Girls Names: sobreviviendo a la zombificacion del Post-punk [Camino al Low 2016]

Historia de, quizá, la reinvención más exitosa del último lustro.

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Son contados los grupos que a lo largo de la historia del pop han sido capaces de romper con todas las cadenas que les constreñían para, en un paso adelante tan avezado como suicida, cambiar radicalmente los preceptos sonoros de su música. Echando la vista atrás, brillan con luz propia My Bloody Valentine y Primal Scream, cuyos orígenes nada tenían que ver, ni en brillantez ni en presupuestos, a aquellos discos que les terminarían elevando a los altares de su generación. No están Girls Names al nivel histórico de ambos, ni por influencia ni por impacto mediático, pero sí comparten una característica inusual: la de haberse reinventado con un sorprendente, exquisito éxito. De aquel grupo que coqueteaba con el Garage Rock de tintes surferos no queda ya nada, y sí uno de los proyectos más notables y esperanzadores del Post-punk moderno.

Especialmente tras su soberbio Arms Around a Vision (Tough Love, 2015), que el año pasado se coló por derecho propio en todo recopilatorio del género que mereciera llamarse como tal. Son singulares los pasos dados por Cathal Cully, mente creativa y líder del proyecto, desde su debut al frente del grupo en 2010, de la mano de You Should Know by Now (Tough Love, 2010), un disco muy menor, constreñido por los clichés habituales de las aguas internacionales del Indie Rock y el Garage de ligero toque lisérgico. Aquel era un cúmulo de clichés con algunas ideas destacables y, en general, una mediocridad palmaria, superada con amplitud por su sucesor, Dead to Me (Tough Love, 2011), donde los toques siniestros y los arreglos Jangle comenzaban a avistarse en el horizonte. Pero costaba, en cualquier caso, entrever en Girls Names nada más que dos o tres escuchas, incluidos en el enésimo recopilatorio clónico sobre grupos clónicos.

Cully, probablemente consciente de la zombificación de un género y de una escena que terminaría por arrastrarles también a ellos, optó por revolucionar por completo sus preceptos artísticos y, espoleado por turbulencias personales y emocionales, lanzarse a los brazos de otro género en supuesto proceso de decadencia: el Post-punk. Era una jugada arriesgada, naturalmente. Nada exclama “alerta, cliché”, como un grupo de corredurías Indie Pop tratando de sumergirse en los tediosos y peligrosos brazos de principios de los ochenta, entre el Gothic Rock y la finura de aquellos grupos New Wave que escapaban de su depresiva realidad diaria sumergidos en un hedonismo deprimente. Pero, oh, sorpresas ofrece la vida, Cully había dado con la tecla. Con los teclados, en concreto, omnipresentes y esenciales a lo largo de The New Life (Tough Love, 2013), de revelador bautizo. Una nueva era.

Una nueva vida para una nueva era

Y mejor, naturalmente. De aquellos Girls Names reducidos a un quiero y no puedo permanente no quedaba absolutamente nada: The New Life era un quiero, y aunque no brillante en todos sus compases, un puedo revelador y de potencial futuro excelente. Se manifestaba en toda su excelencia en ‘Pittura Infamante’, proverbial en su tratamiento de los elementos más esenciales y clásicos del Post-punk: la línea de bajo omnipresente, las delicadas instrumentaciones, casi oníricas, de las guitarras, y el efecto realzado y tétrico de los teclados. Si a todo eso le sumamos un puente tan brillante e inolvidable como el que enlaza con la sección final de la canción, el resultado es, aún a día de hoy, una de las mejores canciones de aquella hornada.

‘Pittura Infamante’ era el camino. The New Life se caía tras ella, incapaz de remontar el nivel, pero ofrecía las pistas que llevarían, dos años después, a Arms Around a Vision. Y oh, qué crecimiento: donde The New Life se delitaba en el minimalismo elegante de The Wake, Arms Around a Vision se lanzaba a un territorio descaradamente más agresivo y experimental, con referencias a The Birthday Party, los Sonic Youth posteriores a la No Wave (el inicio de ‘Reticence’, sin ir más lejos, estrepitosa bienvenida) y The Fall. En Arms Around a Vision, Cully se preocupaba menos por la delicadeza introspectiva que por la agresividad y evidentísimos golpes Punk. Las secciones instrumentales, inspiradísimas, ponían tierra de por medio con cualquier mediocridad contemporánea del género: aquí Girls Names hablaban a la altura de Holograms, por encima de toda la ralea de grupos de Captured Tracks y en la misma dimensión que The Horrors (pero sin el componente psicodélico).

Al contrario que Algiers o Have a Nice Life, grupos que entendían el Post-punk sólo desde la obligada experimentación y visión vanguardista a la que siempre a obligado, desde un revival maravillosamente ejecutado y producido, nada contemplativo, Girls Names habían ejecutado una pieza maestra. Cully, en dos pasos, había fulminado toda la discografía de Iceage, el pomposo debut de Viet Cong, las medianías de Protomartyr y el primer disco de Savages (que en su continuación adoptarían mimbres semejantes). Si algo se podría en los armarios interiores del Post-punk, Girls Names no eran los responsables. La suya era una reinterpretación contemporánea pero en absoluto conformista o meramente revivalista. Había originalidad, puño y aún más futuro.

Expectantes como nos hayamos ante su continuación, la mejor oportunidad para disfrutar de Girla Names y sus dos últimos discos es en el Low Festival, este mismo fin de semana. Arms Around a Vision es un disco que grita a los cuatro vientos ser elevado a los altares de las sensaciones sobre un escenario. Un esencial de esta edición.


*Contenido ofrecido por el Low Festival. En Benidorm, entre los días 29 y 31 de julio.

Hardcore will never die, but you will.