Ghost Box Orchestra – High Plaine

Vuelo sin motor sobre un mar de fuzz.

High-Plaines

Sentirse flotar, volar sin motor, notar con total nitidez el aire que te rodea y que nada más importe. La psicodelia es capaz de evocar y transmitir experiencias sensoriales únicas de una manera a la que pocos géneros alcanzan. Cuando alcanza su grado máximo, se trasciende lo puramente musical y te olvidas de riffs, redobles. efectos de fade en la voz y demás, sólo quieres sentir como te inundan los sonidos y cómo se convierten en tu mejor compañero de viaje a través de la España inexistente. La gravedad para el que la quiera, yo prefiero perderme entre las nubes de colores.

Tan alucinada introducción sólo puede producirse a partir de un disco que verdaderamente emule todo lo que se espera de un disco puramente psicodélico. Un disco que nada más escucharlo sientes que puede ser la definición del término para colocarla en el diccionario. Un disco que te llena, que te hace olvidarlo todo por un rato y capta toda tu atención para marearla, hipnotizarla, jugar con ella mientras se deja llevar por un mar de guitarras. Ghost Box Orchestra han logrado parir un disco que respira, fluye y siente la psicodelia, consiguiendo además transmitírtela para que tu también la sientas en todo su esplendor.

Ghost Box Orchestra respirando psicodelia

Desde los primeros compases de ‘Flutter’ nos vemos completamente a merced de los bostonianos y su ola de fuzz, lisergia y vuelo sin motor ni piloto. Las potentes vibraciones que emite High Plaine (Evil Hoodoo, 2016) se instalan en su cerebro y recorren cada fibra de tu cuerpo, haciendo que todo tú, desde lo corpóreo a la consciencia, se sume al trance espacial originado por este quinteto con tres discos de paisajes llenos de alucinógenos a sus espaldas.

Las potentes vibraciones que emite High Plaine se instalan en su cerebro y recorren cada fibra de tu cuerpo

Ellos mismos se jactan de no ser un mero grupo de space rock más de entre toda la escena existente, que no es pequeña precisamente, y acudir también al post-rock para aderezar su fórmula. A lo que cabría añadir un cierto empuje garagero y la incendiaria inmediatez del pop que nos hace hablar de canciones en el más puro sentido de la palabra aunque les de por dejarse llevar con los instrumentos en una jam explosiva. Esos añadidos hacen que yo por lo menos sea capaz de acordarme de los mejores momentos de los Black Rebel Motorcycle Club más pasados de rosca y con más reverb.

Y aunque lo que más resalta a primera vista sean esos mares de guitarras, ese fuzz desbordado que distorsiona ese sonido de las seis cuerdas que suele copar todo buen trabajo de psicodelia que se precie, no sería justo no resaltar el espectacular trabajo a la batería que late a lo largo de todo el disco por parte de Martin Rex que logra dar un sello más característico al grupo. Pero es el trabajo en conjunto el que logra dejarnos sin habla cuando nos sacuden temas como ‘High Plaine’, ‘Socrates Burned’ o ‘Within the Sound

8/10

Con toda la naturalidad del mundo logran Ghost Box Orchestra colarlos una de las sorpresas más incandescentes e intensas dentro de los sonidos psicodélicos de 2016. Nos hacía falta una inyección de energía como la que rebosa High Plaine, que a lo largo de todo su recorrido no nos suelta en ningún momento y nos acompaña durante el potente trance. Por eso mismo debéis tener bien apuntado este nombre y este álbum para vuestra lista de tareas pendientes y que la prioridad para escucharlo sea bastante alta.