 10 años atrás. Y esto es algo que muy pocos tipos son capaces de ofrecer en un mundo como es el del Blues.

Blues of Desperation: cuando el título dice del disco mucho más de lo que parece

Presentado en forma de manos agrietadas y raídas por la dura vida del campo, del trabajo y del esfuerzo, lo nuevo de Joe Bonamassa es importante por la forma y por el fondo. Con una base rítmica compuesta por dos baterías y un bajo muy aferrado al papel de gregario, todo en el duodécimo disco del norteamericano gira alrededor de las virguerías al mástil, los solos interminables y esos riffs que por momentos nos llevan a pensar en el Gary Moore más ochentero. Lógicamente este clasicismo deja fuera de la ecuación al Funk y al Jazz del anterior álbum, pero no obstaculiza la sempiterna presencia de la música negra de la que procede todo lo que este blanquito de Nueva York nos ofrece.

La retórica no supone ningún cambio pues lo de Joe no es recitar poesía sino ponerle banda sonora desde sonidos que van de lo más agresivo y furibundo hasta las notas al aire más evocadoras y noctámbulas. Así es como construye los dos temas más reconocidos por el público en este Blues of Desperation, desde un riff totalmente Hard Rock y coros de alma negra en ‘Mountain Climbing‘, hasta un lento y oscuro desarrollo que va de la sensualidad al desenfreno a golpe de volante en ‘Drive‘.

Y si el anterior combo ya deja a las claras que este no es un álbum cualquiera en la carrera del guitarrista, las siguientes ‘No Good Place for Lonely‘ y la homónima ‘Blues of Desperation‘ despejan las dudas del más descreído. Construídas como simple, ojo a la ironía, vehículo de lucimiento personal al mástil, las dos canciones, cada una de su madre y de su padre, sirven como directa carta de presentación del talento de aquel que tenemos enfrente. Y lo hacen con la energía que irradiaba allá por 2005, con ese espíritu indómito que le llevaron a ser considerado por la prensa de medio mundo como el heredero de Steve Ray Vaughan y Rory Gallagher (a pesar de su mayor estoicidad).

8.5/10

Terco en su querencia por el directo y todo lo que ello conlleva, en 2016 Joe Bonamassa ha logrado sacar partido a aquello que hace 4 años parecía que iba a convertirse en su tumba. 5 días estuvo encerrado en el estudio y este magnífico Blues of Desperation es el resultado, un disco que huele a una única sesión pero en el que la improvisación ni es evidente ni un viaje de no retorno. Puede que algun seguidor impaciente se haya quedado en el camino, pero aquel que haya perseverado, aquel que haya mostrado confianza en quien no se puede desconfiar, se habrá encontrado un disco de los que hacen discografías, una piedra angular sobre la que construir un camino hacia la inmortalidad. Y todo sin efectismos ni autohomenajes, simplemente demostrando que el genio, si se duerme, no es más que un músico del montón. Y todos tenemos claro que Joe Bonamassa no es de esos.

Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.

  • Hace un tiempo leí una entrevista a los Blues Traveler en la que decían que querían hacer blues, pero sin tener que tocar “Sweet Home Chicago” y temas como ese.
    Precisamente lo que hace Bonamassa cuando esta en proceso directo, homenaje, tributo…
    Pero si cada dos o tres años saca un tema como “No Good Place for Lonely” por mi puede estar tres años tocando en directo “Key to the Higway”

    • Te diría que estoy de acuerdo por la entidad de la canción, pero prefiero a Joe centrado en el estudio y si acaso entreteniéndose exclusivamente con Beth Hart. DVD’s ya tengo muchos.

      • Estoy de acuerdo, el comentario va mas por valorar su trabajo de estudio que como la canción que apunto está muy bien.