El tamaño sí importa (LXXXI): ‘Oinazearen intimitatea’, de Lisabö

Aunque estéis en casa, sacad el paraguas. Se avecina tormenta.

Lisabö

Lo que ocurrió a finales de aquel 2011 obligó a parar las rotativas en todos los medios musicales del país. Las revistas quedaron a medio imprimir (sí, por entonces las revistas musicales contaban todavía con cierta significancia, ya poca), los blogs especializados tuvieron que paralizar sus excels. Todas las listas de mejores discos, ya prácticamente vistas para sentencia y redactadas, necesitaron reorganizarse ante la explosión nuclear que supuso el violento aterrizaje de Animalia lotsatuen putzua (Bidehuts, 2011), el cuarto disco de estudio de los irundarras Lisabö.

Lisabö venían de más de una década perfeccionando su propuesta entre el post-hardcore, el noise y el post-rock, con letras en euskera y energía arrolladora. Con todo, se trataba de un grupo al que tan solo los muy estudiosos conseguían llegar. Su repercusión en el resto del país era escasa, y no fue hasta ese 2011 (o 2012, en realidad) en el que empezaron a girar fuera del País Vasco. La repercusión de la que gozó ese trabajo, todavía sin continuación casi cinco años después, multiplicó la que el grupo venía presentando previamente. Seguramente no lo suficiente como para capitalizar con el asunto, pero Animalia lotsatuen putzua supuso para muchos la posibilidad de poner a Lisabö en el mapa. Quizás como cuando nominan a actor revelación a uno que lleva toda la vida haciendo cine, pero que hasta entonces no consigue que se le preste la atención suficiente.

Aquel disco contenía seis canciones. Salvo ‘Ez zaitut somatu iristen’, que se queda a siete segundos, las otras cinco serían candidatas a poder entrar en esta sección. Podría tirar un dado, elegir la que tocase, y hablar de ella. No me equivocaría, mencionaría tormentas, violentas sacudidas de viento, un temporal que hace casi ingobernable las corrientes marítimas y que amenaza la integridad física de todo aquel que ose hacerle frente. Pero en lugar del azar, he elegido el tema que, para mí, mejor muestra la energía incontenible que aterrizó en nuestros equipos de música en la segunda quincena de aquel diciembre. Casi demasiado tarde para que nadie hablase de él. Quizás en 2016 apenas lo haríamos ya. Con suerte lo guardaríamos para 2017. ‘Oinazearen intimitatea’ llegó a tiempo. Paró las rotativas. Y si no, lo hubiésemos esperado un año entero, siendo el resultado el mismo: uno de los mejores discos nacionales de la década.

No tenía pensado llegar a Lisabö hoy. Sinceramente, ni siquiera recuerdo en qué momento cambié la canción que tenía en mente por la de los vascos. Pero me ha servido para repescar un disco que jamás debe quedar al final del armario, sino bien visible, en primer plano. Sea como fuere, bendito sea el instante en el que se me encendió la bombilla y me empujó a rescatar Animalia lotsatuen putzua en general, y ‘Oinazearen intimitatea’ en particular. Me ha arreglado la tarde. La tuya también lo hará.

  • uncool

    Se sabe algo de esta gente? El mundo va necesitando un nuevo disco de Lisabö 🙁