El tamaño sí importa (LXXXV): ‘Ticks & Leeches’, de Tool

La perfecta combinación de las esferas de lo racional y lo pasional.

Tool

Siendo sincero, cada vez se me hace más duro seguir queriendo fuerte a Tool, teniéndonos tanto tiempo en espera con respecto a su nuevo álbum, rozando casi el trolleo al respecto. No faltan hasta los rumores de dudosa credibilidad sobre un disco que a día de hoy no tenemos ni idea de que estado de maduración ha alcanzado. Con semejante ocultismo alrededor del sucesor de 10,000 Days (Volcano Entertaiment, 2006) que ya ha cumplido la década de existencia logran evitar mayor presión externa sobre su trabajo, pero la incertidumbre hace que muchos cada vez estemos más desapasionados con ese futuro trabajo.

Claro que luego me pongo algo de su música y todo se me pasa. Tool tienen esa magnífica capacidad para lograr que reconecte al instante con ellos con suma facilidad, da igual si me pongo alguno de sus discos o su EP Opiate (Zoo Entertaiment, 1992) o incluso recurro a alguno de sus temas sueltos. Porque los californianos tienen un gran talento a la hora de cuadrar álbum casi perfectos, que funcionan en conjunto de una manera extraordinaria incluso cambiando el orden de los factores empleando la sucesión de Fibonacci -una de las teorías más extendidas en la mitología del propio grupo causada por sus propios aficionados-, pero también pueden realizar temazos capaces de funcionar magníficamente fuera de ese contexto donde son un engranaje imprescindible del complejo funcionamiento del reloj.

Quizá pocas piezas suyas logren un impacto semejante al que me causa ‘Ticks & Leeches’, similar a una descarga que rápidamente me activa y me acaba dejando los ojos como platos. Y eso que hablamos de Lateralus (Volcano Entertaiment, 2001), un disco donde el valor individual de las canciones no es el principal factor del mismo, sino el propio funcionamiento de todos esos cortes juntos. No obstante, la propia teoría de Fibonacci aplicada al disco nos hace ver cómo todas estas piezas resultan igual de impresionantes incluso cambiando sus posiciones originales en el tracklist.

Un ejemplo más de cómo la esencia de Tool reside en algo más que en esa aparente perfección matemática que rodea su música, que la complejidad extrema a la hora de ejecutar no esta reñida con la emotividad y la energía puramente visceral. Y esta canción también resulta paradigma de todo eso, ya que podemos centrarnos en el sublime trabajo a la batería de Danny Carey, la fastuosa guitarra de Adam Jones a lo largo de estos ocho minutos o la intensidad de Maynard James Keenan con la voz, pero resulta más interesante hablar de cómo ese trabajo a la batería nos impacta, los riffs de guitarra nos atrapan o esa voz nos epata. Y, por supuesto, todo junto logra un rendimiento deslumbrante, rozando la excelencia, tanto a nivel racional como a nivel pasional. Tool logran la perfecta combinación de ambas esferas.

  • Blonde Dynamite

    A ver cuando se cansa Maynard de hacer vino…

  • Alarch

    El Lateralus funciona mejor en conjunto, desde luego, pero casi todos sus temas tienen fuerza de sobra para brillar en solitario. Es lo que lo hace un disco casi perfecto.

    The Grudge, The Patient, Lateralus, Reflection… son algunos ejemplos más.

  • MDKdesign

    Pues hace poco acaban de subir un fan vídeo de Lateralus, el tema. Siendo uno de sus mejores canciones espero que lo disfrutéis. Por cierto, el autor del clip lo vende como “oficial” porque al parecer Maynard le ha dado su visto bueno. Yo por si acaso le daría un vistazo antes de que los larguen de youtube.

    https://youtu.be/IgrxfhMi9Yo

  • Pit LastDanz

    Si no hubiese dado con el post, sí, tal vez habría sido duro que Tool haga lo que les dé la gana.