Koi Child – Koi Child

Entre la big band y el Hip Hop

Koi-Child

El disco de debut de los australianos Koi Child (Pile Rats, 2016) es el inesperado resultado de mezclar elementos totalmente dispares. En primer lugar está el trío de Hip Hop Child´s Play y el segundo componente es el cuarteto de jazz Koshikoi. Del primero surgen la voz y las bases y del segundo el acompañamiento instrumental que es el principal acompañamiento musical. Además, hay una tercera pata en el banco que es la producción a cargo de Kevin Parker, miembro de los psicodélicos Tame Impala.

Estos siete músicos han conseguido armonizar bien sus, a primera vista, dispares ingredientes y elaborar con ellos una potente carta de presentación. Lo más seductor del sonido de Koi Child radica en la contradicción de crear algo con elementos clásicos pero que suena totalmente contemporáneo. Pero aparte de la peculiar composición de la banda, cada parte del conjunto tiene un gran valor incluso tomada por separado. La voz posee un flow espléndido e imparable y los instrumentistas denotan un gran manejo que consigue exprimir un sonido elegante hasta al fraseo más sencillo.

El disco posee algunas canciones que son auténticas joyas. Un magnífico ejemplo del lado más jazz del álbum sería ‘Touch ‘Em‘. La pieza posee unos vientos hipnóticos que te meten desde el primer segundo en el ritmo y cuando ya estás sumergido en él hasta el cuello te dejan en manos de una voz que no da tregua. Y así, entre unos y otros, van turnándose durante cinco minutos y medio sin dejar saber a ciencia cierta si estás en un recital de Hip Hop o en un concierto de una big band de los años 50.

8.4/10

En el otro extremo estaría ‘Black Panda‘, la canción con el sonido más puramente rapero del disco. Ésta es probablemente la mejor del álbum, aunque sólo sea por el ritmo tan extremadamente pegadizo que posee. Es escucharla una vez y ya se queda incrustada en el cerebro sin que haya forma de sacarla de ahí. El principal responsable es la línea de bajo que se repite durante la mayor parte de la canción y que casa a la perfección con los demás elementos que se le van sumando: voz, batería y un interludio con unos teclados totalmente psicodélicos donde se ve la mano del productor.

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  • Muy buena mezcla, los raperos con el grupo de jazz. El aire afrobeat que le dan está muy conseguido.
    En esta onda esta “Pitchblack Brass Band” son de Brooklin y los videos que tienen son muy locos. Te los recomiendo.