SOS 4.8 2016 (6 y 7 de mayo): los clásicos predicando y buenas actuaciones españolas

Buen cambio de los escenarios, ¿menos aseos?, conciertos a la altura de lo esperado y cerveza más cara de lo esperado

Manic-Street-Preachers-SOS

Un año más que vamos al SOS 4.8 con expectativas encontradas, aunque depende del año. Esta vez, nuestra sensación era que el viernes era un día más calmado y el sábado había más conciertos interesantes para ver. Obviamente, y como pasa tantas veces, al final no vimos todo lo que nos hubiera gustado, pero sí vimos en cambio algunas cosas que no entraban en nuestros planes. Este año estaba marcado por la actuación de Manic Street Preachers y por las ganas de ver a formaciones españoles presentando sus nuevos discos. En lo ajeno a lo musical, hay que apuntar la buena idea de poner el Inside al lado del escenario Estrella Levante y dejar que cada uno de los conciertos fuera el único que se hacía en esa parte del festival. En las anteriores ediciones ha habido bastantes quejas, con razón, de directos que se llegan a escuchar en otros escenarios, algo que se ha solucionado con esto. Por otra parte, esta vez el escenario SOS Club, donde van los djs, ha tenido una puesta en escena mucho más pobre, sin la gran pantalla de visuales que había siempre, y con las piscinas vacías. Aunque lo peor fue el encarecimiento de los precios de la bebida, de nuevo sucumbiendo a la tiranía del token. Y ahora vamos ya con el tomate, que es por lo que estamos ya aquí:

VIERNES

Toundra

Black Gallego: Los madrileños son prácticamente infalibles, sobre todo cuando están viviendo uno de los momentos más dulces de su carrera, tras otro extraordinario disco y tras su concierto en las grandes dimensiones del Barclaycard Center. Tomamos la sabia decisión de abrir el festival con ellos y desde el momento en el que escuchamos de lejos esas guitarras sabíamos que habíamos tomado la elección acertada. Derrochando mucha energía, sonidos vigorosos y bastante actitud que le dieron un plus a unas piezas que ya cuentan con muchos quilates. Un concierto dentro de lo que cabría esperar de Toundra que además nos brindó varios momentos que nos llegaron a peinar para atrás. (8,4)

Ferraia: A nuestro juicio, el primer plato fuerte del festival venía con Toundra, así que allí nos plantamos, inaugurando el festival a hostiazo limpio. Porque lo de los madrileños son guitarrazos a rodabrazo, sonidos pesados que sobre todo en las primeras filas tiraban las primeras cervezas al suelo fruto de los pogos y los bailes espasmódicos. Y es lógico, si los propios Toundra disfrutan sobre el escenario, sabedores de que todo está yendo bien, es lo normal que esa euforia se traslade abajo. Sobre todo cuando golpean con clásicos ya del grupo como ‘Zanzíbar‘. Como un apunte necesario, nombrar el buen sonido tanto del escenario como de la propia banda. Si lo suyo es más espectacular en sala al estar todo cerrado y salir a más decibelios por cabeza, la nitidez con la que se percibía el bajo y las dos guitarras suponían que todo estaba saliendo a pedir de boca. (7,8)

Manic Street Preachers

Black Gallego: El concierto de los galeses parecía de esos que sólo podía fallar si el grupo en cuestión no estuviera en un estado de forma óptimo para asumir la papeleta. No era el caso, Manic Street Preachers salieron con ganas, dispuestos a recordar con enorme cariño a ese Everything Must Go y también a repartir algunos clásicos de esos que los fans más veteranos normalmente agradecen. Para los que no fueran fan tampoco había motivo para no emocionarse y disfrutar con la actuación, ya que esta fue muy convincente y muy vibrante, entregando interpretaciones fantásticas de temas estupendos como ‘Australia’ y un sabor de boca estupendo. Un descarado viaje al pasado y la nostalgia, sí, pero cuando se hace tan bien, pocas pegas se pueden poner. (8)

Ferraia: Eran el gran reclamo del cartel, uno de los indiscutibles tantos del SOS este año, y como tal acudió el público a celebrar ese vigésimo aniversario del Everything Must Go, uno de sus discos clásicos. Lo tocaron de arriba abajo, como estaba previsto, pero desde luego hay que destacar cómo se desfondaron los galeses en el directo. Con ese sonido distorsionado y a veces cargante, característico de muchas de sus grandes canciones, pudimos ver cómo los Manic son una de esas formaciones por las que el tiempo no hace mella sobre el escenario. Siguiendo el orden del disco, aquello ya empezó de una forma especial, con esa aguerrida explosión de ‘Elvis Impersonator: Blackpool Pler‘. Después siguieron llegando canciones para generacionales como ‘A Design For Life‘, la emocionante ‘Everything Must Go‘ o el final con ‘No Surface All Feeling‘. El final del homenaje, claro.

Viendo el horario que tenía asignado el grupo y de acuerdo a sus principios, de ellos se esperaba que tras repasar el disco llegara el momento de tirar de clásicos de otros trabajos. Y así lo avisó James Dean Bradfield. Y entonces empezó a sonar ‘Motorcycle Emptiness‘. Y claro, los pelos de punta y todos a botar. Ahí empezó la cascada de jitazos, uno tras otro, recuperando para mi agradable sorpresa ‘Ocean Spray‘, la versión de Fiction Factory de ‘(Feels Like) Heaven‘ o la majestuosa ‘You Stole The Sun From My Heart‘. Cómo sonaba. Y tal y como se esperaba, se despidieron con uno de los momentos más emotivos del festival, con ese ‘If You Tolerate This Your Children Will Be Next‘ coreado desde el público mientras desde el escenario la distorsión de la guitarra sonaba perfecta. Precioso. (9)

Chvrches

Black Gallego: No me escondo y declaro sin rubor que estoy muy lejos de ser un fan o alguien que disfrute mucho con el trabajo de Chvrches. Y tienen cosas que me podrían gustar, incluso hasta encantar, pero sencillamente no lo logran, no activan nada en mi interior y me invitan poco a escucharlos. Pero allí estuve en su concierto, confiando en que su puesta en escena fuera lo suficientemente convincente. Las pegas que les pueda poner a sus canciones no se disiparon del todo, pero ponerle muecas de desagrado a su concierto sería ya traspasar la barrera del hater y negar injustamente lo bien que lo hicieron en el escenario Estella Levante. Lauren Mayberry y los suyos salieron a comerse ese escenario y se notó lo mucho que disfrutan ahora mismo de lo que hacen y del éxito que están recibiendo. Jugaron bien con las luces y sus sintetizadores, Mayberry estuvo fenomenal como cabeza más visible del grupo y la energía que transmitían era hasta palpable. Al menos superaron la prueba y no me quedó la sensación de que me había desplazado hasta allí para nada. (6,9)

Ferraia: Parece que aquí nos toca tirar de la chorrada aquella de los guilty pleasure, pero desde luego, ni Black ni yo somos especiales seguidores de Chvrches, pero había que ir allí para poder sacar el cuchillo de forma justa. Y la realidad es que acabamos bailando a golpe de sintes. Mi opinión respecto al grupo, al menos en estudio es que me parece una propuesta bastante manida y con poca gracia. Sin embargo, en directo, gracias a la intensidad de sus sintetizadores y a la buena labor de la vocalista que parecía Cyndi Lauper, te incitaba a entrar entre el populacho para agitar el cuerpo. Y bastante bien, no nos vamos a engañar. Expié mis pecados. (7)

Matt and Kim

Black Gallego: Desde la lejanía prácticamente desde los puestos de comida, más o menos como me sucedió el año anterior con Metronomy, aún podía captar visual y auditivamente la actuación del dúo. La sensación que me quedaba era la misma que con Metronomy: no me arrepiento de no haberme puesto un poco más cerca. (-)

The Big Moon

Ferraia: Era una de las propuestas que me parecían interesantes, de las que hacen de los carteles algo completo. Las inglesas The Big Moon eran una buena alternativa al intensitismo que se escuchaba desde alguno de los escenarios por su garage y sus melodías con basante ritmo. Un grupo de chicas que mostraban buena actitud, aunque sólo llegamos al final del concierto, para ver unos instantes finales que indicaban que había sido un directo notable. Lástima no haber visto más tiempo. (-)

Addictive TV

Black Gallego: Acudí de nuevo al escenario Inside ante lo que me aseguraban era una muy buena propuesta empleando mash-ups. Consiguieron vendérmelo y el dúo comenzó a repartir estopa de buena calidad, la suficiente para seguir rindiendo un poco más y no realizar una recogida temprana. Mención especial al trallazo de inicio, cruzando el ‘212’ de Azealia Banks con el ‘Rock the Casbah’ de The Clash. (7,4)

Ferraia: Eran ya las horas en las que sólo quedan los valientes, y la de Addictive TV era una buena propuesta por esos mashups en los que cambiaban de un tema a otro en poco tiempo, sin apenas darte pie a descansar. Por momentos recordaban a los 2Many en su mejor etapa. Hicieron buenas mezclas de jits clásicos y actuales, así que un rato para comprobar esa habilidad para dejarte el culo torcido y a descansar para mañana. (7,3)

SÁBADO

Nudozurdo

Ferraia: Hubo varios damnificados por el horario del festival, y quizá los que más, Nudozurdo, que tocaron en una franja impropia de una formación como la suya. A pesar de todo, acabó yendo un número considerable de gente para ser las cinco y pico. Ajenos a la situación, empezaron con ‘Laser Love‘, su tema más largo y uno en los que más se percibe ese hipnotismo al que te someten en directo. Desarrollos que iban a más, sumergiéndote en un mar de distorsión y sonidos que les distinguen en la escena nacional. Primera gran ovación y a seguir. Después fueron llegando ‘Prometo Hacerte Daño‘ o canciones más primerizas como ‘Mil Espejos‘, y si hay que destacar algo en el global de la actuación, es sin duda la presencia que les da el nuevo batería, Ricky Lavado de Standstill. Hacía nuevos compases para canciones clásicas del grupo, dándole más notoriedad y fuerza a las mismas. De cara al final del concierto, hubo dos momentos de mayor éxtasis, una fue cómo no ‘El Hijo de Dios‘ —curioso que justamente en uno de los estribillos saliera el sol, en plan profético— y el impresionante final de ‘Dosis Modernas‘, donde Ricky y Meta, el bajista, se quedaron solos mientras la guitarra de Leo seguía agonizando su distorsión. Por cierto, estrenaron un nuevo tema que recordaba a los Nudozurdo de los dos primeros discos y no tocaron ni una de Rojo Es Peligro. Bastante sintomático. (8,5)

Blonde Redhead

Blonde-RedHead-SOS
Black Gallego: Una de las habituales recomendaciones que Ferraia se saca de la manga, que ya sabes de antemano cómo va a sonar y cuando lo ves compruebas que no te equivocas. El trío nos ofrecía su rock puramente noventero que reposaba mucho en esas guitarras tan características del estilo. Tocaron bien, ofrecieron una buena actuación a la que poca mácula se le puede acuñar, pero no me terminaron de sonar totalmente contundentes o lo suficiente para causarme una sonora sorpresa. Correctos pero sin llegar a transmitirme gran cosa. (6,6)

Ferraia: En efecto, una de mis habituales recomendaciones en las que casi tuve que tirar de la oreja al personal para ver al menos el final del concierto. Para mí la confirmación más sorprendente y grata era la suya. No se dejan ver mucho por aquí en directo, así que era el momento de ver cómo llevaban al escenario esos temas más viscerales de los 90s y los últimos, más tranquilos. Las últimas canciones demostraron que hubiera un concierto que había que ver entero, gracias al sonido envolvente de las guitarras y a los efectos de teclado, propios de sus más recientes trabajos. Se crearon una atmósfera que dejó sorprendido a alguno de los que no les conocían y se fueron tocando ‘23‘, uno de sus últimos grandes temas. (7.5)

Undo

Black Gallego: La hora correcta para la sesión de Undo no eran las nueve en la que lo ubicaron, sino mucho más tarde, cuando los conciertos más guitarreros ya han acabado y necesitas algo de tralla que te anime a aguantar hasta las tantas. Aun a pesar de eso, el dj catalán se las apañó para entregarnos una buena dosis de bombazos electrónicos que nos impedían estarnos parados más de cinco segundos. Contundente y lleno de ritmo, alucinándonos con esos loops y golpeteándonos con esas cajas de ritmos. Un acierto total. (7,8)

Ferraia: Otro de los que salió perdiendo en los horarios fue el veterano productor catalán Undo, que a pesar de empezar a las 21:30, la hora en la que el personal suele estar cenando o bebiendo, tenía a algunos feligreses delante. Y no es para menos, de un productor de su trayectoria sólo se espera una sesión a la altura. Y eso fue lo que recibimos, un set en el que dejó marca con su buen gusto a la hora de seleccionar los temas que se pudieron escuchar. Por la hora no fue muy contundente, pero apeló a ritmos tech house y a canciones de las que rebosan bastantes texturas y sonidos elocuentes, ideales para dejarnos sorprendidos, como fue mi caso. De Tale of Us a Fairmont, movió al personal a base de buen gusto. La suya fue una de las mejores actuaciones que he visto en el escenario SOS club en años. Una selección muy refinada en una sesión que deberían haber presenciado muchos más. Era lo justo. (8,6)

The Libertines

Black Gallego: Mi relación con The Libertines siempre fue un poco distante. Digamos que siempre me tocaron un poco de lado aunque reconozco que tienen varias canciones que me gustan mucho. Es por ello que mi interés por su concierto era justito, motivándome a ir principalmente por su estatus en el cartel del festival y por la cierta esperanza de que ofrecieran una actuación entretenida y divertida. Lo que pude ver no se ajustaba en absoluto a lo que buscaba, viendo un grupo en ocasiones errático, al que hasta canciones tan tremendas como ‘Can’t Stand Me Now’ se les resbalaban de las manos. Esfuerzos por intentar sonar alocados como su particular interpretación de ‘La Bamba’ me hicieron recordar el vergonzoso espectáculo de cabezudos de Arcade Fire en el Primavera Sound de 2014. La sensación que me quedaba dentro la mayor parte del tiempo fue “si me hubiera perdido esto tampoco hubiera pasado nada”. Y eso dice muy poco de un grupo que debería ser uno de los principales atractivos de un festival. (4,5)

Ferraia: No voy a aportar mucho más a la versión de los hechos que plantea Black, ya que yo duré menos tiempo en el directo. Además, las referencias que llegaban del concierto de Doherty en Barcelona no eran nada halagüeñas —basta con ver los comentarios a posteriori del personal en las redes del festival—, así que me conformé con escuchar de fondo una ‘Up The Bracket‘ que intentaba salir de la decadencia que se desprendía en ‘La Bamba‘. Desde luego, una apuesta arriesgada la del festival teniendo en cuenta el currículo del vocalista en los conciertos. (Nota)

Triángulo de Amor Bizarro

TAB-SOS

Black Gallego: Da igual cuántas veces los hayas visto o te hayas topado con ellos, cada concierto suyo es una cita que no conviene despreciar. Me dolió bastante perderme a Los Bengalas -condenados solapes- pero para mí este era uno de los verdaderos atractivos del festival. Más aún tras un disco tan contundente como Salve Discordia. Le dieron caña a ese disco y también a buena parte de su fabuloso trabajo previo, lo que unido a su electrizante y afilada interpretación nos dejó un concierto apabullante, que ofrecía poco descanso y que te volaba la cabeza por completo a cada minuto. Son uno de esos grupos que son toda una garantía, tanto en el estudio como en directo, y por eso nunca hay que dejar de verlos. (8,3)

Ferraia: Si los Manic eran el coco del cartel a nivel internacional, en clave española, todos los ojos estaban puestos en el concierto de Triángulo de Amor Bizarro por el nuevo disco. Quizá tocaron demasiado tarde, pero sin duda lo suyo fue un torbellino, como suele ser habitual. Eso sí, sorprende que a la gente le cueste pasar del headbanging al siguiente nivel, el pogo, pues la cosa lo merecía. Sobre todo cuando sonó la potencia de nuevos temas que ya huelen a clásicos del grupo como ‘Euromaquia‘, tema que reivindicamos hoy, día de Europa. Aunque su fuerza de arrastre sobre el escenario viene del conjunto de la banda, estuvo estelar Isa en las canciones de este año como ‘Nuestro Siglo Fnord‘. Como dice mi murciano amigo, nunca hay que dejar de verlos. Hasta que nos follen las fuerzas. (8)

Sau Poler

El catalán se encargaría de hacernos la compañía necesaria para antes del cierre. Su trabajo de estudio resulta la mar de fino y estimulante, así que no se podía esperar menos de su actuación. No decepcionó en absoluto y algunos nos dió la energía suficiente para aguantar en esas horas cruciales donde el ritmo de la noche debe mantenerse o ya es imposible que remonte. (7,7)

FOTOS | Javier Rosa

POST TAGS:

Me gusta el chunda-chunda.