Bat for Lashes – The Bride

Aunque da un paso atrás, la solvencia de los trabajos de Natasha Khan continúa siendo indudable

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Reconozco que me fastidia. Y mucho. La cuestión es que a mí la gente, al menos la mayoría de ella, así de primeras, me cae mal. No es algo de lo que me enorgullezca, y al mismo tiempo contrasta con ese otro aspecto de mi personalidad que dice que, una vez los conozco un poquito, hasta a los profundamente gilipollas acabo encontrándoles algo que de algún modo me ayuda a intentar conciliarme con la especie humana. Pero de primeras no, de primeras mal. Y, obviamente, si alguien me genera rechazo quiero que todo lo que me recuerde a esa persona, o todo lo que haga, me parezca una mierda. Pero me fastidia que a menudo no sea así. Que me gusten varias de las pelis de la Coixet, por mucha pereza que me dé ella, por ejemplo. Porque lo suyo sería odiar sin piedad, en consonancia con lo que nos hace sentir esa persona. Si detestamos personalmente a alguien (aunque no lo conozcamos en persona, que así odiar es incluso más divertido, sin argumentos reales), pero nos gusta lo que hace, lo que crea, lo que de alguna forma siente, ¿no seremos nosotros tan odiosos como el que más? Probablemente sí.

Al final, Bat for Lashes siempre acaba convenciendo

Natasha Khan, a.k.a. Bat for Lashes me cae mal. No diría yo que tanto como odiarla, pero lo cierto es que me irrita tanta intensidad y necesidad de trascendencia. Deseo, en consecuencia, que sus discos me parezcan una basura. Pero ni lo conseguí en el pasado, principalemnte con Two Suns (Parlophone, 2009) y con The Haunted Man (Parlophone, 2012), ni siquiera con aquel extraño proyecto bautizado como Sexwitch. Y, muy a mi pesar, sobre todo teniendo en cuenta la historia que envuelve a este The Bride (Parlophone, 2016), tampoco lo he conseguido en esta ocasión. En su cuarto disco de estudio, Bat for Lashes narran de forma más o menos ordenada cronológicamente la historia de una novia que se queda sola en el altar porque su prometido, de camino a la iglesia, fallece en un accidente de coche. No he llegado a confirmar la hipótesis que surgía, cuando os hablamos de ‘In God’s House’ el segundo single del disco, de que los conciertos serían celebrados en iglesias, y la gente debería ir vestida de ceremonia. Pero en todo caso tanto a vosotros como a mí se nos estará viniendo la misma palabra a la cabeza: pereza.

Y aquí es donde me fastidia admitir que, aunque ni de lejos tanto como sus dos predecesores, me ha gustado The Bride. Si The Haunted Man acercaba a una Natasha Khan mucho más contenida en su propuesta, con temas tan fascinantes como aquel ‘Laura’, The Bride incide en esa misma apuesta por el recato. Tan solo quizás una ‘Sunday Love’ que a mí me guarda ciertas semejanzas con la maravillosa ‘Daniel’ de hace años juega con cierto esparcimiento. A partir de ahí, tanto antes como después The Bride juega con altos niveles de sensibilidad y exigencia. Por momentos quizás demasiada. ‘I Do’ inicia con esperanza azucarada una historia que acaba siendo desgarradora. La oscuridad todavía ingenua de ‘Joe’s Dream’ se convierte en el primer momento en el que empiezo a tener que reconocer que cuando Natasha Khan adopta esa postura más sombría, menos cándida, y menos de arpas, empiezo a rendirme a la evidencia: esta mujer tiene mucho talento, más allá de lo que pueda transmitirme como personaje.

6.5/10

Dentro de un disco en el que, precisamente por lo que intenta transmitir, el discurso angustioso predomina, uno encuentra cortes realmente interesantes como ‘Never Forgive the Angels’, repetitiva y caótica, con poco más que la línea de bajo y una muy protagonista voz de Khan. Aunque seguramente por momentos esa propuesta cruza la línea. Como decimos, demasiada exigencia, demasiado ambiente fantasmagórico, que puede llegar a mezclar lo atractivo con el exceso casi insoportable. No se quema Bat for Lashes en ese juego, aunque por momentos esté muy cerca de hacerlo. Si ‘Close Encounters’ y el spoken word de ‘Widow’s Peak’ rozan lo asfixiante, llega una meritoria ‘If I Knew’ al rescate, controlando el tempo de la situación y evitando la quema. Y,, obviamente, entre tanto drama hacia el final debe haber un hueco para la esperanza y la reconstrucción, el que da ‘I Will Love Again’, de mensaje algo ñoño pero factura realmente notable. Acaba The Bride, probablemente el disco más flojo de Bat for Lashes y, aún con todo, ha conseguido que continuemos respetando enormemente su propuesta.

  • Diego Duarte R

    A mi me parece el disco mas arriesgado de Khan, y el cual no sale mal librado, creo que a ti sencillamente te cae mal!, es album complejo, sombrio y lleno de detalles minimalistas que definitivamente no es apto para aquellos que escuchan un album una vez y ya!, necesita tiempo es la verdad, pero para mi es el mas compacto hasta la fecha (no quiere decir que sea el mejor) pero si el mas solido en su propuesta.

    • dr.chou

      Seguramente sea el que tiene una línea más coherente, más compacta, como dices. Pero efectivamente, eso no lo convierte en el mejor. ¿En el más arriesgado? Es posible. En el mejor ni de broma. Los dos anteriores le sacan varios cuerpos de distancia. Y sí, Natasha me genera rechazo. Pero viene siendo así desde que la vi en directo en el año 2008, y desde entonces hasta ahora musicalmente siempre me ha parecido una delicia.