Norwell – Grasslands

Sintetizadores analógicos, cantidad de texturas y un talento desbordante

Norwell-Grasslands

La democratización de la música electrónica y el fácil acceso a la cacharrería por parte de cualquiera más el alcance de internet ha hecho que en las últimas décadas hayan llegado a nuestros oídos cosas impensables hace 25 años. Si bien el primer factor tiene como consecuencia que puedas llegar a producciones horrendas y con calidad de estar por casa, el segundo sigue trayéndote regalos diarios. Es ya algo habitual, pero sigue siendo bonito ver cómo el sonido iniciado por unos puede tocar a la puerta de productores más jóvenes que poco o nada tienen que ver con el entorno de quienes crearon dicho sonido.

Hace apenas dos días llegaba a bandcamp el segundo álbum del húngaro Balázs Semsei, más conocido en su país como Norwell. Uno de los artistas de la escena electrónica de Hungría que deberían estar dando mucho que hablar en no mucho tiempo. En el caso que nos ocupa, el compositor de Budapest ha seguido experimentando con su música, llevándola a nuevos territorios. Esta vez, a unos que convergen directamente en el mismo sendero de gente como Mattheis, Ricardo Tobar y, cómo no, James Holden. Grasslands (2016), es un álbum auto editado por él mismo, ante la necesidad de compartir su trabajo sin tener que esperar a que venga algún sello a encargarse de toda la infraestructura.

La magia que rezuman las producciones analógicas

Un disco —o cassete más bien, que es el formato físico con el que se vende—, que viene después de dos epés que ya de por sí dejan la boca abierta y de los que deberemos hablar en breve, Appendix (Shabu Recordings, 2016) y Death Of A Star (Pinkman, 2016). Ambos con temas de los que te de dejan en bragas. Grasslands sigue por la senda de Morfózis (Reckno, 2015), con sonidos modulares de inspiración kosmische, pero ahora con mayor influencia de las atmósferas y los requiebros que se pueden escuchar en Border Community. Sólo que no hace falta haber estado apadrinado allí. Aunque por todos los detalles, las aristas que presenta y el inconfundible sonido analógico —salvo excepciones—, desde luego podría tratarse de otro hijo de The Inheritors (Border Community, 2013). Con él comparte esas sensaciones escapistas, esos loops orgánicos que se van estirando mientras otros entran por capas inferiores para meterte en una burbuja barbitúrica.

Porque es ese es el efecto que crea el talentoso compositor húngaro; si ‘Fictional Islands‘ es una preciosa evolución de elocuentes sonidos analógicos, ‘Circulated‘ ya tiene ese toque hipnótico, con una melodía expansiva y cacharrería que no para de dibujar paisajes caleidoscópicos que se difuminan al poco tiempo. Este es uno de esos trabajos de escuchar con auriculares y escuchar detenidamente varias veces, pues en cada tema están esos detalles que muestran la calidad y el buen hacer del húngaro. Temas con un gran contenido emocional gracias a una estructura sonora que apunta en muchas direcciones partiendo de un mismo eje: un sonido analógico orgánico y curvo que se estira continuamente. Puedes encontrar lanzas que van directamente al hipotálamo como ‘Waters of June‘ y otras como la propia ‘Grasslands‘ que rescatan esa tradición cósmica de Tangerine Dream o Klaus Schulze.

La electrónica cósmica de hoy

Jóvenes talentos como el de Norwell sumado a algunos de los nombres actuales citados anteriormente traen a nuestro tiempo la actualización de esa pionera kosmische que vino para abrir nuevas brechas emocionales y espaciales tanto en el rock como en la electrónica. Gracias a esos padres tenemos hoy una herencia tan bien llevada como la que nos trae el de Budapest, que aquí no está solo. En el disco le acompañan S Olbricht y Le Révélateur (el alias de Roger Tellier-Craig, miembro de Godspeed You! Black Emperor) para remezclar ‘1004‘ y ‘Grasslands’ respectivamente, dos de los mejores temas. Aunque sea bien difícil elegir el mejor entre todos.

8,1/10

En definitiva, un larga duración evocador y repleto de texturas, de profundidad, con líneas de bajo tan sugestivas como la de ‘Saunterer‘, inmersa en una espiral de creatividad analógica que recuerda mucho a la última obra de Holden. Un disco para dejar en bucle mientras esperas que saque otro epé en la línea de lo que lleva publicado este año. Su trayectoria y esta flamante referencia obligan a ponerle en el punto de mira y vigilar el rastro de sus huellas. Norwell sigue dando pasos de gigante en sus publicaciones y Grasslands no es más que un notabilísimo disco que lo refrenda.

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Me gusta el chunda-chunda.

  • fredderes

    Qué haría yo sin ti, @ferraia:disqus.

    • <3

      Y ojo con lo que tiene de antes este señor.