El Guincho – Hiperasia

El cierre de Guantánamo disminuye las posibilidades de aplicación potencial del disco

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Hace un par de años vi una peli terrible. A pesar de lo estupenda que está Juliette Binoche en cualquier cosa que haga (o interprete), no hubo forma de conseguir encontrar algo que me motive a recomendar Camile Claudel 1915. La película pretende que el espectador empatice con una escultora que es internada por mediación de su familia en un centro de discapacitados mentales y que vive tal ingreso con estoicismo inicial y desesperación final. Además, tiene siempre ese punto más emotivo del “basada en hechos reales”, pues Camile fue colaboradora y presunta amante de Auguste Rodin durante muchos años, y se especula con que tras un desengaño amoroso con el famoso escultor, empezaron sus desequilibrios afectivos. Pues bien, por encontrar algo bueno que decir: si la película quiere representar lo desesperante que es esa situación, lo consigue. Es desesperante verla. Cada uno de sus 97 minutos, que parecen el doble, y que invitan a abandonar el cine cuanto antes.

Hiperasia: un disco de 41 minutos que aparenta 82

También he estado tentado en dejar de escuchar Hiperasia (Everlasting Records, 2016) en muchísimas ocasiones. Pero uno se debe a su público, y si hay que comerse un filete que está más seco que la suela de un zapato y repetir, se repite. Pero ni siquiera en esa repetición consigo enganchar algo atractivo en el cuarto disco del productor canario Pablo Díaz-Reixa. Tampoco es que su discografía previa me tuviese enamorado, pero lo cierto es que lo de Hiperasia ha conseguido aburrirme (incluso ponerme de los nervios por momentos) como pocos discos lo habían hecho desde hace mucho. Y, obviamente, puede que la culpa haya sido mía, y de no haber huído a la velocidad del viento ante los versos que se encuentran en ‘Rotu seco’, el tema que abre el disco, y que tanto recuerdan a los grandes de la literatura española, principalmente a la Generación del 27:

uhhh al alba a firmar con un rotu seco los dedos flacos crujen y formas ecos

Es solo un ejemplo suavecito de lo que está por venir. De una sucesión inabarcable de entradas a destiempo, de miles de efectos de voz (cada vez más y más) sin que parezca gobernar un mínimo criterio, aunque sea en el caos. Porque hasta del más puro caos pueden nacer en ocasiones cosas atractivas. Pero si el objetivo principal de El Guincho es entretener, invitar al hedonismo, a la bebida fresca, las drogas y el baile, quizás lo que consiga al final sea exclusivamente lo de las drogas. Los ansiolíticos, concretamente. Te harán falta un buen puñado para entender con diplomacia que nunca hay suficientes ISIS en el mundo, así que “las huellas en tu cutis no enumeran crisis, en mí se multiplican como mitosis. Igual tuviste un día gris” se revelan como la poesía del s. XXI. Y yo me bajo, porque el día gris es el mío. O eso creo, porque vamos por ‘Comix’, en el que colabora La Mala Rodríguez. Segundo tema de Hiperasia. Continuemos con ‘Pizza’ y su “Oh, luna que me envuelves siempre, con ceros sensaciones siempre, cero de nada siempre. ¿Será que no me envuelves nunca?”… porque uno, cazador de metáforas, nunca sabe si hay una cerca, así que permanece atento, que no se escape. Y porque siempre hay que cuestionarse las cosas, incluso aquellas que te generan la mayor de las seguridades.

Si el objetivo principal de El Guincho es entretener, invitar al hedonismo, a la bebida fresca, las drogas y el baile, quizás lo que consiga al final sea exclusivamente lo de las drogas. Los ansiolíticos, concretamente

Así que a estas alturas una de mis seguridades más absolutas es que Hiperasia me parece un disco considerablemente insufrible, pero como debo cuestionarme las cosas, y dar cabida a la posibilidad de estar equivocándome, sigo adelante. Y me llevo un pequeño susto, porque por un momento no recuerdo lo que estaba escuchando, y cuando llega el turno de ‘De bugas’, me da un susto, y pienso que ha vuelto a saltar la publicidad del Spotify. Y recuerdo aquellas palabras en las que Díaz-Reixa se quejaba de que cuando empezó en España no se entendió su arte, y se le invitó a dejarlo, pues no podría vivir de esto. Y el tiempo le ha dado todo el éxito que conocemos, que vaya si le da para sacarse un parné. Así que está claro que repaso y llego a la conclusión de que me equivoco. Y me dejo llevar por el irresistible encanto del “Los dias que se hacen tan cortos, y yo en una radio de internet absorto. Todos locos, todos tatuados con mierdas raras, blings rotos me desvían de esta noche clara”.

1.3/10

Y me alegro de que El Guincho pueda vivir de su trabajo en la música. No consigo entenderlo del todo, pero me encanta que así sea. E, igualmente, me encanta que la salud mental de todos sus fans esté a prueba de bombas, y consigan escuchar repetidamente Hiperasia sin que una crisis de angustia y una ansiedad de nivel moderado-grave haga presencia en su vida. A mí, si me lo permitís, esto se me ha hecho demasiado, y me ha inclinado al abuso de benzodiacepinas. No vuelvo a llamar a esta puerta.

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  • carlos

    Verdaderamente horrible esta cosa. No da ni para llamarlo álbum.

  • Nexucor Roz

    Pop Negro y Alegranza son muy buenos álbumes , pero este no le vi ni forma , al escuchar simplemente los adelantos no sonaba para nada al guincho y ese sonido tropical que lo caracterizaba , una lastima

  • uncool

    • dr.chou

      Deja de drogarte

  • BXXI

    Yo era super fan y ahora ya solo puedo ser fan de sus anteriores, esta mierda choni que se ha marcado es infumable, una pena.

  • No. Never.

    Joder, al fin gente que lo dice. Es un disco de quiero y no puedo.