Gone Is Gone – Gone Is Gone

La confirmación de un interesante proyecto de piezas talentosas.

Gone-Is-Gone

Es complicado manejar las expectativas, menos aún cuando se forma un grupo como Gone Is Gone, lleno de grandes artistas de buena trayectoria y demostrado talento. La cosa se complica aún más cuando presentan adelantos buenísimos que, encima, apuntan en direcciones opuestas. La sensación hasta el último minuto previo a la escucha de su primera referencia era de incertidumbre, de no saber exactamente dónde íbamos a poder encasillar este proyecto. ¿Stoner? ¿Sludge? ¿Progresivo? ¿Cumbia? ¿Todo y nada a la vez?

Pero al igual que había una incógnita mayúscula, había fe ciega. Primero porque, como ya he expuesto, los adelantos individualmente eran bastante buenos, sobre todo los dos primeros, y segundo porque hablamos de Troy Sanders (Mastodon), Troy Van Leeuwen (Queens of the Stone Age), Tony Hajjar (At the Drive-In) y Mike Zarin, recomendado de Van Leeuwen. Semejante constelación de estrellas, sobre todo los dos primeros, daba para tener bastante confianza en lo que pudiera salir del experimento.

Gone Is Gone, triunfal salto al vacío

Pero la cuestión aquí es ineludible: a qué lado se decanta finalmente Gone Is Gone (Rise, 2016), ¿la rocosa, directa y adictiva pegada rock de ‘Violescent’ o la experimentación atmosférica de ‘Starlight’? Como ya muestran en la posterior ‘Stolen from Me’, por qué elegir sólo uno cuando lo puedes tener todo. Así, ambas piezas se muestran como las dos caras de una misma moneda, juntando sin rubor el músculo con la melodía. Una filosofía que, como ya se mencionó mientras íbamos conociendo el proyecto, les acerca bastante a Deftones.

Gone Is Gone juntan sin rubor el músculo con la melodía. Una filosofía que les acerca a Deftones

En el resto de temas que desconocíamos antes del lanzamiento al completo de este debut vemos como van balanceando y jugando con el equilibrio de ambas facetas a lo largo de los temas. Como en ‘One Divided’, tirando de más pegada y jugando también con lo progresivo a la manera de The Hunter (Reprise, 2012), para luego volver a variar las medidas de los ingredientes con ‘Praying from the Danger’. Todo esto que describo puede transmitir que estamos ante un trabajo disgregado que tiende a la entropía, pero al contrario, muestra distintas caras sin llegar a perder la coherencia del conjunto, por eso este fluye con bastante efectividad.

Sin embargo, sí que se le puede echar en cara un exceso de brevedad. Vale que estamos ante un EP, pero uno espera que ocho temas -que al final son seis porque dos son interludios- llenen un poquito más. Quizá sea porque el trabajo no es del todo redondo, resaltando con bastante notoriedad esos dos brillantes primeros temas y ese fabuloso cierre con ‘This Chapter’, encontrando bastante acierto en el resto de piezas pero estas no terminan de rematar o cerrar el círculo que hubiera significado que este fuera uno de los trabajos del año.

7.9/10

Aun con todas las pegas que les podría achacar, la verdad es que he terminado bastante satisfecho con el trabajo de Gone Is Gone. Se nota que aquí hay grupo y hay músicos con talento que, esperemos, le den más recorrido al proyecto, porque tiene toda la pinta de que aún tienen más cosas por decir. Se tendrán que cuadrar agendas, por lo que es posible que tardemos bastante en ver una hipotética segunda obra, pero espero que esa posibilidad esté siempre sobre la mesa. Mientras a quemar el EP.

  • Me gusta más el disco en conjunto que los temas por separado. Está bien, pero tampoco se colará entre lo mejor del año.