El tamaño sí importa (LXXIX): Hallogallo de Neu!

Como el agua

Neu

Neu! fueron uno de los puntales que se incluyeron en el krautrock, aquella poco acertada etiqueta que la prensa musical británica de los 70 dedicó a los sonidos que llegaban desde Alemania. Rock repollo sería la traducción literal.

Habían pasado más de dos décadas desde el final de la Segunda Guerra Mundial pero el rencor contra Alemania se mantenía latente. Por otra parte, la hegemonía de la cultura anglosajona era total y eso contribuía a alimentar sentimientos de superioridad. Esto explica porqué un puñado de bandas que llegaban de más allá del Rin buscando su propio camino ante Reíno Unido y los EEUU, pero también ante la hortera cultura schlager germana, fueran recibidos con tanta condescendencia.

En este ambiente es en el que Neu! presentaron su primer disco titulado homónimamente en 1972. Y la canción que lo abría era ‘Hallogallo’, una de sus composiciones más recordadas y una magna obra de más de 10 minutos.

Al krautrock se le solía comparar por la larga duración de sus canciones y su experimentalismo con el rock progresivo en auge durante la época en los países anglosajones pero no era una comparación totalmente adecuada. La radicalidad de los sonidos de algunas bandas de krautrock (con enormes diferencias entre ellas) iba mucho más lejos que las de sus coetáneos y sus repetitivos ritmos estaban más emparentados con algo que aún no tenía nombre pero que vendría después: la música electrónica.

El que mejor definió cual era la filosofía detrás de ‘Hallogallo’ es uno de sus propios creadores: Michael Rother. Este músico comenzó su carrera en Kraftwerk y de ahí pasó a crear su propia banda con Neu! En el documental sobre el género que rodó la BBC bajo el título “Krautrock, the Rebirth of Germany” Rother explicaba la importancia de haber vivido siempre cerca del agua de un modo u otro.

Es esta influencia del líquido elemento la que marcó de un modo inexplicable a los músicos de Neu! y ‘Hallogallo’ podría tomarse metafóricamente como una enorme corriente de agua que va fluyendo. El sentido del movimiento continuo y mantenido es su clave y el que le da esa cualidad de ser tan fácilmente escuchable. El monótono ritmo de batería y la repetitiva guitarra dan la impresión de de que el río es siempre el mismo, siempre en el mismo lugar. Pero como decían los antiguos uno nunca se baña dos veces en el mismo río. De este modo los arreglos y los sintetizadores van produciendo pequeños cambios en esta corriente, como un pequeño remolino que se forma en una parte para desaparecer a los pocos segundos y volver a resurgir más adelante en otro lugar. Y cuando llegas al final tienes la sensación de haber recorrido un enorme camino y estar en un lugar muy lejano del que se partió.

Una manera inmejorable de iniciarse tanto en la banda como en el movimiento.

  • El que escribe ya es mayorcito y le resulta muy evocador volver a oír estos sonidos. La verdad es que este tema de Neu está muy en la onda de los primeros discos de Can pero en tranquilo. También es curioso como grupos como Neu mejoran con el paso del tiempo. Neu en su día eran más de segunda fila, siempre por detrás de Tangerine Dream, Amon Dull y Can.