Death In Vegas – Transmission

Richard Fearless y Sasha Grey te traen la felicidad

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Conforme hemos ido entrando en nuevas décadas, algunos artistas electrónicos han intentado amoldarse a los nuevos tiempos, empantanándose en nuevos territorios que al final acabaron siendo para ellos arenas movedizas (dubstep, techno…). Frente a ellos encontramos otro puñado de productores que han seguido haciendo lo de siempre, con fórmulas cómodas que han acabado por aportar poco o simplemente aburrir por falta de creatividad. En medio, algunos veteranos que han sabido moverse con fluideza entre las nuevas tendencias o revisando otras, saliendo vencedores, a pesar de que tengan que ver poco con los trabajos con los que se hicieron conocidos. Es el caso de Death In Vegas, esta vez sólo con el cabeza del proyecto, Richard Fearless, que con Transmission (Drone, 2016) ha demostrado cómo sobrevivir al tiempo y sacarse de la chistera discos tan contemporáneos y buenos como este.

La pérdida de un disco vista como una nueva oportunidad

Rock, psicodelia, trip hop, algo de ambient, kraut e incluso tech house. Hay pocos palos que no hayan tocado Death In Vegas en su trayectoria —sea Fearless solo o no—, y precisamente ese constante interés por adentrarse en nuevos estilos es el que ha hecho que haya mantenido encendida la llama creativa durante todos estos años. Si bien el momento del estancamiento llegó tras Satan’s Circus (Drone, 2004), en el que están hasta 7 años parados para llegar después al satisfactorio Trans Love Energies (Portobello Records, 2011), después le costó, ahora ya Richard Fearless en solitario, cinco años resucitar el proyecto. Hasta 2016, año en el que ha seguido cierta aura que dejaba su anterior trabajo. Aquí siguen las secciones vocales femeninas de hipnotismo, odas al sonido de la noche y auténticas joyas en las que disfrutar de toda la paleta sonora que pone a nuestra disposición. Pero hay más, mucho más.

Transmission abre una brecha más compleja en el sonido que perfiló en Trans-Love Energies, más centrado en la pista de baile. Para empezar, este no era el disco que tenía que salir, el sexto álbum de Death In Vegas se perdió al robarle el portátil donde Fearless lo almacenaba. Así que tuvo que empezar de nuevo, para lo que aclimató un estudio de cero con cacharros nuevecitos también. Pero además, lo que hizo que este fuera un trabajo de Death In Vegas y no de Richard Fearless es la participación de la conocida ex actriz porno Sasha Grey, quien ya había colaborado con él y que al manifestar su gusto por el trabajo de Chris & Cosey, captó la atención de este para que le encargara los vocales. Y así es como ha llegado a nuestro oídos este último LP de DIV. Un álbum oscuro y muy luminoso a la vez, con homenajes a la pista de baile, a lo industrial y esas ramas primigenias de la electrónica que siempre han sido del gusto del alma mater del proyecto. Ese gusto sibarita se ha comprobado en su trayectoria y también se expresa aquí.

La creatividad, indispensable para la supervivencia

Unas reminiscencias minimalistas que tienen su bienvenida en ‘Metal Box‘, inspirada en una fábrica de acero a orillas del Tamesis; los ecos de Throbbing Gristle asomándose por nuestro altavoces. Esa sinergia del indispensable contexto que afecta a tantas obras y las referencias puristas tienen más recorrido a lo largo del disco, sin ir más lejos, en el siguiente tema. ‘Consequences of Love‘ es un pretendido homenaje de Fearless a ese inexorable clásico ‘October Love Song‘ de Chris & Cosey. Un tema que proyecta demasiada sombra sobre cualquiera que quiera imitarlo, pero desde luego, la creación de Fearless se acerca bastante a cómo sonaría interpretado en pleno 2016: atmósfera industrial, pasión por los sintetizadores analógicos y momentos de intensa melodía que se funden con la difuminada voz de Grey. Un tema que contiene eses claroscuros tan preciosos que se desnivelan a lo largo del disco y que aquí están perfectamente equilibrados. Una oda al alma de la electrónica británica.

Un álbum oscuro y muy luminoso a la vez, con homenajes a la pista de baile, a lo industrial y esas ramas primigenias de la electrónica que siempre han sido del gusto del alma mater del proyecto

Aunque en general el trabajo es para dejarlo tranquilamente de arriba abajo, encadenando un buen tema tras otro, es cierto que la primera mitad del mismo es brillante, con los Death In Vegas rebosantes de creatividad en los que siguen siendo capaces de abrir nuevos caminos no explotados en demasía anteriormente. De la pequeña evolución cósmica con explosiones lisérgicas de ‘Transmission‘ a los sensuales susurros de Sasha Grey en ‘Mind Control‘ con ese final orgásmico follándose tu mente —el mejor tema del disco—, Fearless demuestra que su vuelta para resucitar el proyecto en absoluto ha sido gratuita. Cajas de ritmos cortantes, minimalismo, pasajes opresivos y un montón de cacharros analógicos emitiendo sonidos en múltiples coordenadas, pero con unos ejes comunes.

8.3/10

La segunda parte del álbum es más introspectiva, con detalles más ambientales o de corte más minimal synth, pero desde luego si destaca un tema ese es ‘You Disco I Freak‘, el segundo con más minutaje, envuelto en una espiral de beats ardiendo que te harán entran en éxtasis para ponerte del revés. Una canción en la parte final del álbum para redondear una exhibición de Death In Vegas. Lejos quedan los años del kraut, las guitarras y los directos en grupo. Pero si el precio a pagar es el de un proyecto renovado, superador del disco anterior, con reminiscencias clásicas pero tremendamente actuales —se le da muy bien— merece la pena el regreso de Fearless. De ese proyecto sugestivo que siempre fue Death In Vegas.

Me gusta el chunda-chunda.