Car Seat Headrest – Teens of Denial

Escúchate esto. Ahorra en pastillas.

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Igual todo esto que estoy sintiendo es fruto del engaño. Conocemos a la perfección el poder irrefrenable de la nostalgia. Así, en esta misma página recordamos que algún que otro grupo cumple un número redondo de años, o lo que molaban las horteradas que escuchábamos en los ’90, la década que vio como la mayoría de los redactores (y lectores) de esta humilde web se hacían mayores, salían a bailar o a intentar que alguna chica se rindiese a sus inexistentes encantos. Y nos gusta porque nos prometemos a nosotros mismos que nunca seremos como las generaciones pasadas, cuando al final abrazamos exactamente los mismos clichés. Uno de mis favoritos es aquel que empieza con “es que los jóvenes de ahora…” para soltar cualquier chorrada a continuación. Aunque hoy me ocupa ese de “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Ya no se hace música como la de antes. Ya no hay artistas que vayan a figurar en la historia dentro de dos décadas. Ni hablar de dentro de cuatro. Todo es un engaño porque lo de ahora ya no mola tanto. No hay un grupo bueno desde hace 15 o 20 años. Esto ya no es como en los ’90, con todas aquellas bandas geniales.

Teens of Denial: el elixir de la eterna juventud

Así que no sé si es por eso, o por qué, pero que Car Seat Headrest haya resucitado a los ’90 en mi corazón me ha sentado genial. Desde hace un par de meses, el día en el que ‘Drunk Drivers/Killer Whaves’ se presentó en mi reproductor, el nuevo álbum del proyecto liderado por Will Toledo (no, no eres tan listo, el chiste se nos ha ocurrido a todos), Teens of Denial (Matador Records, 2016), me ha secuestrado un poquito el corazón. Como en Hipersónica tenemos por encantadora norma llegar tarde a las cosas, tampoco os vamos a presentar un grupo que no conozcáis. La prensa especializada ha colocado este álbum entre los más prometedores del año, y el resultado no se habría podido revelar más acertado. Teens of Denial es un disco lleno de locura, caos y enorme luminosidad. Cuando lo escuchas te das cuenta de que, tras los nada menos que 70 minutos que dura, eres mucho más joven que antes de empezar a catarlo.

Will Toledo se descubre como un druida que nos regala un elixir de la eterna juvetud. Abre una cápsula del tiempo, como un espacio aislado del mundo, en el que los relojes carecen de sentido y lo único que existe es una energía enfermizamente contagiosa. Empezando por lo imposible que es permanecer quieto en tu silla cuando suena la inicial ‘Fill in the Blank’ o la irrefrenable ‘Vincent’. Sabes que se aproxima algo grande, algo que te ha hecho sentir una infinidad de cosas tan solo en un par de temas, pero que en realidad se resumen en una sola: ganas de vivir. Ese deseo de gritar y quitarte todos los corsés asumidos con el tiempo, y que se quedan a un lado cuando Toledo resucita a The Posies (ya, ya sé que no se han muerto, pero admitámoslo, un poco sí), y se suceden en el disco dos canciones tan sólidas como ‘Not What I Needed’ o la ya mencionada ‘Drunk Drivers/Killer Whales’.

Will Toledo abre una cápsula del tiempo, como un espacio aislado del mundo, en el que los relojes carecen de sentido y lo único que existe es una energía enfermizamente contagiosa

Car Seat Headrest nos reconcilia con el presente a aquellos que de cuando en cuando nos queremos dejar seducir, secuestrar más bien, por el pasado. Te despoja de esa capa analítica que has ido tejiendo, que de alguna forma te aleja de poder sentir como sentías, y te deja la piel de gallina. Cada uno de los vellos de tu cuerpo se erizan entre los mil caminos que recorre ‘The Ballad of the Costa Concordia’, aunque mire todavía más allá al remontarse en el tiempo y se deje entrever a los Dave y Ray Davies de ‘Celluloid Heroes’ o ‘Education’. O a Dinosaur Jr. en ‘1937 State Park’. O nos dejamos de buscar referencias y empezamos a aceptar que Car Seat Headrest ha conseguido construir un castillo propio, independientemente de que una docena de arquitectos hayan puesto unas cuantas líneas maestras en común.

8.7/10

Así que, por mucho que me seduzca la idea de nadar a contracorriente e intentar encontrarle unos cuantos peros a uno de esos discos que toda la crítica mundial cubre de gloria e infinitos piropos, lo cierto es que creo que piezas de un pop tan preciosista como ‘Cosmic Hero’ o de energía irrefrenable, ‘Unforgiving Girl (She’s not An)’, no merecen sino todas las joyas que el diccionario pueda regalar. Teens of Denial es uno de esos discos que, de repente, te coloca en el disparadero. En todas las listas de este año y todos los festivales a partir de ahora. Una de esas bandas que está destinada a acabar jugando en las grandes ligas. Aunque sea en las domésticas.

  • mr. shark

    Mola! Lo escuche hace un mes o asi y esta guai!

  • Flacao

    Me ha encantado, buena crítica.
    Espero que no se les pase el debut de Kyle Craft.

  • Roly

    Pues no esta nada mal el disco. Lo escuché por primera vez hace tiempo y todavía le estoy dando caña.