Adiós al motorista fantasma: Alan Vega nos ha dejado

Cantante de Suicide, murió con 78 años.

Alan-Vega

Se va formando ante nosotros una densa niebla, imposible vislumbrar nada en el horizonte por el espeso humo que nos rodea. La tensión se acrecienta con un repetitivo y machacón patrón rítmico producido por una caja de ritmos, nos rodea todo tipo de sonidos oscuros y fríos hasta que, finalmente, surge una poderosa fuerza magnética hacia la que nos sentimos atraídos, a la que nos acercamos a pesar del temor. Esa fuerza magnética es un grito, el alarido de Alan Vega relatando la locura de un hombre que, tras haber asesinado a su mujer y su hijo, se quita la vida. A pesar del aterrador relato, la energía de Vega nos invita a seguir profundizando en las tenebrosas profundidades de ‘Frankie Teardrop’. Martin Rev va produciendo sonidos que nos ponen en tensión con sus sintetizadores, y Vega nos hiela la sangre definitivamente con su interpretación.

Hemos recorrido ya casi todo el cancionero de Suicide (Red Star, 1977), la primera referencia homónima de la banda conformada por Rev y por Vega, y sentimos que ya hemos pasado por todo un mundo. El espíritu árido y transgresor de la obra dificultaba su triunfo entre el gran público, aunque su atrevimiento y su profundidad lograron elevarla a la categoría de culto. El trabajo de Suicide no fue aclamado masivamente, pero sí reverenciado y agradecido por artistas que supieron recoger su influencia. El éxito no estaba reservado para Alan Vega, pero tampoco se preocupaba tanto por llegar a ser coreado por grandes cantidades de público, sino más bien por llegar a ser significativo. Desde que realizaba actos vandálicos en museos y se llegó a atrincherar en el MoMA en Nueva York, el joven Vega buscaba una manera de dar rienda suelta a su visceral expresividad y su inquietud artística hasta que le llegó la epifanía tras ver una salvaje actuación de unos tales The Stooges.

Poco después conoció a Martin Rev y pronto se juntaron para experimentar y producir música juntos. Fueron incorporando otros miembros y juntos realizaban unos conciertos bastante controvertidos y provocativos, recibiendo muchos abucheos de gente que no comprendía la transgresión que estaban presenciando. Eso cuando no se daban de tortazos entre ellos. Finalmente, sólo Rev y Vega se mantuvieron bajo el nombre de Suicide, pero se mostraron firmes a la hora de mantener su etiqueta de “punk music” allá por donde pisaran. Ninguna otra banda había llegado a denominarse de esa manera y ellos lo portaban con orgullo.

La sociedad entre ambos se conjuntaba casi a la perfección. Martin inundaba la estancia con sus ritmos minimalistas y los sublimes sonidos que generaba con sus sintetizadores mientras que Vega se encargaba de aportar el toque incendiario e irreverente que elevaba al grupo de la categoría de interesante a esencial. Su primer disco es, casi con seguridad, una de las mejores muestras de expresión artística y visceralidad que se puede echar uno a los oídos, incluso hoy día. Esa capacidad para conmover e impresionar sería todo un hito en la cultura pop, encontrando una más que digna continuación unos años después en su segundo esfuerzo homónimo (Ze, 1980).

La historia de Alan Vega no se terminaría ahí. Su llama era demasiado pasional e intranquila para quedarse únicamente poniendo la garra en las piezas que creaba junto a su compadre. El magnetismo y la fogosidad eran los que ponía el espíritu del rock and roll en las composiciones de Suicide. Un espíritu que tomaría las riendas en la carrera en solitario del cantante, tanto en el esfuerzo homónimo (PVC, 1980) como en el aún más notable Collision Drive (Celulloid, 1981), trabajos muy teñidos por el espíritu rockabilly que, aun así, daban alas a que el neoyorquino pudiera poner el toque histriónico y desatado que también exponía en su banda principal. Hasta se sacó un disco de hits como Saturn Strip (Elektra, 1983) que lo tenía todo, una simbiosis de rock y synthpop hecha para triunfar.

Grandes hitos de una carrera que ha llegado a ser muy significativa en la historia de la música. Una de esas que logran dejar huella y, a través de su influencia, marcan nuevas iniciativas y propuestas sonoras que perviven a día de hoy. Hoy muchos de los que se han visto impactados por su música tienen que lidiar con la triste noticia. Alan Vega falleció tras 78 años de vida y una carrera única que le mostraba de cara al público como una figura transgresora, atrevida, como un modelo a seguir o, al menos, uno muy a tener en cuenta. Si Luke Haines habla así de él, no era por decir.

POST TAGS: