Vatican Shadow – Media in the Service of Terror

Música con metralla colateral para su gobierno

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Aunque las secciones vocales no son lo suyo y es lo tradicional en la música pop, los trabajos electrónicos suelen tener su parte de crítica política en otros ámbitos —algunos también coincidentes con el pop—, sobre todo en títulos, en lo estrictamente musical o en la forma en la que se ha construido el producto final. En ese sentido, el inquieto culo de Dominick Fernow siempre ha guardado para su alias más conocido, Vatican Shadow, sus posicionamientos políticos, generalmente con EEUU pero también con Medio Oriente y la religión. En su nuevo disco, Media in the Service of Terror (Hospital, 2016), el productor vuelve a apuntar con su taladro industrial a algunos de los agentes que actúan en una estrategia bélica que siempre ha denunciado. Y el título del disco no puede ser más claro. Ni la portada.

Que Vatican Shadow se despache tranquilamente con todo el escenario político y mediático que nos bombardea constantemente no es noticia —no son tiempos para abandonar discursos coherentes—, pero sí lo es que recupere el músculo que en las producciones de los últimos años ha ido exfoliando de forma continuada. Lo que siguen sin llegar del todo son las atmósferas tan opresivas de sus primeros discos, pero teniendo un bombo industral más pesado que entonces, y que es el que aquí rige sus composiciones, tampoco hay problema. Esas brumas sintéticas más siniestras se encuentran principalmente en el tema que abre el álbum, ‘Ziad Jarrah Studied Mathematics‘, uno de los terroristas del 11-S, y en la tensa ‘Interrogation Mosaic‘, dos cortes que están vertebrados por esas reminiscencias ambientales que antes dominaban el sonido de Fernow.

Invasiones, terrorismo, guerras, el alimento de Fernow

Sin embargo, la agresividad de los beats industriales aumentó y en ocasiones es un un eje fijo en la música del estadounidense. Sobre todo en los temas de cabecera llamados a ser los que destaquen en cada lanzamiento, y en este caso, ‘More of the Same‘ nos trae esa rudimentaria caja de ritmos, ese martilleo constante y líneas agudas que le meten la necesaria dosis de dramatismo que acompaña a su discurso. Con ese título y con la mayoría de los del álbum hace referencia a esa secuencia entre intereses económicos, guerras y atentados que parece no tener fin. Temas oscuros para tiempos oscuros en los que Vatican Shadow invita a la reflexión mientras critica ferozmente las intervenciones militares de su país y de Occidente en Medio Oriente, como lleva haciendo desde sus inicios. De hecho, no publicaba canciones tan pesadas desde 2013 con Remember Your Black Day o When You Are Crawling, ambos con su sello, Hospital. Los dos últimos discos que publicó, Games Have Rules (2014, Hospital Records) con Function y Death Is Unity With God (Modern Love, 2014) se imbuían demasiado en capas demasiado volátiles.

7.5/10

Otro punto fuerte de este trabajo, dedicado con mucho cariño a la prensa como repetidor de discursos hegemónicos, viene en canciones como ‘Take Vows‘, que puede tener tantas interpretaciones abiertas como el poder que tienen los mass media a la hora de influir en el receptor. Unos mensajes que están complementados perfectamente con la propuesta musical que les sirve de esqueleto —este año ya hemos tenido algún disco que pretendía unir estos aspectos, como el de Fatima Al Qadiri, pero el resultado ha sido más modesto— y que se retroalimentan. En la parte final de Media in the Service of Terror se encuentran dos versiones apenas modificadas de los dos mejores temas, poco más que testimoniales. Con lo que hay que quedarse es una vez más con la ligazón que existe entre su techno industrial y la política, algo que desde luego no ha inventado Vatican Shadow, ya que es una tradición con décadas de existencia. Pero sin lugar a dudas, él sigue siendo uno de los arietes de esta fórmula en la actualidad. Y si es verdad que en lo musical en este proyecto tampoco ofrece grandes novedades, hay que atenerse a esa vertiente crítica tan fácil de evitar y que quién sabe, sobre todo en su país puede resultar incómoda.

Me gusta el chunda-chunda.