William Ryan Fritch – New Words for Old Wounds

El estadounidense sigue mostrando enorme inspiración en sus obras a medio camino entre la neoclásica y el psych-folk

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Aunque rajamos de los intensitos, aquí a menudo también lo somos. Por ejemplo: una noche conoces a una chica. O chico, que cada uno se forme la historia a su gusto. Da igual el camino recorrido previamente y la forma en la que se ha andado, la cuestión es que acabas hablando con ella, y la cosa fluye. Pasas un buen rato, compartes alguna anécdota graciosa y acabas consiguiendo lo que buscabas en un principio, que te inviten a deshacer una cama. Pero lo que en el fondo pretendía ser tan solo un momento divertido y de unión de energías (con suerte de orgasmos), acaba siendo algo más. No, obviamente la mayoría de las veces que nace como sexo, acaba como sexo. Pero hay momentos en los que nos ponemos intensitos y surgen las puñeteras cosquillas. Que a lo mejor esa tía puede gustarte en serio. Y le echas narices y, a riesgo de parecer un cursi, le pides el teléfono. Y te dice que tú le gustas mucho, pero que mejor dejar que el destino os una. Que la casualidad vuelva a juntaros en un mismo sitio, a la misma hora. Y tú solo puedes pensar que qué coño está diciendo la tía esa, pero tienes que tragar, y te piras.

William Ryan Fritch y las serendipias

La mayor parte de las veces que alguien se cruza en tu camino de forma puntual, acabas olvidándolo. No del todo, pero sí de esa forma en la que olvidas a aquellos de los que solo te acuerdas una vez cada varios años, para preguntarte qué fue de. Otras veces no. Otras veces un encuentro casi casual se acaba convirtiendo en un “di lo que quieras, pero te voy a seguir la pista”. Así que cuando William Ryan Fritch llegó a nuestras vidas el año pasado con Revisionist (él ya llevaba un tiempo con sus cosas, pero hasta el año pasado no le hicimos mucho caso), el impacto fue de tal calibre que no pudimos dejar al azar la posibilidad de un segundo encuentro casual, y hemos esperado con paciencia el advenimiento de New Words for Old Wounds (Lost Tribe Sounds, 2016), mientras el de San Francisco iba también alimentando sus proyectos paralelos a la hora de musicar películas y todo eso.

Así que llegamos a New Words for Old Wounds con esa extraña ansia de corroborar si el primer y feliz encuentro tendrá la continuidad utópica e idealizada, o si por contra el enamoramiento era fruto de esa falsa intensidad, caduca. Aunque nuestras sospechas era que la primera hipótesis tenía toda la pinta de ser la correcta, como así ha sido. Esa perfecta conexión entre neoclásica, psych-folk, ambient. Las acertadísimas colaboraciones de (principalmente) DM Stith o Ceschi. Todo transcurre por terrenos similares al disco anterior de Fritch y, aunque el primer impacto siempre prima y deja mayor calado, esta continuación no tiene mucho que envidiarle. Viene conquistándonos desde los adelantos (ya os habíamos hablado de ‘Awake’, con el citado DM Stith). Tejiendo esos parajes angostos e inquietantes, pero sobre todo enormemente seductores. William Ryan Fritch es de esos que parece tener todo un imperio de magnetismo construido en su mente, y la única forma de hacerlo mundano es llevándolo al terrono musical.

Todo transcurre por terrenos similares al disco anterior de Fritch y, aunque el primer impacto siempre prima y deja mayor calado, esta continuación no tiene mucho que envidiarle

Aparecen pequeñas joyas, enormemente frágiles y, a la vez, compactas, como ‘Entirety’, o esa pieza de pop mágico que es ‘Hold Tight’. Temas que nos hacen reconciliarnos hasta con la vida, y que nos confirman que a la gente que te da buenas vibraciones hay que seguirles la pista. La casualidad que estábamos esperando no siempre aparece, así que conviene salir a buscarla. Porque New Words for Old Wounds también se defiende estupendamente en las canciones exclusivamente instrumentales, incluso con títulos tan poco esclarecedores como ‘Undefined’, que juega al despiste y se muestra llega de luz y poder. Quizás no sea lo que más nos engancha de la propuesta de William Ryan Fritch (de nuevo el matrimonio con DM Stith en ‘After’ nos hace decantarnos porque esta gente se junte para siempre, en matrimonio indisoluble bajo ningún concepto), pero esas piezas consiguen dotar al trabajo de una coherencia interna incontestable.

8/10

Así que William Ryan Fritch y nosotros nos hemos dado una segunda cita (aunque pueda parecerlo, dadas las palabras de amor que le dedico, en la primera no acabamos en la cama ni nada). Parece que esa vuelta de tuerca a la neoclásica, sin quedarse en lo más ortodoxo de la etiqueta, que busca el estadounidense es un acierto. Lo viene siendo hasta ahora y, además, hace pensar que su capacidad de mutación y progresión es mucho más amplia que la de otros compañeros de equipo. William Ryan Fritch deja intuir un futuro de la más prometedor, cuando el presente ya es magnífico. Os habíamos dicho que apuntáseis su nombre. Tiempo después, sabemos que teníamos razón.

  • Serge

    Si es la mitad de bueno que “Revisionist” ya debe valer la pena.

  • Cool Al

    Clear war es anterior o psterior a este album?????

    • dr.chou

      Es posterior. De hecho, no ha sido lanzado todavía (otra cosa es filtrado).