Aliment, afilados e hipervitamínicos [Camino al Fuzzville 2016]

Punk para revitalizar tu espíritu

Aliment

Otro año más nos preparamos para recibir una dosis de energía y decibelios que nos deje destrozados a la par que felices. Tenemos de nuevo cita en la villa del Fuzz, en la KM Disco de Benidorm, para la segunda edición del festival Fuzzville. Por tanto, para no romper con las tradiciones, nosotros también nos ponemos las pilas y arrancamos este especial donde hablaremos de las bandas que, por un motivo o por otro, consideramos que son (o pueden ser) los nombres propios de este año en el festival.

En mi caso, no opto por alguno de los nombres con mayor tamaño de fuente en el festival, sino que bajo un poco para resaltar en esa ensalada de nombres a unos de por aquí. A uno de esos grupos nacionales que tanto nos gustan por aquí porque siempre saben dar con la tecla adecuada que hace que nos pirremos por ellos. Los gerundenses Aliment reúnen muchas de las características que marcan un festival como el Fuzzville y por ello tenemos fe en que la suya pueda ser una de las actuaciones más contundentes. Características como una energía que logra hacer estallar todo por los aires, unas canciones punk que no hacen prisioneros y también unas melodías de esas que se te quedan tatuadas en el cerebro.

Lo suyo es el punk garagero, pero un punk garagero juvenil, de ese que logra revitalizar tu espíritu y te anima a disfrutar de una cerveza más, porque sí. Pertenecen a ese punk que no tiene reparos en mirar a lo que hicieron los Ramones y hasta saquearlos si es necesario para clavar esas melodías pop que se cuelan entre instrumentos desatados y que dan ese toque distintivo y único a una canción.

Aliment reúnen muchas de las características que marcan un festival como el Fuzzville

Lo suyo son las distancias cortas, no andarse con historias y pisar bien el acelerador para no soltarlo hasta que todo haya terminado. Por eso mismo su canción más larga no se extiende más de tres minutos y sus discos no sobrepasan los veinticinco minutos. Poco tiempo, pero qué bien aprovechado, oigan. Aunque la sesión con ellos se pase en un suspiro, se disfruta y se vive con bastante intensidad, haciendo que te lo pases bien desde el primer minuto hasta el último.

Su actividad no es especialmente prolífica (se toman su tiempo para poder seguir dando los pasos adelante adecuados) por eso nos topamos sólo con dos discos de “larga” duración. Quizá la mejor toma de contacto sea con ese disco con el que muchos sentimos ese flechazo con ellos, ese hipervitamínico Holy Slap (La Castanya, 2012) lleno de pildorazos frescos y divertidos como la pieza que le da título, ‘Seein’ Black’ o ‘Second Round’. Un no parar del pasarlo bien, de berrear estribillos y de menear el cráneo con los guitarrazos.

Lo suyo son las distancias cortas, no andarse con historias y pisar bien el acelerador para no soltarlo hasta que todo haya terminado

Suben las revoluciones y el ritmo se dispersa un poco más con Silverback (La Castanya, 2015), donde ese toque pop se diluye en favor de un tono más atolondrado, más afilado y menos reposado. Aun con todo, siguen sabiendo donde tienen que golpear para triunfar con nosotros, dejando perlas como ‘Car Crush’, ‘My Filthy Old Sundays’ o ‘ Silverback’ que les fue suficiente para colarse en nuestra lista de mejores discos nacionales del año pasado. Y tampoco necesitan mucho más para que sean uno de esos grupos ineludibles cuando estéis en el festival. Confiad en nosotros, ya veréis como lo pasáis bien.

*Contenido ofrecido por el Fuzzville. En Benidorm, los días 9 y 10 de septiembre.