Merienda de cuñaos: primeras impresiones de A Moon Shaped Pool de Radiohead

Los editores sueltan sus primeras impresiones del nuevo disco con un cigarro y una copa de pacharán en la mano.

Radiohead Pajarico

Han pasado ya casi veinticuatro horas desde el lanzamiento de A Moon Shaped Pool de Radiohead, así que, si todo el mundo tiene ya una opinión, los cuñaos de Hipersónica no van a ser menos. A falta de que alguno de ellos escriba una crítica en condiciones para darle un 9,2 (o un 2,9, que total, la cuestión es llamar la atención), les hemos pedido que pontifiquen con unas primeras impresiones.

Dr. Chou

Los adelantos nos tenían algo desorientados. ‘Burn the Witch‘ es estupenda, pero sin apenas precedentes similares en la discografía de Radiohead. ‘Daydreaming‘ me costó más al principio, pero lo cierto es que ahora mismo también me ha conquistado. La primera parte del disco es realmente fascinante, y ‘Ful Stop‘ me parece una de las mejores canciones de Radiohead en mucho tiempo. Seguramente, tanto en lo artístico como en una especie de lista de “los discos de Radiohead del mejor al peor”, A Moon Shaped Pool esté parejo a In Rainbows. Eso, dentro de la carrera de los británicos, es media tabla (quizás media-baja), pero me parecería injustísimo infravalorarlo. Creo que estamos ante un disco precioso. Quizás no sobresaliente, pero casi.

Muchos echaban de menos las guitarras, quizás yo a veces también. Resulta que el tema que más recuerda a los Radiohead del pasado, ‘Desert Island Disk‘ es para mí uno de los más flojos. Desde luego lejos de otros más en consonancia con los últimos Radiohead conocidos (nunca podemos decir “los Radiohead actuales”, porque no sabemos como son) como ‘Decks Dark‘, ‘Identikit‘ o ‘The Numbers‘, que me parecen muy buenas ambas. El tramo final es más exigente, debo masticarlo con más calma, aunque ya adelanto que la adaptación al estudio de ‘True Love Waits‘, tras década y pico tocándola en los directos con un corte absolutamente diferente, me ha convencido bastante, han mandado a tomar por culo la anterior, cosa estrictamente necesaria (¿alguien quería una versión ya conocidísima simplemente pasada a estudio?), y la han adaptado de maravilla al hilo conductor del disco. Si es que existe tal hilo.

Black Gallego

La primera sensación que me queda una vez ha terminado A Moon Shaped Pool es la de que Radiohead me han roto la cintura y me han dejado en fuera de juego. A principio de semana no me imaginaba ni mucho menos que Radiohead fueran a conseguir que afrontara un nuevo disco suyo con ganas de devorarlo intensamente, de profundizar en cada una de sus canciones para seguir descubriendo detalles sublimes escondidos con sutileza por el camino. Cuando el disco ya estaba preparado en mi reproductor me hallaba algo nervioso y me costaba darle al play. No por temor ante lo que me pudiera encontrar, si no porque necesitaba mentalizarme plenamente ante lo que me esperaba que fuera un disco donde necesitase los cinco sentidos puestos en el viaje que se avecinaba.

Comenzar el disco con dos temas ya conocidos fue una puerta de entrada más que acertada, ya que me permitía entrar pisando tierra familiar. A partir de ahí me sentí completamente atrapado por el disco, sintiendo como me envolvía y se hacía con toda mi atención. Mucho contribuye una primera mitad fantástica con canciones de gran calidad y una segunda mitad con menos impacto inmediato pero con gemas que merece mucho la pena apreciar en futuras escuchas. Al acabar el disco estaba totalmente boquiabierto y con ganas de volver a darle al play, algo muy meritorio a estas alturas del partido pero que no sorprende tanto teniendo en cuenta de quién hablamos.

Últimos apuntes en caliente: superar The King of Limbs era fácil. Ponerse casi a la altura de In Rainbows no tanto y este álbum me deja la sensación de que puede llegar a ese nivel. ‘True Love Waits’ está bien adaptada al tono general del disco, aunque sigo prefiriendo bastante la original. ‘Ful Stop’ tiene potencial de ser de esos temas que me plantería meter en un top 10 de canciones suyas, y eso ya es bastante. Y, por último, abramos el debate: ¿tendría cabida ‘Spectre‘ aquí o no? Yo voto sí.

Ferraia

Don’t Believe The Hype, decían Public Enemy. Luchar contra el hype y especialmente contra el de Radiohead, siempre ha sido duro. El ejemplo está cuando empezaron a menear las redes sociales hace algunos días. Afortunadamente, han tardado poco en publicar el ansiado nuevo disco, que como todo hype, ha venido con un montón de primeras impresiones —siempre las más engañosas y superficiales— precipitadas por parte de las masas. Ni siquiera nosotros hemos podido ir al bar a comentarlo porque ya se sabe, Radiohead es Radiohead. A ver quién aguanta sin escucharlo. En A Moon Shaped Pool, más que expectativas por parte de los seguidores, sobre todo había unas esperanzas que les hicieran reafirmarse en que aquello de The King Of Limbs fue un espejismo y que los de Oxford iban a solventar ese capítulo holgadamente. Casi como una cuestión de fe. Había que creer. Y ‘Burn the Witch‘ hizo creer con esos intensos arreglos de viento y cuerda nuevos que mostraban su capacidad para renacer una vez más. Aunque ‘Daydreaming’ hacía presagiar algo tibio en el álbum.

Pero desde luego, y a falta de escuchas más reposadas, hay bastante que explotar dentro del disco. Si hay grupos con capacidad de reciclarse y sorprender una vez más, son ellos. A Moon Shaped Pool tiene bastante de In Rainbows, un regreso bastante esperado después de un disco menor —dependiendo de a quién le preguntes— y en el que hay muchas melodías del corte de ‘Reckoner‘ como ‘Present Tense‘, con esos Radiohead preciosistas, con medios tiempos en los que hay bastantes detalles en las diferentes capas —hay que abusar de unos buenos auriculares—. Pero también me recuerda en parte a Amnesiac por el uso del piano y esos arreglos electrónicos que para mí son lo más interesante del disco, ahí están ‘Ful Stop‘; con el principio perturbador propio de aquél disco y su sorprendente cambio y esa pequeña maravilla de ‘Identikit‘ —enseñando de dónde viene el mega hit de alt-J(ajaja)—. Otro requiebro sin muchas guitarras que prefiere tirar de bajo, secciones de cuerda y viento, electrónica o piano. Believe the hype.

Gallego

A estas alturas de la película, odiar a Radiohead se ha hecho tan fácil como amarlos, y A Moon Shaped Pool no viene a cambiar ese panorama, bastante acentuado ya desde The King of Limbs; más bien lo acrecienta. Y lo hace a base de nuevos recursos, porque parece que aún les quedan trucos en la manga: arreglos propios de bandas sonoras, coros operísticos y otros apaños por el estilo que chocan mucho, pero que no empañan un primer acercamiento bastante satisfactorio al disco.

Sí, desde el primer giro ya queda claro que estamos ante un trabajo capaz de superar a su antecesor (que no fue tan terrible como sus detractores sostienen, ojo), entre otras cosas porque ofrece más, porque no se antoja tan vacío y abandonado a su suerte. Tiene canciones que asoman ya como temazos (‘Ful Stop’, ‘The Numbers’) y tiene también ‘True Love Waits’, esa vieja y querida conocida que, como al amigo que nos volvemos a encontrar después de muchos años andando por la calle, está tan cambiada y a la vez sigue igual que siempre. Solo que a ‘True Love Waits’ no le diremos eso de “a ver si nos vemos más” antes de seguir nuestro camino.

No, no irá al top de grandes discos del grupo, algo que en este punto se hace ya muy complicado, pero les mantiene atractivos (para una gran mayoría) y relevantes (para absolutamente todos, especialmente para quienes optan por el camino del odio). Nos sigue quedando Radiohead.

Isra Fdez

No le leído la opinión de mis compañeros. Ni me ha devorado eso que llaman hype —ni creo que, en estos días arrebatados, lo haya sentido nadie—. Pero sí he escuchado el disco. Tres veces. Una anoche, antes de acostarme. Otra esta mañana y otra hace apenas dos horas. No está mal. No se puede parir otro ‘OK Computer’ porque ya se hizo. Como no se puede repetir un Moon Safari o un Ágætis byrjun. Sí, los ejemplos son intencionados. Sí se puede, en cambio, escuchar a Popol Vuh en ‘Decks Dark’. Y a renglón seguido concebir una suerte de blues luminoso con ‘Desert Island Disk’, una mezcla arrebatada de coqueteos dream pop típicos de Cocteau Twins con un Nick Cave recién cobrado.

Este no es el disco que hubiese imaginado. Oscuridad pausada, muy Lucio Fulci. Ni siquiera sabía que Radiohead habían grabado un disco. Y ésta quizá sea la primera acción de efecto. Veo el potencial éxito mediático de ‘Glass Eyes’: la asumo en tráilers de dramas japoneses, en cortometrajes de marco ambiental. Temas como ‘The Numbers’ encajan entre los mejores Cinematic Orchestra, o ‘Tinker Tailor […]’ entre el trip hop más sofisticado de U.N.K.L.E. ¿Por qué volver a esa época, por qué apelar a la autorreferencialidad? Igual son cosas de la edad: ya han escrito biografías enteras.

Tenemos prisa por juzgar —para algo pusimos Internet en casa—. Yo no sé si esta piscina de líneas de bajo y sintes pasados de filtros van a cambiar la vida a nadie. Sí es el álbum de una banda que inspiró mucho mal plagio, que transformó una escena pop-rock entera y a su paso dejó el fandom de un fandom con cara de escombro. Este álbum contiene suficiente mecha para poner patas arriba un buen puñado de constructos. Pero bueno, sin prisas. Sólo quiero escuchar el disco, tranquilamente. Otra vez. Y otra. Y que pase el tiempo. Y olvidarme de él, para redescubrirlo.

Poliptoton

Primero, el subidón. Jugada maestra la de ‘Burn the Witch‘. Cuando más o menos creíamos tenerles cogida la medida y más o menos cabía esperar otro disco de Ruidicos Yorke, se descuelgan con un single de adelanto que es de todo menos evidente y que tiene pocos referentes inmediatos en su discografía. Después, la bajona: ‘Daydreaming‘ puede funcionar dentro de un disco, pero es como el peor single de adelanto de todos los tiempos. Y una vez en la secuencia del disco, pues ese segundo puesto es un cortarrollos considerable.

¿Y al final? Pues bien, gracias. Esto es otra vez, como en los dos discos anteriores, una colección de canciones y, aunque esta vez les cuesta lo suyo (esto no es In Rainbows), pero al final acaban encontrando su sitio. Y lo de “colección de canciones” tiene la parte buena y la parte mala: la buena es que esa falta de pretensiones de la obra como tal deja respirar a los cortes y rebaja un poco esa intensidad excesiva inherente a Radiohead, la mala es que, por otra parte, los discos de esta gente acaban resultando cada vez más aleatorios y dan la sensación de que lo mismo podrían haber sacado éste que otro con otros once temas diferentes. O siete discos más. O ninguno. Y el ejemplo más claro (por mucho que se enfaden los fans chillones) es meter a estas alturas una versión correcta y prescindible (cualquiera lo habría sido) de ‘True Love Waits‘.

Peor que In Rainbows. Mejor que The King of Limbs. Bien ‘Ful Stop‘, bien ‘Identikit‘, bien ‘Desert Island Disk’. A ver qué pasa la próxima vez que se vacíen los bolsillos.

probertoj

Radiohead (Hadioread desde la última filtración) han vuelto mejor de lo que se habían ido. Pensaréis que es una sosez decir algo así de un grupo que, para tantos, es TAN importante, pero si la medimos a las curvas de decadencia del rock es una frase que no los deja en mal lugar: podemos decir que aún no son U2 (cosa que Arcade Fire no) y que puede que se estén transformando en The Cure (que ya el miércoles que viene lo dejan, si hace falta). Podemos decir, si queréis (yo quiero), que quizás Hail To The Thief fue su Wish y que, luego, pues llegan los Wild Mood Swings (como King of Limbs) y también sus Bloodflowers. Y eso es lo que es A Moon Shaped Pool.

Hadioread siguen en marcha, pero no renuevan nada, ni siquiera a sí mismos. Este disco, si fuera más orgánico y menos retrofuturista, serían HTTP (Hail To The Pajarito). Pero no lo es, porque es uno lleno de sus pianos minusválidos, sus operetas de descartes de BSO de Mass Effect. Y no, no lo hacen mal: al menos cuatro canciones me han hecho levantar el reproductor y querer saber el título, querer recordarlo. Es lo que le pido a unas primeras impresiones de cualquier disco: que me coja del cuello y me diga “estoy aquí, imbécil, esto es a lo que tienes que prestarle atención”.

También es cierto que, ahora mismo, no recuerdo cuáles eran.

Radiohead, en este disco, lo hacen estupendamente cuando les viene el talento (pero, recordad, son ya The Cure: vieron una luz y era aquello, que se alejaba). Que no les venga tan a menudo como para hacer un disco incontestable tampoco implica que pase nada realmente importante como para llorar.

davizoaf

A Moon Shaped Pool es un disco muy “Radiohead”, valga la redundancia. En él se encuentran muchos de los elementos que crearon el sonido característico de la banda. Un pop-rock con toques electrónicos, ritmos repetitivos, disonancias y la quejumbrosa voz de Thom Yorke presidiéndolo todo.

Al comienzo parece que en esta ocasión se han puesto un poco más “intensistos” y han metido abundantes e incisivos instrumentos de cuerda, como refleja el tema de apertura del disco ‘Burn the Witch‘ pero es una ilusión pasajera. Quitando la excepción de ‘Ful Stop‘ el resto del disco es un remanso de paz en el que las cuerdas y los teclados se mezclan para producir nanas como ‘Glass Eyes‘. La lástima es que, a pesar de repetir gran parte de la formula que les dio éxito y fama, el resultado ni se acerca al de sus mejores obras como Ok Computer o Kid A.

Y por último queda el gran misterio del disco: el empeño de Thom Yorke por presentarse como un vagabundo en el videoclip del primer single ‘Daydreaming‘. Irresoluble para mí. En conclusión un disco “normalito” pero con una campaña de marketing genial.

Cronopio

No siendo yo el mayor fan de estos Radiohead ya despojados de la guitarra, el ardor adolescente y el drama del niño al que le quitaban el bocata en el recreo, supongo que todos esperaréis que raje de un disco como éste, más centrado en el cómo que en el qué. Cuerdas que buscan una épica que el desarrollo de las canciones no ofrece, falsetes desganados que a veces muestran la foto de un mesías con gafas de sol, fuegos de artificio y mirada por encima del hombro y arreglos eléctricos que son como abrir una pepsi, mucho gas de inicio y orín de gato diabético en cuanto quieres darte cuenta. Éstas son las constantes en mi primer acercamiento.

¿Quiere decir esto que este A Moon Shaped Pool me ha parecido un mal disco? Pues sí y no, depende de con qué intención me acerque a él. Si el ejercicio se trata de comparar lo recibido con lo que Radiohead nos ofrecían cuando eran la banda más importante del planeta, la palabra decepción se convierte en el eco evidente, ese con el que tanto juega Yorke desde coritos celestiales y falsetes que insisten en inquietar pero que parecen más destinados a generar bostezos. Eso sí, si esto se trata de encontrar algo que llene el vacío dejado por el insulso y sinsustancia TKOL hay que reconocer que el ejercicio supera el objetivo con creces (aunque tampoco es que la empresa fuese demasiado complicada).

Ahora bien, hoy, 9 de mayo de 2016 Radiohead ya no son esa genial banda que puso la escena musical patas arriba con discos que deconstruyeron todo lo que hasta aquel entonces era tendencia y parecía firme e inamovible. Tampoco son aquella que desafió a la industria discográfica desde una estrategia que parecía kamikaze y acabó siendo su último acierto. Los ingleses son una banda madura y acomodada con todo lo que ello conlleva, consciente de su grandeza anterior y de lo flácido de su presente.

Quizás por eso precisamente han decidido apoyarse con tanta ansia en un pasado al que saben que no pueden llegar. El problema es que mirar al pasado da pie al revisionismo y el revisionismo en la discografía propia no suele reflejar buenas sensaciones. Por eso vais a encontrar opiniones tan enfrentadas sobre el álbum, porque reescribir lo que muchos ya conocemos abre el grifo de la discordia desde el conocimiento, la más difícil de disipar.

Para hablar del hilo, los recursos y ese bajo que es lo mejor del disco con creces, ya tendremos tiempo. Mucho.

BONUS TRACK:

Las tomas falsas de la Merienda. Éstos son algunos de los comentarios (todavía más cuñaos) que los Hipersónicos hacen en privado.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

  • Primeras o segundas, terceras impresiones si cabe ya de A Moon Shaped Pool. Qué decir, es un gran disco de resaca. De esa que te levantas jodido, cansado, cabreado contigo por haber metido la pata intentando ligar con una chica que ha pasado de tí porque tu lengua era de trapo, con una sensación amarga y triste porque ya es domingo y mañana toca lucir la jeta. Eso es este disco. Pero también es la sensación del triunfo, de sentir que te lo has pasado genial, y aunque te prometías no volver a beber, lo harás, porque la montaña rusa ha sido gloriosa.

    Qué decir, qué arreglos orquestales, Johnny Greenwood licenciado cum laude gracias a sus finiquitos con las BSO, ese Thom Yorke con su voz cada vez más quebrada dolido por su divorcio, mientras que el resto de la banda flotan en perfecta consonancia. Nada chirría, porque la producción de Nigel Godrich puede ser una de las que mejor le ha salido. Claro no es OK Computer, The Bends ni Kid A, pero estos tíos casi a sus 50 tacos, ha revalidado con creces las ganas que teníamos de ellos. Espero que vuelvan, porque A Moon Shaped Pool me suena a despedida, a canto de cisne, a estamos cansados de quienes somos…de ahí mi idea surgió cuando vi True Love Waits cerrando. Sorpresa. Qué cierre a pesar de lo que digan algunos. Y ahora te preguntas cómo seguir una discografía cerrando así. Ojalá me equivoque claro.

    Las mejores The Numbers, que podría estar, reitero, en OK Computer perfectamernte, Ful Stop, Decks Dark podria incluirse en Amnesiac…

    Evitaré hacer una valoración con nota final para la crítica.

    Un saludo.

  • Yoin Rune

    No se puede valorar a un grupo que mete un Pad ambient cualquiera, a boleo, abre el pico Yorke para echar 4 susurros al aire, y nos hace llorar.

  • Roly

    Anda que no os ha gustado el pajarico.

    • Debería haber sido la portada del disco, ¡maldita sea su estampa!

    • El pajarico LO ES TODO para esta página.

  • Stateof

    No lo he escuchado aún, y no creo que lo haga hasta dentro de unos días, pero soy de los que creen que los Radiohead alejados de las guitarras son los más interesantes y, definitivamente, mejores. “Kid A”, “Amnesiac” y algunos momentos de los tres últimos discos así lo prueban.

    Entiendo el peso de discos como “The Bends” u “OK Computer”, pero para mí los mejores momentos de estos no le alcanzan a los mejores de la dupla de principios de los ’00s.

    “Daydreaming” me pareció una canción notable, y con que el disco mantenga el nivel de esta, quedaré satisfecho.

    • Pablo Veas

      y escuchaste el disco?…q te parecio?

  • Spiderfrommars

    Me cago en Radiohead, yo ya tenía hasta mi chiste preparado y al final me lo tengo que comer, pues el disco me ha gustado y me toca guardar las piedras. Me las guardo para el próximo cabrones.

  • Saludos…

    Primeras impresiones en casa, sin cerveza pero echando un pitillo: sonoro bostezo.

    Nos vemos.

  • A mí cada vez me gusta más, gana mucho con las escuchas y tiene momentazos. Cosa que eché mucho en falta en el último.

  • Ahaklinton

    Que es Radiohead? se come?

  • theobserver

    En mi opinion el disco se situa muy cerca del nivel de OK Computer (que nadie se me caiga de la silla) y al nivel de “In rainbows” o ” Kid A”, si es que no lo rebasa. Esto señores es mucho decir, pero es que nueve de los once temas se me antojan ya y solo despues de dos dias de escucha, clasicos imprencindibles de la banda. El trabajo en si me parece un homenaje a sus fans (“we are just happy to serve you”… Daydreaming), en un disco influenciado por ellos mismos en sus diferentes etapas (practicamente se podria incluir una cancion a cada uno de sus albunes pasados). Las referencias del video en daydreaming , donde muchas escenas reproducen secuencias con guiños de videclips pasados (just, exit for a film, fake plastic trees…) son solo un ejemplo del nivel de complejidad y perfeccionismo de este trabajo.

    El fondo orquestral y coral acompañando algunos de sus temas de manera magistral alcanza niveles epicos, en general se trata de un disco muy emotivo y posiblemenete el mas homogeneo dentro la riqueza de la banda. Un disco que llega al corazon, lo zarandea, se apropia de el y luego lo suelta despidiendose con True love Waits, solo espero que no sea una despedida real, porque lo parece.

    El que aun siga esperando el Radiohead de “Pablo honey o The Bends”, obviamente no quedara muy satisfecho, sin embargo los que nos hemos emocionado con la evolucion de la banda durante tantos años, vivimos dias muy felices.