Underground Resistance: la militancia techno

25 años de vanguardia sonora, principios, independencia y un fuerte discurso político

Underground-Resistance

Empezar con unos valores férreos, puros, y ver cómo estos se van diluyendo y convirtiéndose en otra cosa. Viendo cómo se pervierten. Es ley de vida bajo este sistema, capaz de absorber casi cualquier movimiento y domesticarlo de forma que ya no sea peligroso, que no se plantee el statu quo. Se puede mirar el punk o el amplio espectro de la música independiente. Sin embargo, hay otros movimientos que, contradicciones aparte, siguen virginales con su ideario, a pesar de que parte de los primeros ejecutores no participen activamente en él. Hablamos del techno. Hablamos de Underground Resistance.

La decadencia del motor en Detroit y su eclosión electrónica

A mediados de los 80, aún como consecuencia de la crisis del petróleo de la década anterior, Detroit continuaba envuelta en problemas económicos y sociales, lo que seguía aumentando la despoblación. La capital de la General Motors tenía una capacidad para cuatro millones de personas pero en ella sólo vivían una cuarta parte, lo cual dio pie a cantidad de lugares abandonados. A esa situación decadente había que sumar que la mayoría de la población negra apenas tenía recursos para poder migrar, la tónica de la ciudad desde los años 50. Por tanto, una ingente cantidad de jóvenes podían vivir sometidos al aburrimiento o a cosas bastante peores para salir de ese angustioso marco vital. Sin embargo, esas circunstancias tan jodidas y con el viento en contra, pusieron las bases para que varios jóvenes tuvieran una decisivo arrebato de genialidad. La imaginería de vivir en una ciudad vacía, rodeada de industria y el trabajo con la nueva maquinaria, más la inspiración que llegaba por parte de Kraftwerk, Giorgio Moroder o George Clinton, dieron como resultado uno de los estilos más potentes y enigmáticos de la música electrónica: el Techno. Música futurista que en relativos pocos años vendería millones de discos y prendería la llama llegando primero a Europa y después a todo el mundo.

Después del boom de la primera ola techno con los tres de Belleville —Juan Atkins, Derrick May, Kevin Saunderson y también Eddie ‘Flashin’ Fowlkes—, llegaría la segunda, con artistas como Jeff Mills, Carl Craig, Kenny Larkin o Stacey Pullen. Algunos de ellos tan fundamentales para el estilo como los de la primera hornada. Pero si hay un movimiento que destacar de esta segunda ola, ese es el que marcó el colectivo Underground Resistance, fundado por el propio Mills, ‘Mad’ Mike Banks y poco después Robert Hood. Empezarían su actividad en 1990. ‘Your Time is Up‘ sería el primer tema de UR en salir al mercado, hecho por Mad Binks y Jeff Mills. Era el principio de la historia.

Un colectivo que bajo su filosofía del DIY y una fuerte conciencia social, demostró que la electrónica, como cualquier otro género musical, también puede tener un importante discurso político

Desde el principio, la idea de Underground Resistance fue la de un proyecto de techno militante, algo que iba más allá de lo estrictamente musical. El contexto, vital en la música, también hizo mella en ellos. Y como pasó en la década anterior con el punk británico, les tocó convivir con un periodo conservador que sembró sus mentes. Su pareja de baile fue Ronald Reagan, que con su reconversión industrial aceleró el deterioro de la ciudad, lo que influyó en su música, bastante orientada en lo político a luchar contra ese ideario. De nuevo, como en el punk, volvió a aparecer el espíritu del hazlo tú mismo, el rasgo por el que más se caracterizó el colectivo. Huían de las grandes discográficas, entonces fácilmente al acecho por el auge y el éxito que habían cosechado sus hermanos mayores. Ellos mismos no sólo se encargaban de sus propias publicaciones y de las de los productores con los que iban sumándose al colectivo, sino que daban una imagen anónima, bien ocultando sus rostros cuando salían en los medios o directamente rehuyéndolos. Había que mantener los fuertes valores que transmitía el movimiento y aislarlo de posibles contaminaciones externas. Lo importante era el ideario, y de hecho, todas las producciones están firmadas bajo UR, siendo difícil identificar, al menos en la época, a quién pertenecía cada producción. Una forma no sólo de esquivar las reglas del juego establecidas por la industria, también de romper con el individualismo del artista electrónico; el sentimiento de comunidad no era algo único de las raves.

Underground Resistance es un sello para un movimiento. Un movimiento que quiere el cambio a través de la revolución sónica. Urgimos a unirse a la resistencia y a ayudarnos a combatir la mediocre programación visual y sonora con la que se está alimentando a los habitantes de la Tierra, esta programación está estancando las mentes de la gente, construye un muro entre razas e impide la paz mundial. Es este muro el que queremos derribar. Mediante el uso de toda la energía aun por liberar del sonido vamos a destruir este muro igual que ciertas frecuencias pueden quebrar el cristal. Techno es una música basada en la experimentación; es la música para el futuro de la raza humana. Sin esta música no habrá paz, no habrá amor, no habrá visión. Mediante la simple comunicación a través del sonido, el techno ha unido a las gentes de diferentes nacionalidades bajo un mismo techo para disfrutar. ¿Es que no es obvio que la música y el baile son las claves del universo? ¡Los llamados animales primitivos y las tribus humanas conocen esto desde hace miles de años! Urgimos a todos los hermanos y hermanas del underground a crear y trasmitir los tonos y las frecuencias sin importar cuan primitivos son sus medios. ¡Transmite este sonido y causa estragos en los programadores!

Larga vida al underground

Aparte del mensaje eminentemente musical de su manifiesto, otras formas de expresarse eran mucho más explícitas, como su estética pseudomilitar, a mitad de camino entre los Panteras Negras y Public Enemy, en la que ambos reivindicaban sus raíces negras. Durante el paso del tiempo, y sobre todo en los últimos años, a pesar de seguir produciendo referencias de una forma independiente, el tema del anonimato y esa estética de guerrilla acorde a unos mensajes más duros ha ido desapareciendo, acabando en parte con el misticismo que reinaba sobre el proyecto. Pero lo importante siguen siendo las formas.

25 años de innovación y creatividad

En lo que se refiere a sus coordenadas sonoras, desde Underground Resistance siguieron los pasos vanguardísticos de la primera ola, generalmente con un techno regio, musculoso. Era de lo que habían aprendido y a pesar de esos primeros pasos lógicos, no viraban hacia un sonido cósmico y futurista por el que se sentía fascinación como el que marcó Atkins con la primera etapa o como el que seguían compañeros de generación como Carl Craig. Ellos, influidos por las políticas de Reagan y el contexto social, veían el futuro con unos tintes bastante pesimistas, casi apocalípticos, lo que en sus primeros años se puede percibir con producciones oscuras y opresivas. Con el tiempo fueron abriendo su abanico sonoro y empezaron a darle cancha no sólo al acid y a un sonido algo menos ofensivo, sino que volvieron a raíces negras con algunas referencias de corte más jazzero, disco o house. Algo que junto con el funk, siempre ha dejado huella en las influencias del estilo. Todo estaba interconectado y a pesar de que los cimientos ya estaban puestos, aún eran tiempos de experimentación en los que un género joven como el techno podía seguir aportando nuevos esquemas.

Durante esa etapa, una vez ya estaba perfilado el camino de la resistencia, Jeff Mills abandona el barco para centrarse en su carrera personal. Idénticos pasos seguiría después el propio Robert Hood. Era el año 1992. Pero a pesar de que dos de los fundadores ya no militaban, ‘Mad’ Mike Banks tomó las riendas y siguió adelante, reclutando para el colectivo a nuevos nombres como los de Dj Rolando, Scan 7 o Suburban Knight. A pesar de que dos de los máximos exponentes del techno de Detroit habían elegido otro camino, en esta nueva etapa llegaron algunas de las mejores referencias del sello, con temas verdaderamente abrumadores que hoy son clásicos del sello.

Paralelamente a lo musical, y como pasaba anteriormente en aquellos que musicalmente se situaban en la lucha por los derechos colectivos y que destinaban parte de sus ingresos a reivindicaciones obreras, como era el caso de Paul Weller, Underground Resistance hizo algo similar, destinando recursos y posicionándose con activistas sociales. Además, su amplia esfera de actividad también llegaba a otras artes, y ahí estaba el papel de Abdul Qadim Haqq, que se encargó de poner imagen al techno en general con ilustraciones de los artistas y los epés que se publicaban desde el género. También desde UR, claro. A menudo, sus obras estaban vinculadas a las raíces sofisticadas y a la vez populares del movimiento. Y por supuesto, a todo aquello que evocaban:

I always felt like there was a connection between techno and science fiction [from the moment] I first heard techno, because it sounded like it was from outer space. A lot of [techno] styles sounded really futuristic and extraterrestrial. It was easy for me to always make that connection and get those different visualizations and imagery [for my art].

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Del High Tech Soul al High Tech Funk

La imaginería de vivir en una ciudad vacía, rodeada de industria y el trabajo con la nueva maquinaria, más la inspiración que llegaba por parte de Kraftwerk, Giorgio Moroder o George Clinton dieron como resultado uno de los estilos más potentes y enigmáticos de la música electrónica: el Techno.

Con el tiempo y las rotaciones periódicas de artistas que publicaban bajo la marca, Underground Resistance llegó a publicar su primer LP, Interstellar Fugitives (UR, 1998), con un sonido minimalista y con más detalles orgánicos, una buena muestra de la evolución que el colectivo había tomado durante el transcurso de los años, no sólo recurriendo al 4/4 y a las percusiones violentas. No sería el único larga duración. En la nueva década, seguirían publicando también en este formato, aunque compilaciones como Interstellar Fugitives 2 Destruction of Order (UR, 2005) o las de Galaxy 2 Galaxy —el primer proyecto de banda del colectivo bajo Mike Banks—, A Hitech Jazz Compilation (UR, 2006). Durante aquellos años, estas compilaciones o las propias producciones del sello llegaban de gente como el propio Banks y Suburban Knight, The Infiltrator, Aquanauts o Nomadico. En los años más recientes han bajado el pistón de las referencias, con una notable diferencia con respecto a la época del boom de Detroit. Eso sí, siguen en marcha. De hecho, recientemente se ha anunciado una nueva referencia de Mark Flash y otra de Timeline —el proyecto que veremos en el Sónar—, que se publicaría a través de un nuevo sello de uno de los miembros de dicha formación.

Ha pasado un cuarto de siglo desde que naciera Underground Resistance, uno de los hitos más importantes de la segunda ola del techno de Detroit, y del estilo en general. Un colectivo que bajo su filosofía del DIY y una fuerte conciencia social, demostró que la electrónica, como cualquier otro género musical, también puede tener un importante discurso político. Algo que iba acompañado de ese sonido de vanguardia que ha acompañado durante todo este tiempo a un grupo de productores que comulgaban —y comulgan— con un ideario, a un proyecto en común en el que lo que importa es la música. El individuo se supedita a ella —de ahí, entre otras cosas, que ocultaran sus rostros o identidades—. Paradojas de la vida, aunque con su parte de lógica por supuesto, el trabajo bien hecho y la calidad de su música y lo avanzado de esta hizo que al final se expandiera mundialmente, algo que penetró todavía más en las nuevas generaciones con la llegada de internet. A pesar de todo, aún guardan algunas de esas formas, teniendo que desentrañar algunas pistas para poder seguir lo que van haciendo. Algo que ha venido gracias a que todavía siguen en la militancia algunas de las principales cabezas del proyecto. Un pedazo de historia fundamental en la historia no sólo de la electrónica, también en el imaginario popular de los jóvenes en las últimas dos décadas por todo lo que supuso el techno. Un pedazo de historia que veremos en el Sónar con Timeline, un proyecto, de nuevo, en el que vuelven a las raíces afro de las que bebió el género con saxofones, house, jazz y techno de raíces.

Larga vida al underground.

Me gusta el chunda-chunda.