Airbag – Disconnected

Los noruegos Airbag son la mayor sorpresa que el Rock Progresivo nos ha dado en lo que va de 2016. Sorpresa inesperada para más inri

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Dejada ya atrás la impresionante etapa de efervescencia que la escena progresiva nos ofreció en la segunda parte de la pasada década e inicios de la presente, cada vez son menos las alegrías o las sorpresas que el mundillo nos ofrece y cada vez son más las malas noticias o las decepciones (Ay, Beardfish). Nombres siguen surgiendo y el triunvirato sigue asentado con alguna que otra confirmación en el escalón inferior, pero muy pocos son los nombres a anotar como promesa y desgraciadamente cada vez son más tópicos, menos arriesgados y más persistentes en un homenaje que no es malo de por sí pero que convierte a la escena en un entorno cada vez menos estimulante.

Dentro de estos nombres a tener en cuenta a pesar de la falta de originalidad en lo que ofrecen están los noruegos Airbag, quienes ya nos hicieron disfrutar de lo lindo hace tres años con un disco que no rompía moldes pero era muy efectivo en su homenaje a Anathema, Marillion y Pink Floyd. Este año han regresado de la mano de su cuarto disco y lo han hecho con las mismas consignas de siempre, con la persistencia del que sabe que la originalidad cada vez está más cerca de ser una quimera y la seguridad del que sabe que su destreza puede granjearle la victoria en mil batallas. Lo sorprendente es que el conservadurismo y estancamiento no han convertido a este Disconnected (Karisma Records, 2016) en un ejercicio más, sino que a través de ellos los noruegos han dado una lección de qué debe ser un disco de género para no ser genérico, llevando a una dimensión casi impensable un sonido basado en cuestiones omnipresentes hoy día como son la melancolía, la oscuridad acogedora y solos calcados a los desarrollados por David Gilmour hace 40 años.

¿Entonces por qué es tan grande este álbum?

Pues precisamente por lo que os explico en el párrafo anterior, por la materialización de esa capacidad de vencer a la monotonía de la que han hecho gala estos noruegos a pesar de tenerlo todo en contra. Su anterior disco llamó la atención a bastantes pero entusiasmó a muy pocos por la dificultad que entrañaba su propia condición, y esto hacía bastante inesperado que Airbag reventasen en gran banda en su cuarto disco, y mucho menos aún que así fuese con algo que no era más que una continuación en cuanto a praxis y estilo.

Pero claro, el análisis frío suele ser desacertado precisamente por su empeño en ignorar a los detalles. Y esto es así porque, como casi siempre, son los matices los que definen la grandeza, y en Disconnected los matices son mucho más que eso, son la clave, la esencia, son el factor que convierte a un álbum de género en uno que debe trascender a pesar de ni siquiera acercarse a las fronteras del reino. ¿Y esto por qué? Básicamente porque el disco es una absoluta gozada.

Preguntas retóricas sobre nuestra propia naturaleza, que desnudan nuestras miserias y dibujan lo que realmente somos. Ese es el relato

Desde un foco puramente introspectivo la banda noruega construye un alegato basado en preguntas retóricas que hablan de la naturaleza humana, de las miserias y las virtudes de una comunidad en la que las acciones de uno significan la calamidad para el resto. Lo hacen desde preguntas lanzadas hacia uno mismo, con la consciencia de los errores y el dolor provocado, intentando remover nuestra conciencia desde un discurso aparentemente pesimista pero que dibuja en el horizonte el positivismo que finalmente nos define como comunidad, con la lucha por la superviviencia y nuestra capacidad de adaptación como principales armas.

Y para dar forma a estos conmovedores relatos en primera persona los noruegos han construido una banda sonora que es más que un mero acompañante para el verso. La tónica es la esperada en cuanto a recursos formales, sí, pero es inapelable tanto en cuanto a ejecución como en lo que respecta a la capacidad de conmover. Las canciones son tópicas en su planteamiento y chasis, pero contundentes en el todo que construyen, contenidas por momentos y desbordantes cuando la situación lo requiere, poniendo de manifiesto una capacidad de administración del talento pocas veces vista en los últimos años.

Evidentemente todas estas certezas convierten a Disconnected en un disco de escucha obligada aunque es posible que no enloquezca a todo tipo de oídos pues lo que ofrece se fortalece más desde la persistencia que desde el impacto directo. Las canciones del cuarto disco de Airbag son de esas que necesitan airearse para después ser paladeadas lentamente, con la calma que otorga la introspección y la predisposición a viajar buscando descanso y crecimiento personal en vez de insistir en la fugacidad de los deportes de riesgo practicados en la salvaje naturaleza.

8.6/10

Versos como ese “This is who I am, this is what I become” se aferran a nuestra mente mientras el lamento por un destino inevitable pero consciente nos sumergen en la melancolía. Esta es la principal fortaleza de Airbag, jugar desde lo previsible para construir relatos que parecen conocidos pero que nos llevan más allá de lo imaginado. La originalidad vuelve a quedar a un lado y hoy importa casi menos que nunca. Romper el molde casi nunca es suficiente, y si eres capaz de construir relatos con la emotiva perfección como seña de identidad, es compresible que ni siquiera sea un objetivo. Si algo hemos aprendido últimamente es que se puede ganar de mil formas diferentes, ¿verdad Portugal?

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Esas bombas nucleares están cogiendo polvo.

  • alter_ego

    Me gustó mucho el anterior disco, con el que los conocí, por eso cogí con ganas este “Disconnected” pero… es que es más de lo mismo. No solo lo mismo del anterior, también lo mismo de los dos primeros discos. Y no me parece que las canciones mejoren el disco previo. Le daré más escuchas a ver si se me remueve algo, pero de momento me da bastante pereza volver con él.