Manel – Jo competeixo

Por qué no hay que odiar a Manel.

Manel

Manel podrían haber sido fácilmente el grupo más antipático del mundo: el solo hecho de que hayan conseguido evitarlo es ya su primer triunfo. Son siempre muy buenos chicos, salen en los editoriales de La Vanguardia y ese folk costumbrista (o más bien costumbrista-conformista) parecía tener a priori un recorrido más bien limitado: o sea, que pensábamos que era inevitable cogerles manía. Por suerte para ellos, incluso en su peor disco (el anterior y francamente perezoso Atletes, baixin de l’escenari) iban dejando siempre alguna joyita como la maravillosa ‘Teresa Rampell‘ y así han conseguido sobrevivir a su propia moda y ganarse un cierto respeto desde (casi) todos los lados.

Manel no tenían que mover un dedo para seguir encadenando disco tras disco y sin embargo han decidido levantar el culo del sillón

Y ese respeto, al menos en lo que a mí se refiere, lejos de evaporarse aumenta con este Jo competeixo: era tan, tan fácil para un grupo como éste regodearse en el ensimismamiento e ir tirando hacia adelante sin problemas viviendo del público viejoven no demasiado exigente que es para apreciar la intención manifiesta de este álbum de trabajar y superarse. Manel simplemente no tenían que mover un dedo para seguir haciendo lo que hacían y encadenar disco tras disco y sin embargo han decidido levantar el culo del sillón y ponerse a trabajar. Espero que no suene condescendiente porque no lo es: realmente aplaudo al grupo por haberse movido de esta manera.

Y desde luego el disco transmite esa sensación de paso adelante desde el primer segundo: quizá el gran acierto de Jo competeixo es abrir con ‘Les cosines‘, una aproximación rockera inusual en su repertorio que parece pensada casi al detalle para arrancar conciertos. Es la mejor forma que tienen de lograr algo que siempre les cuesta conseguir del oyente no entregado a priori: captar su atención. Conseguir que encuentre motivos para, en este momento y este lugar, sentarse a escuchar un disco de Manel. Y además es una buena canción.

Conste, eso sí, que ese corte inicial tiene algo de pista falsa porque Jo competeixo tampoco es ninguna revolución y ahí llega inmediatamente ‘Cançó del dubte‘ para confirmarlo. Una veu li preguntava “què seràs quan siguis gran?” / La meva amiga callava i somreia cap avall: vuelve el costumbrismo, la nostalgia y la melancolía, pero con un plus de calidad. El responsable es, en primer lugar, el propio grupo, que ha tenido la inteligencia de saber ver que si querían hacer algo distinto de sacar el mismo disco de siempre tenían que contar un productor externo, y en segundo lugar, el encargado de asumir esa función, Jake Aron, que ha trabajado con Chairlift o Beth Orton y que se encarga aquí de unos arreglos de que acaban revistiendo ese segundo tema de una elegancia muy Vampire Weekend y de un giro general en el sonido del grupo hacia texturas electrónicas que hacen mucho más interesantes canciones que quizá habrían quedado algo deslucidas si se hubieran grabado con el enfoque de siempre.

7.7/10

Hay también, claro, cortes que habrían entrado sin problemas en cualquiera de sus discos anteriores, como ‘Arriba l’alba a Sant Petersburg‘, y algún pequeño patinazo como esa ‘La serotonina‘ que acaba resultando fallida a lo Reflektor: si quieres ponerte petardo, hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes. Pero hay especialmente, en todo caso, jugadas interesantes por su parte, como el ochentero tema titular, que cierra el disco con la interesante sensación que deja el haber hecho una canción que realmente no habían hecho nunca hasta ahora, y sobre todo la maravillosa ‘Sabotatge‘, esa delicia Manel-goes-to-Graceland que te deja como un tonto repitiendo aquello de Fas veure que penses, però saps molt bé el que fas. / Oh, ets estupenda! I saps molt bé el que fas! Otra vez estos tipos vuelven a marcarse un single redondo, tan naíf como juguetón, que acaba siendo la guinda a un disco que, aunque sea pidiendo permiso a ratos, acaba encontrando su camino, incluso a ratos con brillantez. De momento todavía hay que dejar lo de odiarlos para otro día. Aún no toca.

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  • Serge

    Anda que ir con mala leche a Manel… Y encima van y sacan un gran álbum, aunque eso sí, como bien decís, “La serotonina” no hay por donde cogerla.

  • FranJ

    Ostras, sí que ha tardado la crónica…
    Pero sí, Sabotatge es un temazo, Jo competeixo es la canción que les faltaba por hacer, y la Serotonina es una de las cosas más infumables que he visto este año en directo.

  • Abel Beltrá García

    Muy de acuerdo con la tónica general de la crítica, gran disco y mención especial para ‘Arriba l’alba a Sant Petersburg‘, que supone uno de los mejores momento musicales de toda la discografía del grupo al fundirse ese coro inicial con la épica final de la canción. Por otra parte me da la sensación de que cuando se nombra al “costumbrismo” es con connotación negativa, y no acabo de entender por qué.