Pirineos Sur: un cuarto de siglo de culturas

El festival cumple 25 ediciones

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Este viernes 15 de julio comenzará un verano más, y ya van 25, Pirineos Sur. Éste es su nombre coloquial pero la denominación completa es Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur. Es importante prestar atención al título y sobre todo a la “s” al final de “culturas” porque es ahí donde reside la filosofía que lo guía y que lo ha inspirado desde su nacimiento: servir de altavoz a las distintas culturas musicales que existen en el planeta.

La atención a la diversidad es algo poco habitual en estos tiempos de anglofilia. Algo que no tiene nada de malo por sí mismo, cada uno elige sus filias y la cultura anglosajona es una de las más ricas que existen ¿qué duda cabe? El problema surge cuando su sobrerrepresentación en los medios nos puede llegar a eclipsar otras propuestas con apoyos menos potentes pero igualmente valiosas y atractivas.

1992 fue el año que vio nacer al Pirineos Sur pero éste tardó un par de ediciones más en alcanzar su formato actual en el que cada año está dedicado a una temática. La primera, en el 94, se centró en el África Negra. Con el tiempo estas demarcaciones más geográficas dieron paso a otras más conceptuales como por ejemplo la de 2015 que se preguntaba “Fronteras, ¿mezcla o barrera?”. La presente edición estará dedicada a celebrar el cuarto de siglo del festival.

Pero aparte de su temática, Pirineos Sur cuenta con más peculiaridades que lo distinguen de la mayoría de festivales. La primera es la temporal. A diferencia de la mayoría de festivales, Pirineos Sur no dura un fin de semana sino que suele extenderse a lo largo de toda la segunda mitad de julio. Para soportar esta duración las actuaciones se dosifican y en lugar de encontrar dos o tres días con decenas de artistas que incluso se solapan, en Pirineos Sur como mucho podemos encontrarnos cuatro o cinco músicos por jornada.

La segunda particularidad es la geográfica. Lejos de la mayoría de festivales, que se concentran en las grandes ciudades o en la costa, Pirineos Sur se celebra en Sallent de Gállego, una pequeña localidad del Serrablo (Huesca) que no llega a 1.500 habitantes. Éste es uno de los rincones más bonitos que se pueden encontrar en el Pirineo. Las actuaciones están separadas por escasos kilómetros y se distribuyen entre Sallent y el icónico escenario flotante sobre el pantano de Lanuza que es marca del festival. Además, la cercanía con la frontera francesa sirve de metáfora sobre la mezcla de culturas que se busca representar.

Pero el gusto por el detalle no acaba en la espaciada programación y el escogido entorno. La dedicación de la organización a los temas elegidos va más allá incluso de lo musical. En este apartado entrarían multitud de actividades que tienen lugar en Sallent y ponen el contrapunto diurno a la agenda. Ejemplos serían los “mercados del mundo”, que permiten disfrutar de la artesanía y gastronomía de otras zonas del planeta; y otros como talleres, exposiciones o actividades infantiles.

Programación musical 2016

Entre la decena de músicos que actuarán este año se pueden encontrar muchos muy reseñables desde el primer día. La jornada de apertura, el viernes 15 de julio, tendrá un marcado sabor flamenco, empezando por Duquende y su homenaje a Paco de Lucía. Pero el plato fuerte del día estará en la interpretación de ‘Shongai‘ (Nuevos Medios, 1988), el mítico disco que Ketama grabó junto a Toumani Diabaté y otros en 1988. Al día siguiente actuará la orquesta, más que banda, Gogol Bordello con su mezcla de rumba, sonidos balcánicos y punk, si es que los dos primeros no lo son de por sí.

La semana siguiente el acento pasará de la música agitanada hacía la subsahariana, un territorio tan grande como diverso. El martes 19 de julio actuarán los congoleños Mongwana Star con su hipnótica mezcla de ritmos y cánticos tribales con electrónica. El día siguiente será el turno de Songhoy Blues demostrando que en Bamako también se hace blues. Y el sábado 23 la música seguirá siendo negra pero con ritmos jamaicanos. El escenario de Lanuza verá la misma noche a Alpha Blondie, el músico reggae más famoso del continente africano, junto a Mad Professor, uno de los productores más influyentes del dub.

La última semana de festival albergará el martes 26 de julio al Niño de Elche, el músico que lleva años revolucionando el flamenco pero sobre todo desde que el año pasado lanzó “Voces del Extremo”. Y ya casi para cerrar, el sábado 30 de julio actuará Bunbury, que no pasaba por el festival desde que en 2000 comenzó su carrera en solitario.

Además de los conciertos la guinda de varias noches será puesta por una selecta representación de djs aragoneses como el ecléctico Dj Javimar, el originario de Senegal Dj Douds, el especialista en funk, boogalo y un largo etcétera Dj Pendejo; el duo impredecible El Gancho Sonidero o el veterano DJ Lord Sassafras.