Sónar 2016, sábado: el talento patrio y el incombustible Garnier

Dubstep, buen techno, IDM y deep house para despedir el festival

brunawooky

Llegamos a la jornada de sábado con la sensación de que se podrían haber repartido mejor las actuaciones con las del viernes para que hubiera un mayor equilibrio. Sobre todo en la noche del sábado, aunque en caso de no saber qué ver por falta de oferta, ahí está siempre el capitán Garnier para salvar los muebles; un poco de cola y a triunfar. Como triunfaron varias de las actuaciones diurnas, con un nivel notable, y el dubstep más clasicote por la noche. En pleno 2016. Aunque para colas, la que se montó para ver a Byetone, lo que nos impidió ir a ver su prometedora propuesta, pero son los riesgos de los solapes. Por otra parte, hubo alguna decepción de clásico, pero es algo que siempre está ahí junto a los solapes en festivales mastodónticos. Por cierto, algunos asistentes no sabían que no podían salir del recinto y volver a entrar luego. Despistes aparte, una medida que sorprende en un festival del tamaño del Sónar. En fin, que nos vemos de nuevo el año que viene. Mientras, seguimos recuperando sueño.

bRUNA & Wooky + Alba G. Corral

A pesar de los estragos que causa estar un día entero en el Sónar, como el viernes, ver las propuestas de sábado quita las penas, y más si empiezas el día con bRUNA y Wooky. Su sesión ya fue de por sí bastante buena, combinando estructuras IDM con momentos que discurrían entre pasajes ambient, techno y arpegios de sonidos agudos que se veían potenciados, al igual que el resto, gracias a las proyecciones visuales de Alba G. Corral. Jugaban en casa, así que había que estar a la altura, de hecho hicieron dos bises. Tanto los presentes como ellos mismos estaban disfrutando y había que aprovecharlo. Muy buena su propuesta conjunta, que esperamos pueda seguir adelante no sólo con las producciones que traerán el próximo julio. (8,2)

Badbadnotgood

La de los canadienses era una propuesta muy a tener en cuenta, y mientras que su música, de corte jazzero quizá se esperaba en un escenario como el Sónar Hall, no necesitó mucho para dar el callo sobre el Sónar Village. Su principal ventaja fue llevar toda la instrumentación en directo, y la combinación de la batería, teclados y saxo fue sublime. No sólo sonaban con esa elegancia que les distingue, sino que estaban moviendo a todo el público, predispuesto por otra parte, ante la última jornada del Sónar. (7,6)

village

Oneohtrix Point Never

Después de estar esquivando la lluvia un buen rato, al fin encontramos el refugio esperado, Sónar Hall con Daniel Lopatin, que se trajo un buen equipo visual, con proyecciones paranoicas que guardaban relación con Garden of Delete. Escudado por dos pantallas, empezó su show bastante fuerte, con ‘I Bite Trough It’ y ‘Mutand Standard’, dando rienda suelta al noise y la violencia de la primera y a esas líneas melódicas cada vez más agudas de la segunda. Vino a apretar el acelerador desde el inicio, y sin apenas tregua, presentó el disco prácticamente entero, con momentos especiales como ese estribillo de angustia juvenil que cayó directamente en ‘Sticky Drama’, uno de los temas de 2015. Por otra parte, llevó consigo a un guitarrista que se encargó de meter esa parte más hardcore que se anunció en la previa del disco, aunque con todo el ruidismo a veces era difícil percibir la guitarra. Si bien la suya fue una actuación enérgica, se esperaba algo más abrumador, aunque cumplió holgadamente. (7,8)

Howling

Una de las actuaciones de la jornada, sin lugar a dudas. Tanto por la interpretación de sus temas en directo, como por la forma de presentarlos, con un directo inteligente que fue de menos a más, como por su puesta en escena, con un buen equipo de luces. Estas ayudaron a hacer más sólida una actuación que ya de por sí lo era. Repasaron su disco del año pasado, Sacred Ground, con la delicadeza y el talento que hizo muy buenas delicias entre bastantes con este LP. Su propuesta deep house con el teclado, batería y guitarra sobre el escenario mostró cómo cerrar la noche del Sónar Hall: público encantado y entregado, calidad y un directo muy cuidado. Muy bien por los alemanes. Grato sabor de boca. (8,1)

New Order

Con New Order pasó lo que nos temíamos, y que era previsible sobre el escenario, a pesar de su grato regreso con Music Complete. Están bastante desgastados para ofrecer un directo en condiciones, lo que se percibió desde los primeros instantes con ‘Crystal’, en la que ni por asomo sonó con la energía que debería un hit como ese. La guitarra de Summer apenas se escuchaba y su voz tampoco daba para mucho más. Luego sonaba uno de sus clásicos más célebres como ‘Bizarre Love Triangle’ y se te pasaba un poco, pero ni los temas que hicieron historia ni los de su nuevo disco lucían con la potencia con que deberían. Al final acabas bailando pero casi sólo se percibe el teclado y la batería, así estás casi como si fuera un dj set. Poco antes del bis se fueron con ‘True Faith’, en la que tres cuartos de lo mismo. Y después volvieron con lo que todos esperábamos, ese ‘Blue Monday’ que nos puso una sonrisa de oreja a oreja y que puso patas arriba al personal. De las que mejor sonó con diferencia. Y cuando nos estábamos yendo empezó a sonar ‘Love Will Tear Us Apart’ como último regalo. Aunque habría que plantearse si fue un regalo y no otro semi estropicio. (5)

NewOrder

Dj Ez

La suya fue una de las sorpresas, no porque no supieras lo que ibas a esperar, sino porque superó las expectativas. A base de dubstep de raigambre británica como él, es decir el de la casa, nos agitó a todos los presentes sin piedad. Una verdadera lección de cómo resucitar un dubstep que hoy ya no pega ni por asomo igual de fuerte que hace varios años. A base de ritmos rotos y vocales que aderezaban la fiesta, fue bastante fiero, sin descanso posible. Caían los temas uno detrás de otro y demostró que la suya era una de las apuestas segura del sábado. Dubstep por un chorro. Y del mejor. (8)

Laurent Garnier

Del galo ya se han dicho demasiadas cosas, y seguramente ninguna nueva vamos a descubrir ahora, pero sigue sorprendiendo ver cómo a pesar de su edad, veterano como pocos, sigue disfrutando y estando en forma. Justamente al contrario que otros productores y djs más jóvenes que él que parece que hayan perdido el interés y la pasión por lo que hacen. Supongo que habría que ver qué pinchó Garnier en sus primeros momentos, pero desde luego pillarlo a mitad de madrugada, cuando el cuerpo pide caña, es un disfrute. A pesar de los subidones que sabes que van a llegar, y de los que tampoco abusó a cada minuto, hizo una buena selección en la que disfrutar también de canciones de gusto más sibarita, en la que además de la potencia también hay aristas sonoras que disfrutar. Y eso fue lo que hizo, tirando de algún clásico como Âme y de esos cortes que sólo él sabrá de dónde ha sacado. No es fácil estar siete horas continuamente en un festival, y menos en un festival como el Sónar. Pero como siempre, a la altura de una leyenda como él, a pesar de que me fuera con otra a ver el cierre. Espero pueda perdonarme. (8,4)

Ben Klock

De un tipo como Ben Klock y de una hora que apunta al cierre uno espera potencia en cantidades industriales, sin embargo también acudió a un tech house en el que disfrutar de los recursos en segundas capas y no sólo de bombas de techno de las que te van a aplastar la cabeza en cualquier momento. Cumplidor y con un cierre diferente, o al menos diferente si lo comparamos con todo lo techno que nos rodeaba en las últimas tres o cuatro horas. (7,3)

Fotos | Ariel Martini | Marian Oh

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Me gusta el chunda-chunda.

  • Llego un poco tarde, pero bueh. ¿Qué tan recomendable es Lopatin en directo? (si lo has visto más veces aparte de esta).

    Y ya centrándome en el show:

    ¿Picó un poco de todo su material (incluyendo sus proyectos paralelos) complementando a la presentación de su último disco o se centró mayoritariamente en este?