Moderat – III

Moderat ya no sorprenden como al principio, pero a cambio, han creado un identidad sonora inconfundible que queda plasmada en III, e tercer disco redondo del proyecto

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Sobra ya volver a repetir que Moderat es la suma de Modeselektor y Apparat, (Gernot Bronsert y Sebastian Szary más Sascha Ring), primero, porque ya lo tenemos más que cacareado, y segundo porque, a estas alturas, tenemos casi más interiorizado el proyecto como trío que los dos que lo conforman.

Son ya tres los álbumes lanzados en conjunto, Moderat, II y ahora III; tres discos que se pueden considerar como una trilogía. Una trilogía que obedece precisamente a las leyes de las trilogías, en las que la primera parte es la que lleva más peso, mientras que las segundas partes nunca son buenas y las terceras recuperan un poco el nivel sin llegar nunca a igualar la idea original.

Y no, no es que el que escribe se desdiga de sus palabras sobre II, es simplemente que aun encontrando superior la tercera parte, la que nos ocupa, creo que ninguna de las dos se ha acercado al nivel de la primera, quizás o, sobre todo, por no contar ya con el efecto de la sorpresa y frescura iniciales.

Moderat: cuando desaparece la capacidad de sorpresa

En III nos encontramos a unos Moderat más cómodos con la idea de su anterior álbum, que han dulcificado incluso más aquel sonido casi ambient de II y que han decidido transitar esa vía para afianzar una personalidad sonora ya inconfundible.

Ciertamente, han virado hacia el pop casi más de lo deseable, pasando casi de refilón por el techno que predominaba en Moderat, pero el que su sonido sea ya mucho más accesible, no quita un ápice de valor a los 9 temas que componen III (12 en la edición digital, aunque dos de ellos son remezclas). Así, esos 9 cortes de III bien podrían sonar indistintamente en la playlist electrónica de algún sibarita sonoro, o hacerlo en alguna emisora de radio generalista (siempre que no sea una de esas plagas que nos ha tocado vivir en España, claro).

Sascha Ring ganando protagonismo

Si algo gana peso en la nueva entrega de Moderat, es sin duda la voz de Sascha Ring, que parece haber mejorado bastante y haber ganado en confianza, y que sirve además para dar cierta cohesión al álbum. Porque la principal diferencia con el debut del trío es que aquel parecía un trabajo típico de productores electrónicos que cuentan con colaboradores a la hora de añadir una parte vocal, y este III ya no peca (si es que eso es algún tipo de pecado, claro) de esa dispersión.

Pero, si el aspecto vocal (a no ser que no aguantes la voz y la forma de cantar de Ring) se puede considerar una virtud, esta, como La Fuerza, tiene su lado oscuro, porque, el dar tanto peso a los temas vocales y a una única voz (que además tiene parte de los méritos compositivos del disco), la personalidad de Modeselektor se diluye más de lo deseable en estos temas, volviendo a parecer más un disco de Apparat con extra de electrónica que un disco del proyecto común que nos encandiló en 2009.

El resumen es que en III tenemos una colección de paisajes y ambientes sonoros capaces tanto de hacer bailar como de servir de música de fondo, y todo ello sin subir excesivamente de vueltas en la mayoría de pasajes del disco, sin necesidad de acelerones y excesivos BPMs, excepto en momentos puntuales como ‘Reminder’, primer sencillo que presentaron.

III, evolución lógica de II

La melancolía y la introspección son las reinas del cotarro en los 9 cortes de un álbum, que pocas alegrías se permite, y que se muestra taciturno incluso en los momentos de más brío. Mientras, la voz de Ring tiene que compartir protagonismo con las texturas electrónicas de la parte Modeselektor del conjunto; y creedme, el mayor placer al escuchar III se consigue con unos auriculares puestos y permitiéndonos obviar su voz; al menos a ratos. La magia de la electrónica del dúo queda atenuada por la parte vocal de Apparat, pero está ahí, pidiendo un poco de atención. (De hecho, en Spotify se puede disfrutar de las versiones instrumentales de los 7 temas con parte vocal del disco; y creedme, se disfrutan).

Temas como ‘Eating Hooks’ o ‘The Fool‘ son buenos exponentes de ambas cosas; del sonido introspectivo del disco al que sobre todo contribuye la voz de Ring, así como de que esas texturas electrónicas de las que son responsables Bronsert y Szary son parte esencial del asunto.

Ya sea con esa balada electrónica que abre el listado, o con la más movida ‘Running’, Moderat, parecen querer hacer números asequibles al pop, mientras que los ritmos casi instrumentales de ‘Finder’ apuntan más a la pista de baile… a media tarde.

‘Ghostmother’ bien podría haber sido un remix de un tema del The Devil’s Walk de Apparat en lugar de un tema firmado por el trío, de nuevo con visita al pop para rematar la jugada, mientras que ‘Reminder’, que es quizás el corte del disco en el que mejor conjugan voz y bases electrónicas, atacaba la radio sin contemplaciones y por eso debió ser elegido single de primeras.

Pero si me preguntáis a mí, yo sin dudarlo, me quedo con la templada ‘Intruder’, una canción (así, con ese sustantivo: “canción”), que tiene en sus bases el as en la manga que necesita para rematar la jugada de convertirse en verdadero himno para los directos con esos coros grandilocuentes que ya gustaría a Coldplay firmar.

8/10

En resumen, III es la más que digna continuación a un proyecto que, por lo único que se le puede señalar con dedo acusador es por haber perdido la capacidad de sorprendernos. Por eso y quizás por entregarnos un disco algo escueto, aunque en realidad, nada sobra o falta en la versión estándar del disco. Esos nueve temas son más que suficientes, aunque para quien quiera algo más, ahí está el más que recomendable ‘Fondle’ de la versión digital.

III es un disco quizás más relajado que sus antecesores, aunque no por ello renuncia a coger un poquito de lo mejor de Burial o de Four Tet y hasta de The xx, digerirlo y hacerlo suyo, imprimiéndole su propio sello personal. Sello personal que a estas alturas es ya precisamente eso: personal. E inconfundible.

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  • lpf

    Muy buen disco, muy disfrutable