bRUNA / Wooky – Archives

Lapsus strikes again, ahora desde la casa y con sonidos clasicistas traídos a la actualidad

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Fue una grata sorpresa cuando nos enteramos de la noticia, que por otra parte es algo totalmente lógico. Wooky y bRUNA llevan años trabajando juntos en proyectos varios, dentro de la esfera electrónica catalana uno de los nombres que más respeto inspira desde hace años es Lapsus, sello, festival y ahora radio. Los dos productores deben estar continuamente en traficando con música, con novedades y con clásicos, como todo buen melómano hace con sus iguales. Así que saber que tendríamos Archives (Lapsus, 2016), un split entre ambos despertó gran interés, sobre todo por lo interesante de ver qué podía aportar cada uno, ya que si el primero tira más por la IDM —ahí está Montjuïc—, al igual que su compañero en su debut, para después sorprender con Thence (spa.RK, 2013) por esa gran pulsión house. Aquella actuación del Sónar ya prometía.

Una colaboración lógica que ha dado gratos resultados

Y el resultado, sorprendentemente, no ha virado ni a uno ni a otro lado de forma explícita, se ha quedado en un término medio, obviamente mucho más cercano a la IDM, pero en el que principalmente lo que domina el sonido es el ambient. Y eso, claro, es una gran noticia para los que disfrutamos con el género, al que dedicaron un recomendable especial en su programa. Algo que parece refutar que en esta colaboración cada uno ha tirado más por sus referentes, donde se percibe mucho clásico, y precisamente en sendas partes hay bastante de Tangerine Dream, Schulze y de electrónica cósmica que sin miedo se mezcla con sonidos sonidos puramente contemporáneos que recuerdan a Oneohtrix Point Never, por ejemplo.

La parte encargada de abrir el split es la de bRUNA, donde hace de anfitrión mostrándonos con la progresión de ‘track 1‘ lo que será el álbum durante todo su recorrido; un viaje a través de secuenciadores y atmósferas que pueden estar cargadas de gran peso emocional o de grandilocuentes pasajes para epatar. En ‘track 2‘, muestra que él es quien se encarga de esa parte más ensoñadora (entendible viendo su trayectoria) con sonidos agudos y cristalinos tienen reminiscencias de las mejores composiciones de maestros como Laraaji. ¿Adrede? Seguramente no, pero como cualquier persona que produzca música, la cabra siempre tira al monte, e inconscientemente uno acaba parando en coordenadas de aquello con lo que se ha educado musicalmente.

Por eso, si cada uno se encargó de producir su parte sin consultar qué iba a hacer el otro, se ve cómo las referencias son comunes, cómo vertebran el sonido de ambos, sólo que tanto uno como el otro las llevan a su terreno. En este sentido, y como decíamos, esas construcciones más contemporáneas pronto llegan en la parte de bRUNA con ‘track 3‘ o ‘track 5‘, que recuerdan a los sampleos de Daniel Lopatin en varias de sus etapas. Sin renunciar a esos momentos épicos y clasicistas a lo Vangelis en el cuarto corte, con esos teclados imponentes y con esas pequeñas piezas preciosistas con evocación cósmica como ‘no name #2‘.

No sólo los clásicos viajan al espacio

Y precisamente con épica arranca la parte de Wooky, con más giros espaciales y vocales que aumentan esa sensación de estar dentro de una película del género, a lo Roly Porter. Juega más con las texturas sonoras por su trsyectoria idemera. Si su compañero se recrea en sonidos más accesibles y coloridos, él apela a un ambient más vigoroso y denso. Partiendo de esa base para prácticamente todos los temas, construye perlas como ‘Black Atlantic‘, uno de los cortes más brillantes de la colaboración, en la que saca a pasear una espiral de sonidos agudos que se salen de órbita. Después encontraremos otros temas más experimentales como ‘Cygnus‘, épicos a lo Tangerine Dream como ‘Primary Forest‘, con una electrónica progresiva que avanza lenta a la vez que lo hace la sección vocal dándole más efusividad. Como su compañero, también cae en esas repeticiones entrecortadas de ‘Tropic‘ propias de los sonidos avanzados de hoy a los que se rinden artistas como Holly Herndon.

7.9/10

En definitiva, se trata de un gran trabajo, a la altura de dos de los compositores más talentosos del panorama electrónico nacional, de los que hay que destacar no sólo su labor como productores, sino la que hacen con sus compañeros y compañeras tanto en el sello, como en el festival y el programa. La pasión por la música y por ese ambient clasicón pero llevado a la actualidad, como hace gente como Steve Hauschildt, quien parece presente en este trabajo, han dado como resultado uno de los discos más interesantes de la electrónica española de los últimos años. Para los amantes de las texturas, las atmósferas y la música secuencial.

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Me gusta el chunda-chunda.

  • Oscar

    ¡Hola! Disculpa, pero confundiste las canciones de bRUNA (los “tracks” y los “noname”) con los de Wooky, que es quien firma el segundo tramo del disco. Puedes borrar este comentario cuando lo leas 😉