Thrice – To Be Everywhere Is To Be Nowhere

Regresando en plena forma.

To-Be-Everywhere-Is-To-Be-Nowhere

La situación del post-hardcore es diferente ahora con respecto a cómo era hace quince o diez años, es tan obvio que casi ni hace falta apuntarlo. Nosotros mismos, con un periodo de tiempo así, inevitablemente cambiamos, así que cómo no lo van a hacer sus protagonistas. Y no es lo mismo ponerte a escupir tu angustia adolescente cuando realmente eres una adolescente que cuando ya tienes treintaytantos y ya ves las cuatro décadas a la vuelta de la esquina. Por ello, a muchas de esas bandas que articulaban por completo su discurso a esa rabia liberada les cuesta mucho más que sigamos interesados por ellas a estas alturas.

Afortunadamente para Thrice, son una banda que ha sabido establecer un estilo con muchos más argumentos y con un poso mucho más interesante. Aparte de fabulosos discos dentro del género, han entregado trabajos con mucha elaboración y ambición que les distinguían del resto, véase su obra de 2005 a 2008. No obstante, el exigente ritmo al que ellos mismos se veían sometido acabó quemándolos un poco y sus esfuerzos realizados antes de su merecido descanso, especialmente Major/Minor (Vagrant, 2011), se enmarcaban más en lo que podría denominarse su zona de confort. Discos buenos en contenido pero de un carácter menos ambicioso que los deslucía hasta alcanzar el grado de discos menores del cuarteto.

Thrice recuperando la forma

Su regreso en pleno 2016 con un nuevo trabajo de estudio nos llevaba a una evidente cuestión: ¿Qué versión de Thrice nos podemos encontrar a estas alturas? Yo, personalmente, me costaba pensar que fueran a recuperar su vena más ambiciosa y experimental para un álbum que los volvía a exponer en el escaparate. Consideré seriamente la posibilidad de que los californianos retomaran un poco el camino de sus predecesores más inmediatos, optando por un estilo más accesible dentro de su post-hardcore para ir recuperando a su público y hasta añadir algún neófito.

El cuarteto ha reducido las probaturas al mínimo y se ha centrado más en en la elaboración de los propias temas, por ello es comprensible hablar de este conjunto como un disco de canciones

Los adelantos parecían confirmar esta dirección a tomar y, finalmente, el espíritu más pop de Thrice se ha terminado imponiendo en To Be Everywhere Is To Be Nowhere (Vagrant, 2016). El cuarteto ha reducido las probaturas al mínimo y se ha centrado más en en la elaboración de los propios temas, por ello es comprensible hablar de este conjunto como un disco de canciones, ya que todas presentan un carácter más pop e individual que las hace destacar con luz propia y ser totalmente identificables con unos pocos segundos -una vez dadas unas cuantas escuchas de rigor, claro está-. Lo cual no quiere decir que cada canción vaya cada una por su lado. El hilo conductor entre ellas es bastante claro ya que son pocas las variaciones estilísticas que presentan con respecto al resto.

Es fácil que al enamorado de discos como Vheissu (Island, 2005) le pueda saber a poco este nuevo álbum y creo que hasta os podéis estar pensando que yo quizá esperaba un poquito más de ellos aquí. Pero no, debo decir que Thrice me han convencido bastante con este trabajo y creo que recuperan muchas energías y vibraciones positivas del pasado gracias a este descanso que se han tomado. Porque, como disco de canciones que es este TBEITBN, lo he valorado a través de sus canciones y debo decir que son casi todas buenísimas. Se dejan aquí canciones muy emocionantes, de esas que no te dejan que les pierdas atención y hasta te gritan a la cara que están aquí. Me es difícil no asombrarme cada vez que suenan ‘The Window’ o ‘The Long Defeat’, emocionarme con ‘Stay With Me’, quedarme con los ojos como platos con ‘Death From Above’ o ‘Whistleblower’ o rendirme ante jitazos como ‘Blood on the Sand’ y, especialmente, ‘Black Honey’.

7.9/10

Hay algunos pequeños defectos que separan a To Be Everywhere Is To Be Nowhere de los discos más top del grupo -no importa cuantas veces lo escuche, sigo sin entender qué aporta al disco un tema como ‘Salt and Shadow’, sobre todo tan al final- pero prevalece lo positivo. Nos encontramos a Thrice recuperando sensaciones y un muy buen estado de forma. Una manera muy acertada y espectacular para volver a la actividad. Quién sabe si la versión más ambiciosa de la banda volverá a hacer acto de presencia en el futuro, pero desde luego se han dejado una buena base a partir de la cual continuar.

  • Saludos…

    Bueno, si ‘Major/Minor’ era su zona de confort, este disco sería ya de tumbados en el sofá con bata y pantuflas. Y ojo, que no digo que el disco sea malo. Pero a mi sí que me ha parecido tan o más acomodado que el anterior y eso, después de todos esos años de descanso, no creo que sea positivo y si algo decepcionante. Todo bien, todo en su sitio, reconocibles a la primera, buenos temas libra por libra según su manual de estilo pero todos juntos se hacen muy reiterativos y se echa en falta esa variedad estilística que también se había convertido en su seña de identidad. Esperaba que volvieran con más brío, con nuevas ideas, con ganas de sorprender pero lo han hecho sin salirse un milímetro del libreto, demasiado previsibles. El disco esta bien pero me sabe a poco en definitiva.

    Nos vemos.