Primavera Sound 2016, jueves: jornada irregular de bienvenida

Conciertos tremendos y bajonazos peligrosos.

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Un año más nos hemos vuelto a personar en el Parc del Fòrum para una nueva edición del Primavera Sound. Nuestro equipo de redactores se han ido repartiendo entre los distintos conciertos que ofertaba para que la jornada de bienvenida fuera la mejor posible. Esta jornada la podemos calificar de irregular, encontrando conciertos muy bajoneros a horas muy cruciales de la noche al mismo tiempo que conciertos brutales capaces de levantar a un muerto. Demos paso a los sordos para que opinen.

Car Seat Headrest

Mohorte: Un mes después de mi repentino e inesperado flechazo con Teens of Denial tenía un moderado hype por el concierto de Car Seat Headrest. Por un lado quería que fuera un bolazo despampanante, pero por otro asumía que era altamente complicado que así fuera, dado el escaso recorrido con banda que Will Toledo atesoraba a sus espaldas. El resultado final fue una mezcla de ambas presunciones: por un lado, las canciones brillaron (rara ‘Fill the Blak‘, eso sí); por otro, tan sólo las cinco primeras debieron disfrutarlas al máximo. Más allá resultaba del todo imposible discernir si lo que estaba haciendo Car Seat Headrest era un conciertazo o una boutade adolescente con mucho ímpetu. Faltó voltaje, faltó fuerza. Para otra vez. (6)

Beak>

Gallego: Encontrarse a esta gente sentada como primer concierto del festival puede suponer un poco de bajona, pero la sensación de hastío se le quita a uno en el momento que empiezan a machacar los instrumentos. Sonido perfecto y rocoso para una propuesta infalible. (8)

Ferraia: Aunque la inconstitucional pero rápida cola nos impidió ver el principio del concierto, Geoff Barrow y los suyos fueron una buena recepción para empezar el festival. De nuevo, el otrora ATP, hoy Primavera, ofrece un sonido genial, y a unos tipos que le dan al kraut como Beak> les viene estupendo este escenario. La nitidez de sus instrumentos se percibía de forma perfecta, desde el bajista sentado hasta la batería teutona, pasando por la magistral sección del teclado. Empezaron a levantar al personal con temas como ‘Wulfstan II’ o ‘I Know’. Y con un finalazo potentísimo. Muy bien. (7,5)

Daughter

Black Gallego: Buena manera de comenzar el festival de mano de los londinenses, que llegaron para presentar su segundo disco, un Not to Disappear que me ha terminado convenciendo para ir a verlos. Los cuatro componentes en vivo de Daughter ofrecieron una actuación bastante emotiva, con instrumentos a flor de piel y la voz de Elena Tonra acariciándonos con suavidad. Sin ser yo el mayor fan del grupo, salí bastante satisfecho. (7,2)

Maddama: Y para los que sí somos muy fans de Elena Tonra y los suyos, el concierto fue una muestra de que los sonidos estratosféricos y distorsionados que empiezan a manejar ya tan bien, no se quedan pequeños en ningún escenario. El arranque con ‘How’ nos puso los pelos de punta a todos los que estábamos allí y Daughter supieron mantenernos así durante toda su actuación. (8.8)

Destroyer

Gallego: A pesar de lo cansadísimo que parecía estar el señor Dan Bejar en todo momento, la banda que le acompañaba se aplicó con muchas más ganas que él y salvaron la papeleta, especialmente cuando su líder consentía que se arrancaran con los temas más animados. (6,5)

Mohorte: Apareció Dan Bejar sin intención alguna de transmitir nada a los asistentes, ataviado como un vagabundo y bebiendo durante más tiempo que cantando. No se despegó de su lata de cerveza ni un corte, provocando una grosera sensación de dejadez y, al mismo tiempo, generando toda la admiración que un tipo tan pasado de rosca puede generar. La banda, de remate, parecía sacada de otro mundo: Destroyer sonaron tiránicos, absolutamente perfectos, y ofrecieron un espectáculo instrumental inigualado en el resto de la jornada de mi festival. El contraste entre el amateurismo callejero de Bejar y la perfección de conservatorio de sus músicos derivó, para mi sorpresa, en un concierto de lo más disfrutable que, y es lo mejor que se puede decir de un concierto, me ha animado a explorar más profundamente a Destroyer. (8)

Ferraia: Uno de los planes que no entraban en mi recorrido, pero cuando el recinto es tan inabarcable al final acabas pisando una de estas actuaciones, y ni tan mal. A pesar de que el vocalista parecía un poco desganado, su banda, con dos grandes saxofonistas, se portó realmente bien. Mi único problema con ellos fue la tranquilidad de su propuesta, salvo honrosas y más frenéticas excepciones, pero para un concierto de tarde cumplió. Hay que reconocer lo bien que tocaron. (6,5)

Suuns

Black Gallego: Los canadienses estiraron más de lo imaginable el concepto de #conciertoperrito. Yo veía a un grupo de fondo tocando -bueno, hacer jugueteos con las guitarras simulando un momento de trance también se puede considerar tocar-, muy metidos en su propia atmósfera-burbuja y yo no llegué a sentirme dentro de su concierto en ningún momento. (3)

Mohorte: Ración extravagancia experimental del año, un rincón que cada vez es más esquivo en el contexto del Primavera Sound (Suuns no habrían pasado de grupo normalito en 2012, pero vaya). Sonaron atronadores y llenaron el escenario Primavera, el de mejor sonido del Fórum, resonando hasta más allá de Mordor II (también conocido como “El Establo” o “Isengard”). Eso sí, también resultaron ajenos, exagerados y gélidos. Totalmente desconectados del resto de la programación y un pelín enajenados. (6)

Pina

Mohorte: No había nadie a esas horas en el particular mini-festival que ha montado el Primavera Sound en el Beach Club, un recinto al otro lado del Fórum (literalmente) y al que es imposible acceder con la bebida que has adquirido en el resto del festival. Pinchaba Pina una excelente sesión, que sentaba como una bocanada de aire fresco tras el concierto de Suuns, en una suerte de cabaña con parqué donde no había absolutamente nadie. Una pena. Eso sí, los food trucks muy modernos (y muy caros). (7)

Ferraia: No las tenía todas consigo Pina por el horario, puesto que el Bower & Wilkins (aka establo) estaba medio vacío a esas horas, salvo por unos pocos fieles a la pista de baile, que se acercaron a ver los retorcimientos sonoros del catalán vía Transit. El sonido del escenario es realmente bueno y temas como ‘Grupo Compacto de Hickson’ lucieron bastante bien. Una pena el horario, pero ya se sabe que el público electrónico prefiere arrimarse más tarde. Buena actuación la suya, a pesar de la poca presencia. (7)

Vince Staples

Black Gallego: No decepcionó en absoluto. Staples trajo todo su estilo y su contagiosa magia al escenario Pitchfork y nos ofreció una actuación contundente, metiéndose al personal en el bolsillo con relativa facilidad y reventando por completo cuando se sacaba de la manga los jitazos como ‘Lift Me Up’, ‘Señorita’ o ‘Lemme Know’. Fuimos afortunados los que allí estábamos, porque tengo la sensación de que va a seguir creciendo mucho en el futuro y ya será muy difícil poder verle con esa comodidad. (7,9)

Maddama: Sin ser yo muy fan de lo que iba a ver, Vince Staples consiguió que no me arrepintiese de llegar a su concierto desde el minuto uno. Con una puesta en escena muy austera, él no necesitó nada más que enlazar sus rimas mientras se paseaba por el escenario con más estilo que cualquiera de los que estábamos allí. (7)

Explosions in the Sky

Gallego: Explosions in the Sky vinieron a ser Explosions in the Sky, lo cual está muy bien sobre el papel. En la práctica, lo cierto es que un escenario como el que le adjudicaron desentona un poco con esa experiencia casi íntima que asociamos con ellos. Fueron de menos a más, como en sus canciones, y cerraron tocando muy fuerte, lo cual justificó todo lo demás. (7)

Ferraia: Los texanos fueron los vencedores de mi triple solapamiento, así que me desplacé a Mordor a ver a uno de esos grupos del post-rock que siempre hay que ver. Dieron una escasa hora de concierto y más tranquilos de lo esperado. Si bien en ellos siempre ha tenido un peso importante la melodía y los sonidos cristalinos de sus guitarras, abusaron demasiado de ellos, ofreciendo la parte menos explosiva de su repertorio. Eso sí, hay que reconocer que algunos de sus temas nuevos, como ‘Disintegration Anxiety’ sonaron fetenísimo, mucho más feroces que en las versiones del estudio. Como feroz fue su tema final, con una buena muestra de lo que debe ser el post-rock más musculoso. Lástima que no fuera así todo el concierto. Además, la acústica tampoco era excesivamente buena. (6)

Floating Points

Black Gallego: Una lástima no haber podido cazar el set completo del de Manchester, seguro que el primer tramo habría sido tan tremendo como el resto que pudimos presenciar. Se trajo bajo el brazo una banda completa para poder trasladar al escenario Ray Ban toda la fina elegancia y majestuosidad de su Elaenia. El resultado fue totalmente fascinante, dejando interpretaciones de sus temas que nos dejaban los ojos como platos, impactando con mucha fuerza mientras ofrecía una buena gama de recursos. Pudimos disfrutar de su versión electrónica más pura, de su faceta más nu-jazz y hasta tuvo momentos en los que parecía bordear el rock progresivo. Shine on your Crazy Points. (8,1)

Maddama: Llegamos a medias, pero no necesitamos mucho tiempo para darnos cuenta de que Floating Points estaba bordando su repertorio. Acompañado con una completísima banda, consiguieron un sonido muy diverso y redondo y nos sorprendieron con las versiones de sus temas. (7,2)

Mohorte: Pues conciertazo, sin esperarlo en absoluto. Cuando Floating Points aparecieron en el escenario con cinco músicos me resultó redundante: aquellos paisajes minimalistas se bastaban y se sobraban con Sam Shepherd produciendo, y para nada requerían de dos guitarras, un bajo y una batería. Más tarde caí en el ardid: Floating Points transmutaban en unos Explosions In The Sky aún estimulantes, en rock progresivo de la mejor estirpe y en momentos Free Jazz absolutamente enloquecidos. Una ida y vuelta permanente, un reinventarse continuo sobre el escenario que, para colmo de bienes, sonó a las mil maravillas. Fantásticos. (9)

Protomartyr

Black Gallego: No sé todavía cómo lograron un efecto tan inmediato, pero los de Detroit lograron que tras los primeros acordes de concierto ya estuviera deseando pirarme. La sensación fue muy parecida a cuando intentas unir dos polos de misma carga electromagnética: parecía que una fuerza superior nos estaba haciendo repelernos a mí y a Protomartyr. Quizá fuera su casi total falta de energía, su puesta en escena lánguida y aséptica y hasta cierto grado de desgana y pretenciosidad, la cuestión es que parecían estar diciéndome todo el rato que me fuera. Y eso que en disco son bastante tolerables. (1,5)

Maddama: Hubo que salir muy rápido de aquí.

Mohorte: Un señor de Sheffield de cuarenta tacos aparece en el escenario completamente beodo, reúne a tres instrumentalistas en el pub de al lado, agarra la enésima pinta de la noche y se pone a producir improperios verbales, sin melodía ni musicalidad alguna. La gente asiste al espectáculo entre la estupefacción y la fascinación. Al cabo del rato el señor de Sheffield cae en el suelo todo lo ancho que es fruto de su pasotismo y su ingesta continuada de alcohol. (0)

Ferraia: La nueva desidia made in Jesus & Mary Chain. En disco aceptables, pero en directo ya tal. Qué desgana. Fascinante. (3)

John Carpenter

Black Gallego: La mejora fue notoria con respecto a lo que nos habíamos topado en el Pitchfork. No fue una cosa para volverse loco, claro está. No había escuchado sus trabajos de estudio, pero tras ver su concierto aun no tengo claro si lo suyo es banda sonora fantasmagórica de pelis de terror antiguas, electrónica más hipnótica o blues rock propio de la maqueta de Black Sabbath. Mientras veía a Carpenter tocando con su séquito no paraban de abordarme cuestiones a mi mente. ¿Qué rol cumple exactamente Carpenter dentro de toda esa banda? ¿Nos habríamos planteado ir hasta allí si este hombre no tuviera el nombre que tiene? Lo mejor: ver proyecciones de películas suyas como La Cosa. (4,5)

Gallego: Pa habernos matao. (1)

Mohorte: Muy meritorio a su edad estar haciendo estas cosas.

Ferraia: Era una de las cosas que temía y que podía pasar, y así fue. Un directo bastante normalito, a pesar de tener banda, si no fuera porque lo de Carpenter con el teclado fue decepcionante. ¿Estaba tocando? Hacía movimientos en los que se intuía que estaba tocando el teclado (“usted mueva las manos pase lo que pase”), pero sólo sonaban los instrumentos. En fin, una cosa muy decepcionante a pesar de que venía como uno de los puntos fuertes de la jornada. Al menos proyectó La Cosa de fondo. (4)

Mbongwana Star

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Black Gallego: Absolutamente M-A-G-N-I-F-I-C-O. Una exhibición. Nunca podremos agradecer lo suficiente a la organización del festi el habernos traído a este grupo. Nuestra noche estaba peligrando a una hora crucial, pero allí estuvieron los congoleños para levantarla. No pudieron recrear totalmente ese afrobeat retrofuturista de su fabuloso disco, pero se valieron de otros muchos recursos para que su actuación siguiera siendo tremenda, dándole más peso a las guitarras (impresionante su guitarrista) y dejando que su espectacular flow hiciera el resto. (9,3)

Mohorte: Lo tenía marcado con subrayadores fosforitos en mi planning del fin de semana, y no decepcionaron en absoluto. Mbongwana Star se presentaron con tres vocalistas, un guitarrista enloquecido, un bajista y un batería. Adiós a la fanfarria afrofuturista, repleta de sintetizadores y arreglos electrónicos, que tan deliciosamente desplegaron en From Kinshasa, su disco debut. En la mejor tradición africana, eso fue absolutamente irrelevante. A falta de la producción exquisita del estudio, el sexteto congoleño optó por subirse al carro de la hipervelocidad, trasvistieron sus canciones en auténticos cánticos de llamada y respuesta tocados a mil revoluciones por minuto y pusieron paras arriba (o abajo, bailando, literalmente) el escenario Ray Ban. Con ellos se puede llegar a la luna bailando y morir de felicidad allí. (9)

LCD Soundsystem

Gallego: A diferencia de lo que te encuentras con otros cabezas de cartel en los festivales (sobre todo aquellos que están de reunión y de vuelta de todo), los de James Murphy demostraron ser muy conscientes de su papel de estrellas del evento y actuaron en consecuencia. Se tocaron todos los temazos, y además muy bien tocados. La gente bailó, cantó y todos lo pasamos bien con ellos. (8,5)

Architectural

Ferraia: “No vayas al establo”, me decían las voces. Pero había que ir, y guapísimo. Más de lo esperado. Primo de mí, supongo. Aunque esperaba algo con los sonidos más ambientales y orgánicos que caracterizan el trabajo de Juan Rico con este alias, había que empezar la madrugada con techno de primera línea, y eso fue lo que repartió al personal, technazo de músculo. No muy agresivo, del que te cae como un yunque, pero sí a una potencia que demandaba la hora. Leyó muy bien el momento y lo suyo fue de lo mejor del Bower & Wilkins. Qué sonidazo. Y qué ambiente, claro, a esa hora ya había bastante gente. (8)

Thee Oh Sees

Black GallegoOtro concierto más de Thee Oh Sees donde vuelven a partir la pana. Son infalibles y nunca se cansarán de demostrarlo. Incluso aunque el sonido ayer no fuera el mejor aliado, la potencia y la garra que desatan generan un peligroso efecto en el público. El pogo fue monumental, una batalla campal por sobrevivir y, también, gritar a viva voz temazos de la vida como ‘The Dream’. Brindemos por este y por todos los conciertos de Thee Oh Sees que nos esperan. (9)

Maddama: Después de escuchar maravillas de todos y cada uno de sus directos, ayer fue la primera vez que los tuve delante y lo pude comprobar por mí misma. Desprenden furia y suenan vivos en cada uno de sus temas. Fueron los mejores aliados a esas horas de la noche, en las que solo había opción para saltar, bailar y gritar. (8,5)

Mohorte: Cuesta decir cuando uno puede cansarse exactamente de Thee Oh Sees. Puede que ese día llegue, pero a mí aún no. Su concierto, repetido en escenario y casi hora exacta del año pasado, estuvo ligeramente por debajo del de la edición anterior: la voz y guitarra de Dwyer sonaron mucho más abajo de lo habitual (algo raro y no achacable al escenario, como el concierto de Suuns había demostrado con anterioridad), pero el resto lo puso el público, eufórico (como siempre), y las imperecederas canciones de un grupo que siempre, siempre, siempre funciona en directo. (7)

Ferraia: Los de siempre haciendo lo de siempre. O sea, todo bien. El sonido no fue tan abrumador como el del año pasado, pero sonaron fetén, claro. Sus dos baterías y sus temas pasan por tu cabeza como un rodillo. Demolición a la hora de escuchar temas como ‘Toe Cutter’ y pogo en las primeras filas para sudar la camiseta. Porque es lo que los estadounidenses exigen. Un fijo infalible siempre en los festivales. (8)

Fasenuova

Ferraia: Una de las mejores propuestas del Adidas era la de los asturianos sin duda, que tuvieron un arranque potente, tocando entre los primeros temas ‘Bailas Perfectamente’, uno de los mejores cortes de Aullidos Metálicos. Con su Korg y la actitud vocal de su frontman, que por momentos estaba desatado, casi saltando al público en el límite del escenario, desgarrándose al más puro estilo Esplendor Geométrico, fue una exhibición acorde al horario tan tarde que les había tocado. Si hay alguien que aún no los haya visto, Fasenuova y la atmósfera oscura que irradian siempre son un plan seguro. (7,8)

Battles

Black Gallego: En ese punto de la noche, tras el subidón de los dos anteriores conciertos, lo único que necesitaba era algo que no me causara el efecto rebote hasta el bajón supremo. Battles cumplieron a la perfección con ese cometido, entregando una actuación muy acertada, potente y que transmitía muchas ganas de pasarlo bien. No se acercó al nivel de los anteriores, pero fueron muy notables y aguantaron bien esos tramos finales de la noche. (7,5)

Gallego: Se agradece encontrar propuestas así a altas horas de la noche, cuando parece que todo lo que queda ya son reductos de electrónica para que la gente aguante el tirón. Responsables de mantener a la gente despierta desde un punto neurálgico como es el escenario Ray-Ban, atacaron sus temas con la precisión que les caracteriza y sonaron a las mil maravillas. (8)

Ferraia: Aún no había tenido la oportunidad de verles y con su propuesta sonora, batería, amago post- rock y su electrónica, le daban al Ray Ban todo el brío que demandaba el personal. Bastante bien en sus temas propios y una enjundia sobre el escenario que el público supo agradecer. (7,5)

Helena Hauff

Ferraia: Era el momento de ir al establo para morir con el minimal synth de la germana, y puf. Qué sobrada iba. Con un Bower & Wilkins hasta la bandera, repartió a diestro y siniestro como se le exigía. Pinchar con el techno a tope, como ofrecía la infraestructura sonora, era un gustazo para todos los asistentes. Pasó de los sonidos cortantes de sus producciones propias, como esperaba escuchar, y nos movió a todos los presentes como nadie en la jornada del jueves. Una salvajada. Bravo. (8,5)

  • Que suerte Vince Staples.
    ¿Nadie vio a Kamasi?

  • Los de Algiers y Kamasi Washington también estuvieron muy chulos.