Sónar 2016, viernes: el triunfo del amor y los clásicos techno

Política, mucho techno, ambient soberbio y mucha alegría

Niño-de-Elche

Después de la jornada inaugural en la que uno ya va calentando motores es el momento de ponerse en serio, de aguantar un día entero para ver por la mañana esas propuestas sonoras más interesantes, como las hubo a través del techno, el ambient o los discursos transgresores, y por la noche las propuestas de ir a romper la pista de baile. Ese fue el viernes. Muy completo.

Awwz

Fue de las primeras que tuvo que lidiar con la lluvia, aunque apenas tuvo problemas para salir victoriosa gracias a su propuesta vitalista, con beats bastante bailongos y coloridos que contrarrestaban el tiempo que hacía. La prueba, bastante gente en las partes donde había sombra teniendo en cuenta que era una de las actuaciones tempraneras. De haber hecho otro tiempo, seguramente la mayoría hubieran estado dándolo todo delante suyo. (7,4)

Lloret Salvatge

El del catalán fue uno de los mejores directos que se vieron en el Sónar Hall en esta edición. Su propuesta musical en la que fluían sonidos bastante inmersivos donde había huecos para el glitch, el ambient y ramalazos experimentales desbordó las expectativas. Si bien su disco Humitats (Famèlic, 2015) es un conjunto de píldoras de dos minutos o menos en las que percibir todos los detalles que rezuman sus producciones, sobre el escenario y acompañado de buenos visuales, esa sensación se multiplica. Una propuesta más rica en la que también había bastante juego con las frecuencias y con secciones agudas que después entraban repentinamente para ganar elocuencia. Su final fue abrumador, con una pieza de ambient musculoso que ocupaba todo el espacio. Un set brillante por momentos, la gente se lo supo reconocer al final de su actuación. Por cierto, con una estelada bajo su equipo. Pero lo pongo aquí al final del párrafo por si lo lee el Ministro del Interior y le da por cerrar la página. (8,6)

Sapphire Slows

Momento de ir al Sónar Dome para ver a la japonesa Saphhire Slows, que con su synth ensoñador y melódico prometía una actuación bastante accesible para después de la comida. Y así fue, aunque tuvo problemas de sonido para empezar con su actuación. Después de dos o tres minutos de ritmos orientales a modo de presentación tuvo que parar porque algo no funcionaba bien. Hasta tres veces y un cuarto de hora tuvo que esperar para que entre ella y los técnicos pudieran encontrar el problema. Después de los gritos de apoyo del público y su momento trata-de-arrancarlo-Carlos pudo iniciar su set, con más ritmo del esperado al escuchar sus progresiones. Desde algún ritmo moderadamente acid hasta capas de synth evocador que difuminaban su voz, la suya fue una bonita actuación, retraso aparte. (7,6)

Mikael Seifu

La del etíope era una de las actuaciones marcadas en rojo gracias a su propuesta en la que combinaba folk con future garage, pero se puso en modo ritmos rotos con un garage bastante talentoso, con una buena técnica y moviéndonos a placer. Se estaba gustando sobre el escenario y se veía por su sonrisa y lo bien que respondían los asistentes. Buena propuesta la del africano. (7,5)

Kode 9 x Lawrence Lek present The Notel

El capo de Hyperdub sacó a pasear un drone en la parte visual, mientras que musicalmente, como se esperaba, regó nuestras cabezas de dubstep, el más clasicón. Ritmos sincopados que tampoco iban a matar, porque la hora no lo pedía (y para eso estaba la actuación de la noche), pero sí un repaso a su último trabajo. Durante el viaje del drone por el hotel abandonado se pudo ver a su fallecido compañero The Spaceape, lo que levantó la simpatía del público. Y después a seguir con dubstep marca de la casa, aunque demasiado efectista y lineal, sin dar opción a muchas sorpresas. Se esperaba más de él. (6)

Niño de Elche + Los Voluble

‘En el nombre de’ era la nueva propuesta audiovisual que Niño de Elche, Los Voluble, Raúl Cantizano y Pablo Peña habían preparado para esta ocasión. Después del reventón que pegaron el año pasado, sorprendiendo a quienes seguían su trayectoria tanto a los que no, el listón estaba bastante alto. Pero no hubo problema para, como mínimo, igualarlo. Un año después de la actuación de 2015 no ha habido muchos cambios a nivel social en nuestro país. Sin embargo, a nivel internacional la crisis de los refugiados ha dejado a Europa en entredicho, mirando a otra parte mientras Turquía y otros países de la zona contienen a migrantes que huyen de la guerra en campos de condiciones miserables. Y mientras muchos mueren aún ahogados en el Mediterráneo. Si a eso le sumamos los CÍEs, los asesinatos machistas de los últimos tiempos y el fallecimiento del icono LGTBI Shangay Lily, tenemos como resultado ‘En el nombre de’. Niño de Elche y los suyos se encargaron de poner voz a todos y todas aquellas que parecen olvidadas por las instituciones.

Un discurso que se volvió mucho más crudo y cañero que el del año pasado; un discurso incómodo en el que vía bombos casi techno, con recursos experimentales y con la voz filtrada de Francisco Contreras, el público se rindió una vez más a este nuevo proyecto que propuso el ilicitano. Imágenes de detenciones, CÍEs, de lucha feminista, de mensajes como ‘be queer’… Con todo lo cruda que empezó la propuesta, acabó al contrario, con mucha melodía, imágenes reivindicando libertad sexual en todos los sentidos y con un Niño de Elche gritando el amor una y otra vez, mientras sus compañeros en las mesas y Cantizano con su guitarra preparada entraban casi en éxtasis, como el público, que se puso en pie diez minutos antes de que acabara la actuación. Todos a levantarse de la butaca y a bailar, aplaudir y silbar. Lo habían vuelto a hacer. (9)

Underground Resistance presents Timeline

Y de uno de los directos obligatorios del día a otro, esta vez a ver a Mike Banks y a los suyos, a ver una parte de la historia de la electrónica contemporánea. A pesar de que llegamos con el espectáculo empezado, cogimos parte de esa esencia más jazzera de Timeline, con el saxo de Galaxy 2 Galaxy dándole el toque sensual a todos los cacharros analógicos que había sobre el escenario. Hasta que de repente llegó el momento de cerrar el protagonismo del saxofón y dárselo al músculo de Detroit: techno regio, contundente, sin contemplaciones. Aunque los momentos de mayor histeria colectiva vinieron cuando empezó a sonar en el ‘Strings of Life’ de Derrick May. Esta continuó cuando engancharon con el jaguar de Dj Rolando, que con el sonido en directo y el despliegue que llevaban sobre el escenario estaba más enriquecido. Fueron pasajes francamente brillantes. Después volvía el saxo y podías irte con una sonrisa de oreja a oreja. Muy bien, a la altura de lo esperado, aunque sobre todo en la segunda parte, que es lo que pudimos ver, poco tenía de ‘Timeline’ y mucho de ‘Underground Resistance’. (8,8)

Jarre

Jean-Michel Jarre

La del clásico galo era una de las propuestas de mayor peso en el Sónar Noche, y hasta allí que nos desplazamos para contemplar ese despliegue visual y cómo tocaba su arpa láser. Aunque estuvo principalmente centrado en sus últimos trabajos, se pudieron escuchar algunas partes de Oxygene. En ese sentido, es bastante diferente la parte clásica de Jarre de la actual, más centrada en sintetizadores de los 2000s, más agudos, que fueron los que hegemonizaron su directo. No hubiera estado mal algún clásico más, pero las pantallas y las dos horas de repaso a su amplia trayectoria suplieron esa falta. (7)

Hot Shotz (Powell + Lorenzo Senni)

Pinchaban demasiado pronto y con solapes bastante potentes, así que eso se tradujo en que en su actuación éramos unas pocas decenas. Y lo cierto es que tampoco estaban poniendo potencia como la que hubiéramos visto con Powell solo, pero desde luego lo suyo era para una hora más tardía. En cualquier caso, no estuvo mal, pero quizá esa mezcla hizo que por una parte no se pudiera disfrutar de todo lo salvaje que es Powell ni de los electrizantes arpegios que dibuja Senni. (7)

Anohni

ANOHNI:Hopelessness

Otro que tampoco iba corto con las proyecciones visuales de impacto era Anohni, con rostros que le iban acompañando mientras repasaba los temas de su debut con este nuevo proyecto. A los lados, respaldado por Hudson Mohawke y Oneohtrix Point Never. Sus canciones fueron llevadas al directo de una forma bastante fiel, con un sonido cristalino en el que se percibían muy bien esos arreglos que le dan a su disco unas aristas sonoras más profundas e interesantes. Estuvo cumplidor. (7,4)

Kode 9

Si por la tarde lo suyo había sido demasiado lineal y tranquilito, por la noche era el momento de la mandanga, y ahí sí estuvo a la altura de lo esperado. Líneas de bajo potentes, ritmos rotos más agresivos y secuencias para sacudirte la cara. Convirtió el Sónar Club en una pista de baile gigante donde se veía que la gente había venido a escuchar un dubstep de mayor enjundia. Y eso es lo que obtuvo. (7,5)

Red Axes

Los israelitas tienen un sonido bastante característico, con un cruce entre techno bastante light y un flow housero que nos da unas líneas de bajo bastante pegadizas a las que subirse para bailar durante horas. Esa característica más el sonido electrizante que utilizaron para su set, hizo de Red Axes una de las actuaciones más estimulantes de la jornada. Bastante divertidos (7,7)

Soichi Terada

La definición de alegría y vitalidad es la actuación de Soichi el viernes noche. Su energía se tradujo en esos sonidos digitales tan gameboyescos que caracterizan a sus producciones, pero sobre todo en la parte final de su sesión estaba totalmente desbocado, frenético. Cuando sabes que todo te está saliendo bien y la gente se lo está pasando de puta madre. Eso fue Soichi Terada. (8)

Kerri Chandler

Era la hora del house, y el tiempo que le tuvimos delante no decepcionó, la hora no era para ponerse con house muy clasicote, así que se puso con un house que no iba hacia el tech, pero que sí tenía más músculo del habitual. Así que bastante bien, ya que era uno de esos oasis dentro del todo el techno que se estaba escuchando el Sónar noche. (7,4)

FOTOS | Bianca de Vilar | Ariel Martini

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