Kvelertak – Nattesferd

El búho se ha quedado sin ideas y sin loca diversión.

Nattesferd

Muchos con el paso del tiempo se van moderando y ya no cometen tantas locuras como en sus años más lozanos. Ese que siempre se ponía como una moto en las discusiones comienza a hablar de manera más sosegada y tranquila. Ese colega que se bebía hasta el agua de los floreros y a las 11 de la mañana del día siguiente ya te está mandando un mensaje para tomar una caña en la terraza, de repente, dice que se toma un par de copitas y para casa, que está cansado. Ese que siempre estaba de cachondeo, soltando una broma cada pocos segundos, que pasa a estarse toda la tarde serio.

Para algunos hacerse mayor es más jodido que para otros (que se lo digan a Black Lips) y muchos de esos son precisamente los que menos se tienen que volver viejos. El enemigo está en todas partes, sobre todo en uno mismo, por eso duele ver a ciertos grupos que se llevan a sí mismos hacia una dinámica de la que, desgraciadamente, casi nadie regresa. ¿Os acordáis de lo gamberros y divertidos que sonaban Turbonegro hace diez años? Qué bien todo en aquellos tiempos. Ahora ya tal.

Kvelertak y los tiros que no entran

Personalmente, Kvelertak es uno de los grupos que menos me apetecía que pasasen por ese proceso de pérdida de chispa y de esa fogosidad interna que les hace sonar tan brutales y entretenidos al mismo tiempo. Sabía que ese día tendría que llegar, sobre todo cuando su estatus y su popularidad trazan una línea ascendente que les ha llevado a tener un éxito más o menos moderado en la escena metal. No obstante, me esperaba que ese día llegara más tarde, no con la llegada de su tercer disco, no cuando aún parece que fuera ayer cuando me estaba quedando con los ojos como platos en su concierto o flipando con Meir (Roadrunner, 2013).

‘1985’ despertó las alarmas. ¿Se habían vuelto viejos de repente Kvelertak? ¿Se iban a quedar en una banda hard rock del montón?

Vi cierta esperanza en este disco cuando comentaron los propios protagonistas que iban a coquetear con otras cosas que son todo un peligro para tantos, como Van Halen, pero que con ellos podía ser una bomba. Pero pronto nos dimos el tortazo y ‘1985’ dejó a pocos muy contentos. Los noruegos estaban haciendo justo las cosas que una banda como ellos no debería estar haciendo. Un riff sin magia ni contundencia repetido constantemente hasta la náusea, ni un estribillo medianamente llamativo o convincente y nada que nos lleve a levantarnos de la silla. ¿Se habían vuelto viejos de repente Kvelertak? ¿Se iban a quedar en una banda hard rock del montón?

Cuando afrontas el disco al completo se ven florecer esas otras partes del característico sonido Kvelertak. Ese hardcore punk desatado, las voces desgarradas y los blastbeats ocasionales que los aproximan al black metal, pero tampoco demasiado. Pero algo no termina de funcionar, la sensación que queda no es la misma que en sus dos demoledores trabajos anteriores. Algo no estaba terminando de funcionar y me estaba costando analizar el por qué. Las comparaciones son odiosas, pero ese toque salvaje y animado de esos primeros trabajos no estaba apareciendo, más bien estaba conduciendo hasta el aburrimiento y lo plomizo.

Lo peor de todo el asunto es la sensación que transmite el disco de estar ante una banda acomodada

¿Seré yo, que me he cansado del sonido sin darme cuenta? No, cuando me pongo el álbum homónimo sigo disfrutando como el primer día que lo escuché. Pero Nattesferd (Roadrunner, 2016) no tiene elementos especialmente distintos a ese disco o a su sucesor, quitando el hardrockerismo pureta de ‘1985’ o el inicio de ‘Nekrodamus’. Sencillamente parecía que esos trucos que tan bien le salían al mago en otras actuaciones hoy es incapaz de replicarlos y no es capaz de sacar ni un conejo de la chistera. Lo mismo que ese plato que te encanta, que estás cansado de hacer día tras día, y un día lo preparas y te sabe a rayos, o como ese tirador que no se cansa de meter triples y de repente en un partido no mete ni uno estando con el defensor a cinco metros.

Lo peor de todo el asunto es la sensación que transmite el disco de estar ante una banda acomodada, que considera que ya cuenta con la red de seguridad para permitirse sacar discos que contentes a sus fans y simplemente cumplan, como si fueran unos veteranos. Una banda que recorre los mismos lugares comunes con la esperanza de que les vuelva a salir un buen resultado, cuando lo que más llegan a conseguir es una sensación de refrito bastante preocupante. Te topas con el loco riff de ‘Nattesferd’ y de repente piensas que es casi calcadito al de ‘Sjøhyenar (Havets Herrer)’. Y así continuamente, con temas que suenan a descartes anteriores, hasta el tedio.

4.9/10

Os parecerá que sueno muy duro, quizá hasta demasiado para un disco que, al final, suena hasta correctito. Pero un disco como Nattesferd es, desde luego, muy poco aceptable para una banda que estaba al alza y, sobre todo, que sonaba tan alocada y divertida hasta hace nada. Este era uno de los trabajos que más ganas tenía de escuchar este año y con un par de temas lograron cambiar por completo mis expectativas hacia el otro extremo. Escucho este trabajo y tardo pocos minutos en pedir la hora. Noto a un grupo falto de ideas, que trata de arrancar el motor que les hizo ganar un par de etapas pero no lo consigue. Su cruce de influencias y sonidos sigue siendo de los más particulares, pero ya no muestran esa pegada que nos hizo engancharnos a unos cuantos. Y lo peor es que hemos visto a demasiados grupos de estas características meterse en dinámicas así y no poder revertir la situación. Ojalá me equivoque y ellos no sean una banda más de esas. Ellos precisamente, que no sonaban como una banda más.

POST TAGS:
  • Enrique Mountain Skye

    Lamento estar, en gran medida, de acuerdo con este análisis.

    Meir fue un disco mágico y han perdido el puntapié con el que te dejaban la cara planchada para hacer un disco que parece estar tocado con una única cuerda.

    Lamento decir esto pero… Kvelertak me ha decepcionado esta vez. Y espero que sólo ésta porque quiero volver a sentir esos riffs tan bestias a los que nos tenían acostumbrados.

    No puedo irme sin decir que le sigo dando vueltas y acelerones al disco una y otra vez para ver si entre escucha y escucha consigo encontrar los verdaderos temones.

    P.D.: Siento ser tan duro pero me encanta Kvelertak (aunque no lo parezca).

    • black_gallego

      Les atizamos, pero porque les amamos.

  • Mutinynow

    Yo no estoy de acuerdo para nada con el análisis.
    Que no está al nivel de su debut. Lógico. Aquello es irrepetible.
    Que el tema “1985” es el peor tema que han hecho nunca, De acuerdo.
    Pero el disco me parece de notable. Si acaso un poco por debajo de “Meir”. Hay grandes temas. Y me atrevería a decir que 3 de los mejores que nunca hayan compuesto, “Nattesferd”, “Berserkr” y la bestial “Heksebrann”.

    No es el 10 del debut, ni el 9 de “Meir”. Pero de notable no baja.

  • Prow

    Yo si que le daría el aprobado, aunque no la nota alta de los dos discos anteriores. Para mí no ha habido un bajón en calidad taaaan acentuado como algunos dicen, lo que pasa es que al disco le falta caña y
    velocidad, comparado con los otros dos, y claro eso se echa de menos. Pero a este disco le quitas “1985” y le pones dos temas rollo “Bruane Brenn”, y creo que mucha gente ahora estaría diciendo “Kvelertak sigue
    jugando genial con los ritmos y el ambiente, fantástico disco, muy variado, no hacen siempre lo mismo”.